18.12.2005












"SI UTE NO INVIERTE, ¿QUIÉN LO HARÁ? ¿EN QUÉ CONDICIONES?"

Pais: Uruguay sigue sin definir un Plan Energético Nacional

Ex director de UTE, diputado Ronald Pais (FB, PC): Durante este gobierno y el anterior se insistió en apostar al sector privado dilatando la participación de UTE en nuevos emprendimientos. Los partidos no han discutido internamente ni buscado acuerdos sobre un modelo: ser 100 por ciento independientes nos cuesta dinero, pero tener energía más barata y absolutamente dependiente nos lleva a que un día no la tenemos y perdemos mucho más.

EN PERSPECTIVA
Viernes 02.04.04, 09.09.



EMILIANO COTELO:
Esta crisis energética que enfrentamos por estos días ha abierto un debate sobre por qué la matriz energética uruguaya es tan dependiente de Argentina. Algunas de las preguntas que están sobre la mesa: ¿por qué no previmos que los contratos de importación de Argentina podían caer si desde hace tiempo se temía una crisis del gas en el país vecino? ¿Por qué no se desarrolló más profundamente la interconexión eléctrica con Brasil? ¿Por qué no hemos invertido nada en usinas generadoras de electricidad desde 1991?

Algunas de estas preguntas van a ser motivo de un llamado al ministro de Industria, Energía y Minería en comisión del Senado de la República, llamado que impulsa el senador Luis Alberto Heber.

Hemos tratado de comenzar a explorar estas cuestiones; ustedes escucharon el lunes una entrevista con el propio ministro Villar y con el director nacional de Energía, Álvaro Bermúdez.

Después de esa entrevista se comunicó con nosotros el diputado Ronald Pais, del Foro Batllista, Partido Colorado (PC), abogado, ex director de UTE en el período 1995-1998. En ese período este tipo de cosas ya estaban en discusión, y hablamos de seis años atrás por lo menos.

***

El diputado Ronald Pais nos acompaña en estudios esta mañana. Yo citaba en la entrevista del lunes pasado una entrevista que Búsqueda le realizó al ingeniero Pedro Antmann, ex director nacional de Energía, hoy consultor internacional, que decía, el 4 de marzo, antes de que todo esto se precipitara: “Si por alguna razón las importaciones de energía eléctrica con Argentina se interrumpieran, Uruguay ingresaría en una crisis energética muy profunda”. Y agregaba: “Durante 2002 y 2003 la hidrología fue excepcional y muy favorable para el país, tuvimos dos años enteros durante los cuales las represas generaron tanta electricidad que casi no tuvimos que importar, pero un ciclo hidrológico apenas normal nos hace muy dependientes de los países vecinos”. ¿Usted coincide en este diagnóstico?


RONALD PAIS:
Sí, coincido; y me alegro de que, aunque tardíamente, el ingeniero Antmann haga el mismo diagnóstico que mucho antes hicimos nosotros e hicieron los técnicos de UTE.


EC - ¿Usted dice que Antmann lo hace tarde?


RP - Sí, creo que lo hace tardíamente porque justamente él era uno de los entusiastas de la creación y la consolidación del mercado mayorista del Río de la Plata que en el año 1995 impulsaba decididamente el entonces ministro Slinger, al cual nosotros desde UTE oponíamos una serie de reservas. Justamente, de decir: “Caramba, no es bueno que nos convirtamos en una especie de provincia eléctrica de Argentina”. Fundamentalmente porque la historia de las relaciones de interconexión e intercambio energético con Argentina –vamos a decirlo con todas las letras– ha demostrado que no es muy confiable la previsión que se puede hacer.


EC - ¿Qué tenía que ver aquella idea del mercado mayorista eléctrico del Río de la Plata con la situación actual, con cómo está funcionando hoy la interconexión con Argentina?


RP - Tiene que ver en el sentido de que nuestra matriz energética, siendo un país que tiene solamente recursos primarios hidrológicos, no tenemos petróleo descubierto, no tenemos gas descubierto, se basa en el agua y luego necesitamos complementos. Tenemos dos opciones: o tenemos una autonomía del 100 por ciento en la producción de energía eléctrica dentro del país, y entonces nos quedan el petróleo y sus derivados, o de alguna forma pasamos a depender de las interconexiones o de la integración que tengamos en la región, y/o dependemos de la energía que venga por línea o por caño, en el caso del gas.

Planteados estos temas, lo que nos pasaba, ya en aquel entonces, era que Argentina nos compraba o nos vendía –más nos vendía que nos compraba– lo que quería, cuando quería y al precio que quería. Ese era el gran problema, había que mejorar los términos de intercambio, los términos de integración. Argentina exigía para eso que tuviéramos algún tipo de simetría con el marco regulatorio que regía en aquel país, no idéntico. Pero había gente que iba un paso más allá, incluso dentro del propio Uruguay, que decía: integrémonos totalmente a Argentina porque su sistema eléctrico es eficiente, que se ha transformado y nos puede dar una energía mucho más barata que la que nosotros mismos podemos producir en determinados momentos.

Nosotros decíamos: despacito por las piedras; en primer lugar el tema es así en cuanto consideremos que tenemos que mejorar la relación de integración con Argentina, tenemos que lograr que nos permita el libre tránsito de energía desde y hacia su territorio, pero no debemos generar una dependencia exclusiva con respecto a ese país, y mucho menos entrar en el régimen del mercado eléctrico argentino, que tiene características muy especiales, en el cual el gobierno ha jugado de manera distorsiva en forma muy importante antes, durante y últimamente en forma decisiva congelando tarifas y provocando una desinversión en el sector realmente muy importante.


EC - Usted está recordando que hubo discrepancias, diferencias de criterios entre UTE y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) de la época -estamos hablando del período de gobierno anterior– sobre cómo encarar la matriz energética uruguaya.


RP - No tanto sobre cómo encarar la matriz energética, porque creo que ahí todos estábamos de acuerdo en que teníamos que complementarla, por ejemplo con la entrada del gas natural. Creo que en eso no hay dos opciones: teníamos por un lado el agua, por el otro lado el petróleo que importábamos para producir con fueloil y gasoil y teníamos que integrar al gas. En eso no había dudas, y nadie estaba señalando, además, que nos cerráramos a energías alternativas, como la eólica o la solar, no tanto en la matriz energética sino en el modo de mirar la integración y enfatizarla.

Había gente que decía: “Tenemos una fuerte interconexión con Argentina, transformémonos en un operador más del mercado argentino y juguemos allí”. Nosotros decíamos, en cambio: “No, mejoremos las relaciones de intercambio con Argentina, pero tengamos una integración equilibrada hacia Brasil y busquemos también, de alguna manera, a pesar de que no tenemos fronteras geográficas, la posibilidad de intercambio energético con Paraguay”.


EC - Entonces, más en detalle, ¿qué reclamaba UTE en aquella pulseada con la Dirección Nacional de Energía (DNE) que encabezaba Antmann?


RP - Nosotros –y cuando digo “nosotros” digo UTE, cuerpo gerencial de UTE– impulsamos y creo que logramos fuertemente, primero, que hubiera ese posicionamiento equilibrado entre Brasil y Argentina en la integración; segundo, impulsar la interconexión con Brasil (es en esa época que se concreta la posibilidad de la interconexión con Rivera en Santa Ana do Livramento).


EC - Esa es la interconexión que hoy está vigente.


RP - Es una interconexión de 70 megavatios, es chica.


EC - Es de escaso monto.


RP - Exactamente. E impulsar decididamente la gran interconexión entre San Carlos y Gravatal, que era lo que se había manejado, o entre Casa Blanca y un punto de Brasil a determinar, de 250-500 megavatios. Nosotros pensábamos que era prioridad entonces y es prioridad ahora; en aquel momento viajamos y acordamos con Eletrobras, logramos que la empresa pusiera los dos proyectos entre los proyectos prioritarios de aumento de la capacidad energética de Brasil.


EC - Esa interconexión más amplia con Brasil implica una inversión muy fuerte.


RP - Pero si usted junta todas las inversiones que hemos hecho, no solamente en el parque generador sino también en los gasoductos, que fue el otro tema que UTE decididamente empujó y logramos en una coyuntura que quizás sea irrepetible que Entre Ríos nos pagara gran parte del gasoducto que llega a Casa Blanca y Paysandú, es decir los dos gasoductos que tenemos para el consumo domiciliario, industrial, etcétera, y la posibilidad de montar también allí una central de producción de energía…

Nosotros decíamos que en esa gran interconexión que es necesario realizar, que de alguna manera teniendo las dos posibilidades, de que Uruguay tuviera un intercambio hacia y desde Brasil, incluso tomando excedentes hidráulicos de Brasil, que era lo que hacía rentable al proyecto –estamos hablando de una inversión de entre 300 y 400 millones de dólares–, si comparamos todo lo que hemos invertido en gasoducto, centrales de generación, no parece una inversión tan desmesurada para los beneficios que puede traer. Seguramente es una inversión que se amortiza muy rápidamente a partir de que sucedan situaciones como la que estamos viviendo.


EC - El ingeniero Bermúdez el lunes pasado explicaba por qué es tanto más cara la interconexión con Brasil que con Argentina; es un problema que tiene que ver básicamente con el hecho de que hay que cambiar de 50 a 60 ciclos.


RP - Hay una diferencia de ciclaje, exactamente.


EC - El dispositivo es muy caro –dijo–, es un edificio con transformadores y ciclocompensadores. Se lo hizo para hacer la inversión que hoy está vigente y que se puede utilizar, la que permite tener 70 megas en un sentido y en otro; esa inversión fue del orden de los 40 millones de dólares y el resultado es escaso, modesto.


RP - Pero nos ha salvado la vida, ¿no?


EC - De acuerdo. Usted decía que la otra, la más amplia, requeriría ir a 340 millones de dólares.


RP - A entre 300 y 400 millones de dólares.


EC - ¿De dónde iban a salir esos recursos? Porque la explicación básica que surgía en la entrevista del lunes pasado con las autoridades del MIEM era que el país no está en condiciones de encarar un emprendimiento de ese volumen.


RP - Para empezar, estuvimos muy cerca de lograrlo; cuando hay un interés muy importante –yo me había retirado del directorio, pero fue la continuación de un proceso–, cuando las empresas Aalston y Endesa se manifiestan muy interesadas en construir la central y la interconexión. Lo primero que necesitábamos en aquel momento era una decisión país muy fuerte que complementara la decisión brasileña, que no es muy fácil lograr que se pronuncie expresamente y en forma absolutamente categórica. No fue nada fácil todo eso, habíamos logrado la parte brasileña, UTE insistió mucho en este tema y había que tratar de buscar la inversión y el riesgo privados para realizar estos emprendimientos.

Si usted me apura le digo –se lo digo hoy también, pienso lo mismo que entonces–: fenómeno, busquemos al privado, pero esto es lo mismo con la central: si el privado no aparece tiene que hacerla el país, porque si no el precio va a ser de mucho más de 300-400 millones de dólares. Se podrá argumentar que el país no está en condiciones de hacer esa inversión en este momento, o que no estaba en condiciones de hacerla en aquel momento; en fin, ese es un tema para conversar largo y tendido. Pero quizás sea de las cosas que, si realmente hay una decisión política de llevar a cabo la inversión, podamos poner en una cartera de propuestas de negocios, por ejemplo para las AFAP. Los fondos de pensión, tanto chilenos como argentinos en su momento, invirtieron mucho en proyectos energéticos, que fueron muy rentables para esos fondos; hoy que muchas veces se les quiere manotear el dinero a las AFAP con distintos propósitos, quizás una buena cosa sea proponerles buenos negocios. Creo que éste es un buen negocio.


EC - Esto nos vincula con el otro punto que está en discusión, que también planteaba el ingeniero Antmann en la entrevista de Búsqueda a principios de marzo: “Los problemas potenciales que se detectaron hace una década en Uruguay se volvieron más acuciantes y nuestra debilidad energética aumentó. En la segunda mitad de los 90 Uruguay ya dependía fuertemente de las importaciones de energía eléctrica de Argentina, y como no hemos invertido nada en generación desde 1991, los problemas son aun más graves”.

Esta es la otra parte de la pregunta: ¿por qué no hemos invertido nada en generación de energía eléctrica? Recién veíamos por qué no se invirtió en ampliar la interconexión con Brasil; ¿y en generar?


RP - En el fondo de todo esto hay una gran incapacidad del país y de los distintos partidos políticos para discutir temas de fondo y acordar algunas líneas de acción que vayan más allá de los avatares de gobierno. Este es un gran problema; porque el PC, que ha discutido esto, incluso internamente –usted señalaba estas discusiones–, de alguna forma siempre ha señalado una hoja de ruta y ha avanzado muchísimo, avanzó en las interconexiones, en los gasoductos, en toda la regulación que el país necesitaba para poder mirar la integración de otra manera.

En el Partido Nacional (PN) ha habido un gran silencio sobre este tema, los únicos comentarios que he escuchado –y esto es un factor que contesta su pregunta, por eso estoy haciendo este introito– son, caramba: “No más UTE, no más funcionarios públicos, no dejemos crecer a UTE”. Este discurso ha frenado grandemente la posibilidad de hacer una obra de generación pensando en un voluntarismo, en que hay que crear las condiciones para que venga un privado a invertir. En eso trabajamos mucho, y sin embargo no ha habido el interés del privado, las licitaciones han fracasado, en todo ese proceso se ha perdido mucho tiempo.

UTE siempre quiso hacer las centrales, una naturalmente aprovechando el Gasoducto del Sur porque, seamos sinceros, si hubiera tenido que decidir sólo de acuerdo a intereses empresariales no hubiera entrado en el negocio, entró forzada por el interés país, porque de alguna manera el compromiso de entrar en el gasoducto y comprar gas impone que se haga una central que utilice ese gas. Pero UTE siempre impulsó o propuso que se construyera una central a gas en el litoral, aprovechando el gasoducto de Casa Blanca.


EC - Es interesante lo que usted dice, si entiendo bien usted dice que desde el punto de vista de UTE como empresa no había ninguna necesidad del gasoducto por el sur, por el borde del Río de la Plata, porque a sus efectos alcanzaba con la existencia del otro de Paysandú para instalar una planta generadora y punto.


RP - Claramente.


EC - ¿Usted dice que se forzó a UTE a intervenir en ese negocio?


RP - Yo diría que de alguna manera las dos empresas públicas, tanto UTE como Ancap –no hablaría de forzamiento–, muchísimas veces han actuado poniendo sus intereses en segundo plano para tratar de ver el interés país. Cuando se pagó Salto Grande, UTE tiraba agua de Rincón del Bonete [sobre el Río Negro] para comprarle energía a Salto Grande para amortizarla. Eso todo en general redunda a la larga en un beneficio del interés país.

Había que hacer el gasoducto del sur, va a beneficiar, sin duda, cuando el uso del gas se generalice, a un montón de industrias, a un montón de sectores para el desarrollo del país. Pero de alguna manera, mientras UTE proponía e impulsaba realizar obras de generación en forma inmediata y justificaba eso técnicamente, desde distintos sectores de la sociedad y de los propios partidos políticos había un silencio o una oposición; claramente en sectores del PN había una oposición incluso a la construcción de esta última central para la que se va a llamar a licitación ahora; esto motivó un llamado a sala al ministro Bordaberry por parte del senador Heber. El propio ex ministro Abreu acaba de ratificar en un reportaje muy reciente que se debería haber reconvertido a gas la central de La Tablada, pero no era muy partidario de la construcción de la nueva central, al parecer. Sin embargo la central de La Tablada no aumenta potencia; podemos reconvertirla, pero si no hay gas el país está en la misma situación.

Por otro lado tampoco se sabe muy bien qué piensa el Encuentro Progresista - Frente Amplio (EP-FA) de estos temas, nunca ha habido una explicitación de si estamos de acuerdo o no en desarrollar un parque generador propio y en que lo haga UTE si no lo realizan los privados.

Ha habido un impulso muy grande de la empresa eléctrica en decir: “Señores, miren que esto se viene, miren que necesitamos, miren que tenemos dependencia, miren que tenemos que construir”; y por otra parte una gran duda por parte muchas veces incluso del propio gobierno. Es notorio que en este período de gobierno el presidente Batlle no era partidario de que UTE hiciera la central por sí misma; llegaron a eso después de agotar una cantidad de pasos, y eso significó el transcurso del tiempo.


EC - Todo ese asunto que estamos discutiendo está teñido del debate a propósito de cuál es el papel de UTE en la definición de una política energética del país. Permanentemente surgen los temores de que, si es UTE misma quien lleva adelante tales o cuales inversiones, primero quizás no sea la más eficiente a la hora de encarar ese tipo de emprendimientos; segundo, que les va a terminar costando más caro a los usuarios, a los clientes, eventualmente incluso a las empresas por la vía de las tarifas; y tercero, que lo que esté primando sean los intereses de la propia empresa y no necesariamente los de Uruguay, del conjunto de la sociedad. Ese debate está permanentemente por encima de estas cuestiones.


RP - Pero tendríamos que tratar de profundizar y explicitar, porque yo escucho muchas afirmaciones y pocos argumentos. Por ejemplo, en el tema de que UTE sea más o menos eficiente, fantástico. Yo estoy convencido de que los mercados no se crean por decreto ni por voluntarismo; lo ideal sería que tuviéramos un mix en el mercado eléctrico con un mix de inversores y operadores privados y estatales, no hay duda; lo que pasa es que tenemos que reconocer que nuestro punto de partida es un país que ha avanzado muchísimo, que es ejemplo en América Latina en electrificación, con casi el 100 por ciento de su población electrificada y con una empresa que, si hablamos de eficiencia, tiene un montón de indicadores sobre todo en materia de generación. Se podrá cuestionar en materia de distribución que tiene pérdidas, pero en materia de generación la eficiencia es muy grande. Y más allá de eso el tema es si hay operadores privados que quieran venir genuinamente, porque tampoco vamos a darles lo que no le queremos dar a UTE, que vengan en un pie de igualdad a competir con determinados proyectos; fantástico, ¿dónde están, quién los tiene?


EC - Su razonamiento es: mientras no estén, dejemos que sea UTE.


RP - Usted se va a hacer la misma pregunta, porque si no están los operadores privados no hacemos nada en generación y seguimos dependiendo de Argentina. ¿Cuál es la opción?


EC - Lo que también está detrás de esta discusión es si existe o no un plan energético, si Uruguay tiene un marco sobre cómo encarar toda esta cuestión. Usted, en aquel seminario que organizó el Centro de Estudios Estratégicos 1815 en agosto de 2001, insistió en la necesidad de que Uruguay acordara un plan energético nacional; es obvio que opinaba que no existía, ¿no?


RP - Sí; un plan energético nacional en forma explícita, un documento compartido por todos los sectores políticos del país de forma tal que, por ejemplo, un inversor privado lea qué posibilidades de negocios puede tener en Uruguay y sepa que el próximo gobierno no le va a cambiar radicalmente las reglas de juego, no hay.


EC - No existía entonces, en el año 2001, y sigue sin existir hoy, año 2004.


RP - No hay y no es culpa del gobierno, aclaremos bien: es una responsabilidad de todos los partidos políticos de sentarse a una mesa, así como una vez se sentaron los técnicos de todos los partidos y elaboraron un documento, para tratar de decir adónde vamos todos con el tema del Uruguay energético y cuál es la hoja de ruta que podemos presentarles no solamente a los uruguayos sino también al mundo entero, si realmente queremos que haya inversiones en este sector. ¿Cómo va a venir un privado a arriesgar a Uruguay en inversiones que son de activos fijos y de muy lenta recuperación cuando no se sabe cuáles son las reglas de juego, cuando hay versiones hacia un lado, hacia el otro y discusiones permanentes sobre estos temas? Tenemos que hacer como hizo España, o como hizo Francia, más allá de los avatares de gobierno, una hoja de ruta donde se diga: señores, en materia de generación vamos a hacer esto, en materia de integración vamos a hacer esto, en materia de distribución vamos a hacer esto, en materia de energías alternativas vamos a hacer esto, y definir la autonomía energética.

Sabe que yo vengo preguntando desde hace mucho tiempo a nivel de la definición de políticas cuál es la autonomía energética que quiere Uruguay? Y se lo preguntaría a cualquier uruguayo: ¿queremos ser 100 por ciento independientes o autónomos, o 100 por ciento dependientes? Porque la cosa es muy distinta en una u otra hipótesis, y si queremos un mix entre una cosa y otra, tenemos que tener conciencia de que la autonomía cuesta dinero y de que eso nos va a salir un precio importante también al momento de pagar la energía. Si decidimos tener una energía más barata pero absolutamente dependiente, puede pasarnos que un día nos cortan la canilla, entonces no tenemos nada y perdemos mucho más.


EC - Falta un plan energético nacional, dice usted.


RP - Acordado entre todos los partidos políticos y en un documento explícito que establezca cuál es la hoja de ruta en materia de energía para el país en los próximos cinco o diez años.


EC - Estamos en un año electoral, parece una oportunidad apropiada para dar este paso, ¿no? Es más, se me ocurre que habría que darlo antes de la campaña electoral, porque tenemos una crisis energética ahora; no la vamos a resolver de un día para el otro con un plan energético nacional, pero por lo menos podemos empezar a ganar tiempo.


RP - Ojalá sea así, pero para eso se necesita también elevar un poquito el punto de mira, ¿no? A veces en la mezquindad de la competencia nos interesa señalarle defectos o errores al adversario y no buscar una síntesis de lo que Uruguay necesitaría en esta materia.


EC - Entiendo lo que dice, pero desde el momento en que usted mismo señalaba que dentro del PC, entre el Foro y la 15, han existido diferencias en esta materia, podría ser un buen momento éste en el que los dos sectores tienen un candidato común, el escribano Guillermo Stirling, para fijar un punto de partida para este plan energético nacional, ¿no?


RP - No, punto de partida ha habido; cuidado que las distintas discusiones han sido precisamente porque el PC ha tenido una gran preocupación en explicitar la que entiende su visión hacia adelante en esta materia. Que hubo muchas discusiones entre UTE y el ministerio, sí, de acuerdo, pero también ha habido grandes coincidencias. Por ejemplo, yo señalaría y destacaría la actuación del ex ministro de Industria, Energía y Minería Pedro Bordaberry en este tema. Yo diría que entendió perfectamente de qué se trataba, y tanto es así que en su comparecencia ante el Parlamento, cuando enfatiza en la seguridad del suministro, y cuando defiende el proyecto de la nueva central, y cuando entiende lo que planteaba UTE en cuanto a las modificaciones que había que hacer a los reglamentos eléctricos, está dando la señal, justamente, de que a nosotros no nos sería difícil llegar a un acuerdo sobre esa hoja de ruta.

Pero por otro lado tenemos algunas discrepancias profundas con determinadas afirmaciones, por ejemplo cuando se tiene un sentimiento del tipo “Descartamos que sea UTE la que haga las nuevas inversiones”. Caramba, eso no viene de nuestras tiendas, viene de otros partidos. Si descartamos que UTE haga nuevas inversiones, ¿quién las va a hacer? Y si no las hacemos, ¿cuál es el precio? Todos esos son temas que para mí hay que poner sobre la mesa de discusión.

***

Notas relacionaldas

Matriz energética: ¿Se puede reducir la dependencia de Argentina? Ministro y director nacional de Energía, José Ignacio Villar y Álvaro Bermúdez: La opción por el gas argentino fue correcta, pero es clara la necesidad de una alternativa. Lo más importante será la central de ciclo combinado, que será nuevamente licitada (29.03.04).

Crisis energética argentina repercute en Uruguay. Presidente de UTE, Ricardo Scaglia: Uruguay contrató en firme, sin prever cortes, y Argentina redujo sensiblemente el suministro pero lo mantuvo a los grandes consumidores de su país, cuyos contratos sí permitían cortar. Cada megavatio comprado a Argentina cuesta U$S 10, y producido en las centrales térmicas uruguayas va de U$S 50 a 90. La solución a corto plazo es comprar en Brasil y Paraguay, a través de las interconexiones argentinas (24.03.04).


------------------------------------
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Jorge García Ramón
Fotos: Caterina Notargiovanni
------------------------------------

recomendar esta nota




En perspectiva
l Dinámica Rural l Deportes l Página principal

Para escuchar la radio en vivo necesita el Real Player
Optimizado para Internet Explorer a 800x600
Copyright Espectador.com All Rights Reserved