Cultura

Asesino de Jara a prisión

Se descifró el crimen mejor guardado por la dictadura chilena: uno de los asesinos de Victor Jara fue un soldado que en ese entonces tenían 18 años. Narró cómo lo mataron.

A 35 años y ocho meses de su crimen, uno de los asesinos de uno de los símbolos de la resistencia chilena a la dictadura, el cantautor Victor Jara, fue arrestado y encerrado en un penal de alta seguridad de Chile.

El asesino se llama José Adolfo Paredes Márquez y confesó que se descargaron hasta 44 balas sobre el cuerpo del autor de "Te recuerdo Amanda", un himno de la libertad en los años 1970. Los detenidos también han reconocido que actuaron siguiendo órdenes de un mando militar misterioso, sin identidad ni rostro.

Márquez  tenían entonces 18 años y era soldado de reemplazo en la siniestra Guarnición de Santiago, la responsable de la feroz represión desatada tras el golpe de Estado del dictador Augusto Pinochet. La pista que ha llevado a los investigadores policiales hasta sus asesinos de Jara comenzó tras la identificación de los efectivos militares que escoltaron al entonces coronel Pedro Espinoza en su recorrido por Santiago deteniendo estudiantes para enviarlos al paredón montado en el Estadio Chile. Uno de los ahora detenidos confesó: "Matamos a Jara".

El ex recluta fue arrestado junto a otro de los conscriptos de aquella época, Francisco Quiroz Quiroz (54), quien negó su participación en los hechos y quedó libre por falta de méritos.

Cómo fue el asesinato. Paredes llegó al Estadio Chile junto a parte de la Escuela de Ingenieros del Regimiento de Tejas Verdes, como contingente de apoyo al que ya estaba en el establecimiento. El día del asesinato el ex conscripto estaba de centinela en el subterráneo, donde llegaron cerca de la medianoche 15 detenidos, entre ellos el cantautor.

Allí, según la declaración citada por Ciper, un subteniente tomó su revólver, jugó a la ruleta rusa en la sien de Jara y, finalmente, le disparó. El folclorista cayó al suelo convulsionándose y el oficial ordenó a los conscriptos, entre ellos Paredes, que le dispararan al cuerpo de Jara ráfagas de fusiles para rematarlo.

Tras el ataque, el subteniente que le provocó la muerte ordenó que retiraran el cuerpo, por lo que llegaron enfermeros y lo metieron en una bolsa que fue depositada en la parte trasera de un vehículo militar. Recordó que todos los militares que estaban en el camarín subterráneo procedieron posteriormente a acribillar a los otros 14 detenidos.

La viuda de Víctor Jara, Joan Jara, se mostró afectada al conocer la noticia y subrayó que "acá hay otros culpables. Son la gente que mandó a disparar y a torturar". En la misma línea se pronunció el abogado querellante Nelson Caucoto, quien aseveró que lo importante es identificar a los oficiales que participaron en el crimen dando las órdenes de disparar.

Además de Paredes, el otro procesado por el asesinato es el teniente coronel (r) del Ejército Mario Manríquez, jefe del campo de prisioneros que funcionó en el ex Estadio Chile. Jara es una de las más de 3.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, que dejó la dictadura de Pinochet (1973-1990).

Foto: La Tercera