Un Clásico sincero *Por Ricardo Piñeyrúa
Nacional llegó siendo el mejor de la temporada, más goles a favor, menos en contra, más puntos, llegó al clásico con cuatro de ventaja, pero en realidad obtuvo siete más que Peñarol, hay que recordar que le quitaron tres por una sanción y ganó con luz.
A estos datos hay que sumarle que juega en forma atractiva, presiona en el campo del rival, tiene buen pie, combina talento con velocidad y potencia, además de experiencia con varios jugadores de 30 años que anduvieron por el mundo.
Ante ese Nacional, llegó un Peñarol que juega mal, que mejoró con Púa, pero esa mejoría le dio solo para no perder. Tiene un esqueleto chico, el arquero Sosa, Alcoba, Roman, Pacheco y acaso Ramis, muy poco para aspirar al campeonato y a ganarle a Nacional que en el banco de suplentes tiene al "Morro" y Blanco, a Diego Vera, Cristian Nuñez y Gianni Guigou y fuera del banco entre otros a Balsas. Muy poco.
El clásico fue ese reflejo de la realidad, dicen que no siempre se da, pero el domingo se dio, Nacional fue tanto más que Peñarol, como tanto más es como equipo, los tres goles, escasos para lo que paso, son la muestra.
Es difícil que alguien le saque el campeonato a Nacional, sus futuros rivales son débiles y los tricolores vienen con todo, es difícil que Peñarol mejore con lo que tiene, ya no da la personalidad para resolver un juego o un campeonato, los aportes de Darío Rodríguez y Gonzalo de los Santos pueden servir en otro marco, mejor rodeados, pero los mataron a velocidad.
Ni que hablar que ya no da la expectativa de los que podrá hacer el "Pollo" Olivera, tiene un gran potencial pero no juega al fútbol, juega a la pelota, mira el partido a ver si le llega una bola para hacer algo, no la pide ni la busca y como si fuera poco, no entiende el juego ni lo que pasa, en su impotencia, termina pegando a alguien como OJ, que juega porque lo entendió en el Cerro hace 20 años.
Clásicos son Clásicos, este fue la confirmación de la realidad, esta es la distancia que hay entre ambos.