Bengoechea: no era el momento para echarme de Peñarol
"Hicimos un buen Torneo Apertura y si me querían echar ese era el momento, al final, no a 10 días de empezar el campeonato y con toda la pretemporada hecha", dijo a El Espectador Pablo Bengoechea.
Por Martín Casariego
El profe, como lo apodan, nació en Rivera, a casi 500 kilómetros de Montevideo. Allí pasó toda su niñez, entre amigos y fútbol. Comenzó jugando en Oriental, un cuadro de baby fútbol, luego de una visita a la capital donde descubrió su pasión por este deporte. En su adolescencia integró la selección de su departamento y con 19 años le llegó la propuesta de jugar en primera división, más precisamente en Wanderers.
A los 21 años se fue a España a defender los colores del Sevilla, luego de conseguir su primera Copa América con la selección uruguaya. Según Bengoechea "fue sentirme realizado como profesional. Jugar en Europa tiene todas las comodidades y me sentí muy a gusto los años que me tocó estar".
Para Bengoechea las diferencias entre el fútbol europeo y el americano siempre existieron, aunque antes era más difícil llegar. Por ese entonces no existía el pasaporte comunitario y solo dos jugadores extranjeros podían integrar los planteles. Hoy eso no sucede y abre las puertas a más futbolistas.
En el año 1993 le llegó la hora de cumplir su máximo sueño de vestir la camiseta de Peñarol, el que tuvo desde chico, cuando miraba a Fernando Morena apuñalar las redes de los arqueros rivales. Fue Gregorio Pérez, técnico que logró el segundo quinquenio, quien lo pidió para reforzar al aurinegro.
Luego de diez años en el club, en el 2003, tomó la decisión de retirarse como jugador porque "era momento de dejar el fútbol", dijo Bengoechea. "Me había tocado estar en las buenas, disfrutando de estar cuando salimos campeones y en ese momento sentí que debía dar un paso al costado, por eso salimos campeones en el 2003 y me fui";, añadió.
Ya en su nuevo rol como entrenador, piensa que en los equipos grandes lo que sienten los jugadores no es presión sino una "exigencia por los objetivos que se plantean. Tanto para el hincha como para la prensa es muy importante lo que le pasa a los grandes cada fin de semana", aclaró el ídolo aurinegro.
Cuando le ofrecieron tomar la conducción técnica del equipo carbonero aceptó sin dudarlo. "Peñarol es parte de mi familia, siempre estoy dispuesto a ayudar a la institución desde el lugar que sea", subrayó.
En este Campeonato Uruguayo Especial, los aurinegros no arrancaron con el pie derecho. Peñarol está octavo con cinco puntos de 12 posibles. Al ser consultado por el rendimiento del equipo prefirió no opinar.
Para Bengoechea, antes era más difícil llegar a un equipo grande porque "había que tener una buena temporada (un año) o jugar en la selección. Hoy cualquiera que tenga un buen semestre llega y se pone la camiseta".
El cree que el plantel actual tiene muchos jugadores jóvenes y pocos referentes, algo que considera vital ya que "los jugadores con experiencia dentro del club manejan los momentos. Entienden cuando las cosas van bien y cuando los resultados no se dan, algo que para los jóvenes a veces es muy difícil de aceptar".
También realizó un balance sobre su salida de Peñarol. "No me fui dolido, pero no fue una buena decisión por el momento. Hicimos un buen Torneo Apertura y si me querían echar ese era el momento, al final, no a 10 días de empezar el campeonato y con toda la pretemporada hecha", remarcó.
Y aunque la decisión que tomó el presidente, Juan Pedro Damiani, para Bengochea no fue acertada, sostiene que "no queda una charla pendiente, yo en mi casa siempre estoy tranquilo, no soy de andar llamando a nadie".
Con la experiencia adquirida de tantos años en el fútbol, destacó a jugadores como Federico Valverde, quien cree que "tiene todo para brillar en el fútbol europeo", así como a Gastón Guruceaga y Nahitan Nández, jugadores que "si mantienen su nivel pueden llegar a concretar una buena carrera".
Además defendió a Diego Forlán, criticado y resistido por el hincha carbonero durante su pasaje por el primer equipo. Bengochea cree que "cachavacha" se adaptó bien al fútbol uruguayo, para no haber jugado nunca en el país, y logró sus objetivos que eran salir campeón y vestir la camiseta de la que es hincha.
Hoy espera en su casa una propuesta que le permita volver a dirigir. Tiene ofrecimientos de varios clubes, pero ninguno se concreta. Mientras, disfruta de la tranquilidad de su hogar y su familia, esperando ese llamado revitalizador.