Agro

Comportamiento reciente de la faena: ¿qué marcan los números en medio del debate sobre la formación de precios del ganado?

Análisis de la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte, sobre la formación de precios del ganado.

(emitido a las 8:36 hs.)

ROMINA ANDRIOLI (RA):
Como ustedes saben, el debate acerca del nivel de faena y su incidencia en la formación de precios del ganado se ha instalado como uno de los principales temas de la agenda este verano.

Con ese telón de fondo, les proponemos dedicar el espacio de análisis económico de este jueves a repasar qué nos dicen los últimos números de faena. ¿Cuán bajos son los niveles actuales? ¿Qué factores inciden en el volumen de faena? ¿Qué sería "normal" para esta época del año? El diálogo será con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Antes de entrar en los datos más recientes, quizás sea bueno comenzar con un repaso general de cómo es el ciclo ganadero en nuestro país. ¿Cuántos animales hay? ¿Cuántos nacen año a año? ¿Cuánto se faena "normalmente"?

TAMARA SCHANDY (TS):
No es fácil definir que es un año "normal", porque en los últimos diez años hemos tenido cambios realmente importantes a nivel de varias variables clave. Pero en términos muy simplificados la realidad es más o menos así:

•    El stock de ganado bovino es hoy de unos 11,7 millones de cabezas.

•    La faena fluctúa. Tuvo un pico de 2,6 millones de cabezas en 2006, pero desde entonces bajó y podríamos decir que en los últimos años tendió a ubicarse alrededor de los 2,1 millones de cabezas por año.

•    En los últimos años también hubo, con intermitencia, una corriente de exportaciones de ganado en pie. En 2009 se colocaron 270.000 cabezas y en los dos años siguientes alrededor de 200.000, pero más recientemente el volumen de exportaciones en pie ha sido bastante reducido.

•    Todo eso hace que lo que se llama la "extracción" de ganado sume –dependiendo del año- entre 2,1 y 2,7 millones de cabezas.

•    A su vez, todos los años se dan de baja del stock alrededor de 300.000 animales porque se mueren por diversas razones o se consumen en los propios campos.


RA - ¿Y del otro lado? ¿Cuántos animales nacen por año?

TS - Con la excepción de 2010, en la última década los nacimientos se ubicaron en torno de 2,6 millones de cabezas, y probablemente rozarán los 3 millones este año.

El balance entre nacimientos y esos diferentes destinos que mencionaba para los animales es lo que determina la variación del stock total. Esa cuenta fue positiva en los últimos años y el stock ha subido, pero con una mirada más larga es sólo un "rebote". Cuando miramos un período de 10 años, por ejemplo, se han alternado años de aumento y de caída y, en definitiva, el stock no creció. De hecho aún se sitúa por debajo de las cifras de 2004-2005 y 2008-2009, cuando llegó a estar bastante más cerca de las 12 millones de cabezas.

RA - Antes te referías a una faena "promedio" del orden de 2,1 millones de cabezas por año. ¿Cómo fue 2013 concretamente?

TS - Según los datos semanales de INAC (que son preliminares), en 2013 la faena se habría quedado apenas por debajo de los dos millones de cabezas, alrededor de un 4% menos que en 2012.

RA - ¿Cómo es la dinámica a lo largo del año? Te lo pregunto porque este debate se ha centrado en el comportamiento de la faena sobre el final de 2013, pero supongo que cuando se miran los números hay que tener en cuenta cierta estacionalidad.

TS - Los meses no son uniformes, por supuesto. La decisión del productor de mandar ganado para faena depende de muchos factores. Los precios son uno obvio. Pero también son importantes cosas como la cantidad de pasto que hay en los campos y eso depende de condiciones climáticas. Si tenemos mucho pasto o disponibilidad de forraje, los productores pueden retener a los animales en los campos y mandarlos al frigorífico con más kilos luego. En momentos de seca, por el contrario, hay incentivos para bajar la carga de animales en los campos.

Aún en ausencia de "shocks" severos, a lo largo de cualquier año tradicionalmente siempre hay momentos bien claros asociados a las estaciones. Durante la primavera (o más precisamente entre agosto y octubre), con buen tiempo y lluvias que favorecen el crecimiento de las pasturas, la faena suele ser entre 20% y 30% inferior a un mes promedio. Hacia fines de año comienza a subir por el mayor consumo y este comportamiento se extiende hasta fines del otoño, dado que los productores buscan reducir carga en los campos ante una situación forrajera que va empeorando. Los picos de faena suelen darse en diciembre y mayo, con valores alrededor de 20% superiores al de un mes promedio.


RA - ¿Podemos repasar los números del último trimestre de 2013 y de cómo viene la faena en estas primeras semanas de 2014?

TS - Sí. El último tramo del año fue bastante bajo para esa época del año. En el último trimestre de 2013 la faena fue de unos 470.000 animales. Si tomamos el promedio de todos los últimos trimestres de los 10 años que van entre 2003 y 2012 tendríamos una referencia promedio de 560 mil cabezas, con lo cual estamos hablando de un 17% menos.

Igual hay antecedentes de niveles debajo de los 500.000 para el último trimestre, por ejemplo en 2007 o 2008.

Para 2014 tenemos información para las dos primeras semanas de enero. En ese caso estamos hablando de niveles aproximadamente 30% inferiores al promedio de los últimos tres comienzos de enero, aunque sólo 7% inferiores a los que vimos a principios del año pasado, que también fueron bajos.

RA - ¿Cómo están viendo las perspectivas para los próximos meses? ¿Es posible una recomposición desde estos niveles tan bajos?
 
TS - Nosotros tendemos a pensar que sí. No estamos como en otros años con una oferta restringida. El stock de ganado se viene recuperando y se prevé otro buen año de nacimientos.

Por el lado de los precios, ha habido un aflojamiento desde los valores máximos del año pasado y eso puede generar incentivos para una retención de los animales en el campo, sobre todo ahora que ha llovido. Pero eventualmente deberíamos ver que el negocio retoma fluidez.
 
RA - ¿Y desde la demanda de la industria?

TS - Se puede discutir si la caída de precios fue mucha o poca, pero estos niveles más bajos deberían fomentar una reactivación de la demanda de la industria.

Los precios anteriores apretaban mucho la rentabilidad para los frigoríficos. Desde la perspectiva de la industria, no hay que olvidar que los precios de exportación subieron fuertemente en los últimos años pero el precio de la hacienda subió incluso un poco más y también el resto de los costos medidos en dólares se incrementó mucho.

Y, finalmente, nos parece que en este debate tampoco hay que perder de vista que al fin y al cabo toda la cadena tiene que encontrar rentabilidad para que el negocio pueda crecer. Con precios muy altos ganan los ganaderos pero los márgenes de la industria pueden no generar demasiados incentivos para faenar más; con precios más bajos en el corto plazo gana la industria en términos relativos, pero igual siempre está el límite de que eso puede terminar desalentando la inversión por parte del sector ganadero y por tanto impactar en el crecimiento de largo plazo del complejo en su conjunto.

RA - Ésa es una dimensión que no habíamos tocado hasta ahora. ¿Cuál es la capacidad de faena que tiene hoy el país?

TS - La capacidad de faena en realidad tiene dos patas: la capacidad de la industria y que haya animales para ser faenados. La faena de 2 millones de cabezas que tenemos hoy es baja en relación a la capacidad instalada que tiene la industria frigorífica, que es del orden de los 3.5/3.6 millones de cabezas. Pero tampoco hay tantos animales. Las cifras de stock y de nacimientos que mencionaba al inicio marcan con claridad que no es posible una faena de esa magnitud en forma sostenida. Por eso mismo ese 40% de capacidad ociosa le pone también a los frigoríficos un incentivo para que los precios no bajen mucho, porque es la forma de generar condiciones de crecimiento del stock de ganado en el mediano plazo, que posibilite a la larga una mayor faena.

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