Perspectivas económicas

¿Cómo se plantea el escenario económico para la economía uruguaya en 2015?

Análisis de la economista Florencia Carriquiry, de la consultora Deloitte, sobre los pronósticos económicos para el año que viene.

(emitido a las 7.53 hs.)

EMILIANO COTELO (EC):
Se acerca fin de año, es tiempo de festejos, tiempo de balances, pero también para muchos es tiempo de empezar a pensar y planificar el año próximo. En este marco, Deloitte realizó el pasado martes la última reunión de perspectivas económicas del 2014 con sus clientes, en la cual presentó los principales elementos del escenario económico para 2015. ¿Cuáles son las perspectivas en materia de crecimiento? ¿Qué podemos esperar en términos de inflación y de tipo de cambio? De esto vamos a conversar  en los próximos minutos con la economista Florencia Carriquiry, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA):
Quizás valga la pena hacer un breve balance del 2014. Desde la perspectiva económica, ¿cuáles son los principales elementos a destacar de este año que termina?

FLORENCIA CARRIQUIRY (FC):
Es un año bien particular por varias razones. Más allá de ser un año electoral en Uruguay, desde el punto de vista económico es un año de cambios relevantes. A nivel internacional, en el transcurso del año se fue consolidando la reversión de algunas tendencias claves que estuvieron presentes en la última década. Como conversamos varias veces, Estados Unidos fue afirmando su recuperación económica, la Reserva Federal comenzó a reducir los estímulos monetarios y en ese marco el dólar dejó de caer en el mundo entero y empezó a fortalecerse de forma lenta pero generalizada. Hoy hay una perspectiva bastante clara de que las tasas de interés van a empezar a subir el año próximo en Estados Unidos, aun cuando todavía hay algún grado de incertidumbre en relación al timing y a la velocidad de esa suba. A su vez, sobre todo desde mediados de año, vimos ajustes bajistas fuertes en varios de los principales commodities que exporta Uruguay. A nivel regional se fue configurando también un deterioro relevante de la situación económica en Argentina y problemas de distinta índole, pero también significativos en Brasil, que no logra crecer de forma satisfactoria.

En ese escenario externo, a nivel local, nuestra economía ingresó también en una fase de menor crecimiento económico (a tasas más en el entorno del 3% anual) y se siguieron profundizando los desequilibrios a nivel de algunos fundamentos macroeconómicos que habían comenzado a deteriorarse ya en años previos.


RA - ¿A qué desequilibrios te estás refiriendo?

FC - Me estoy refiriendo a tres elementos. Por un lado, tenemos un déficit de cuenta corriente que volvería a cerrar este año por encima de 5% del PBI, por otro lado a nivel fiscal, las cuentas han tenido un deterioro bien notorio, con un resultado primario que se tornó negativo este año y con un déficit global que cerraría el año por encima de 3% del PBI y, por último, seguimos viendo presiones inflacionarias muy persistentes.

A nuestro juicio, estos tres desequilibrios en forma conjunta son una señal clara de que tenemos un exceso de gasto doméstico y por eso hemos insistido en la necesidad de que las políticas macroeconómicas tengan una readecuación, que apunte a una moderación del gasto público y a cambios en la negociación salarial que promuevan una desindexación de los ajustes y subas reales más acordes con la prevista evolución de la productividad. Hoy no estamos en un escenario de urgencias, porque el financiamiento sigue siendo abundante para nuestro país, pero cuanto más temprano se ataquen estos desequilibrios más ordenado y menos "doloroso" será el ajuste.

RA - ¿Con esos elementos, entonces, como están viendo el escenario 2015 para la economía uruguaya?

FC - El escenario externo se ha tornado notoriamente más negativo para Uruguay. En ese marco, en materia de crecimiento económico mantenemos una visión de que la economía seguirá creciendo, pero con una desaceleración adicional frente a 2014. Concretamente, nuestra proyección para 2015 es de un incremento del PBI de 2,8%, pero que, sin el efecto de Montes del Plata (que suma casi 1 punto a la expansión del año que viene), implica un crecimiento levemente menor a 2%. Eso como decía pauta un freno no menor respecto a 2014, que cerraría con una expansión del PBI levemente superior al 3%.

Ahora, si bien el escenario externo en general es hoy más negativo, en las últimas semanas la baja fuerte del precio petróleo supone cierto alivio en relación a los equilibrios macroeconómicos a los que hacíamos referencia antes.

RA - ¿Por qué decís eso?

FC - Porque un precio del petróleo en torno de los 70 dólares por barril, implica en el corto plazo al menos mayores holguras para la política económica.

En relación a nuestras cuentas externas, en particular, con un petróleo 40 dólares por barril más bajo, sólo por efecto precio la cuenta petrolera se va a estar reduciendo en más de 600 millones de dólares respecto a este año. Es un impacto muy importante, que permite más que compensar en el balance global de divisas el efecto negativo de la caída de precios de exportación de la soja, de los lácteos y de otros productos como el arroz o el trigo.

Al mismo tiempo, a nivel fiscal, supone un descenso importante de los costos de ANCAP y también de UTE (por la reducción de costos de la generación térmica), y eso debería permitir una recomposición del balance de las empresas públicas, que tuvieron deterioros importantes en el último año. En lo que hace a la la generación de electricidad, además, se suma que estamos con buenos niveles de lluvias y que en 2015 vamos a estar viendo una mayor penetración de la generación eólica, que tiene costos muy inferiores a la térmica. Con lo cual este contexto abre espacio para que sigamos viendo a las tarifas subiendo muy por debajo de la inflación total y permite entonces alejar aún más el riesgo de una inflación de dos dígitos.

Entre estos dos últimos elementos (la mejora fiscal y el combate a la inflación) hay  conflicto o "trade off" como decimos los economistas (porque las tarifas juegan con sentido contrario en uno y otro frente), pero es claro que la situación actual de precios del petróleo alivia en alguna medida la tensión entre ambos objetivos.

RA - ¿Cuáles son sus proyecciones en términos de inflación para 2015? ¿Qué están suponiendo en materia de tarifas, en este dilema entre el mejorar las cuentas públicas y bajar la inflación?

FC - En nuestras estimaciones estamos asumiendo, en línea con lo que trascendió en estas semanas, una rebaja de 5% de los combustibles en enero y un aumento de 5%-6% de la electricidad en los primeros meses del año (pero que luego se revertiría con una baja de similar magnitud en la segunda parte del año, cuando se sienta de forma más clara el impacto de la mayor generación eólica en los costos de UTE). En ese sentido, nuestros pronósticos son de una inflación que cerraría 2015 entre 8% y 8,5%, con niveles incluso debajo de 8% para el primer semestre. Eso se da incluso pese a que con salarios aumentando en términos nominales a tasas de dos dígitos y un tipo de cambio que también subiría de forma importante, nuestra estimación de inflación subyacente permanece en el eje del 9,5% anual durante todo el transcurso de 2015.

RA - Yendo a otra variable clave del escenario macro, ¿cuáles son las perspectivas para 2015 en relación al dólar? Te lo pregunto porque hace un tiempo que venimos conversando que el dólar va a subir en Uruguay pero en las últimas semanas el tipo de cambio tendió a bajar en nuestro país. ¿Cómo están viendo esto?

FC - Es cierto. La baja del dólar de estas últimas semanas no estaba dentro de lo que estábamos esperando, y de hecho estuvo a contramano de lo que tendió a pasar a nivel mundial y regional. En la reunión que realizamos el martes con nuestros clientes analizamos esta evolución reciente y comentábamos que si bien tendencialmente el dólar comenzó a fortalecerse desde mediados de 2013 (en línea con las presiones al alza que vienen desde el frente externo), la dinámica de estos meses ha estado afectada también por el manejo monetario por parte del Banco Central, que ha tenido momentos más expansivos (que le dieron "aire" al dólar y generaron algunos impulsos en su trayectoria) y otros períodos más contractivos, que generaron pausas o incluso reversiones de esa tendencia alcista. En las últimas semanas, hemos tendido a ver un marco de menor liquidez en el mercado local y eso impactó sin dudas en el valor del dólar en nuestro país. Por eso hemos vuelto a desalinearnos del resto del mundo. Sin ir más lejos, frente a Brasil, en dónde tenemos al dólar en torno a los 2,60 reales actualmente, estamos nuevamente más de 20% por debajo de la media histórica en términos de nuestros precios relativos.

RA - Entonces, con ese diagnóstico, ¿qué esperan que suceda en los próximos meses?

FC - Por la evolución reciente nos vimos obligados a corregir algo a la baja la proyección para el cierre de este año  (porque ya estamos cerca de fin de año y estamos lejos de los 25 pesos que manejábamos hasta hace algunas semanas atrás), pero igualmente seguimos pensando que el dólar va a tener que subir de forma significativa en el transcurso de 2015. De hecho, el desalineamiento de  precios relativos que volvimos a acumular en estas semanas y el mayor espacio que se abre en el frente inflacionario, en dónde se ha alejado notoriamente el riesgo de que la inflación vuelva a acercarse a los dos dígitos en el corto plazo, nos parece que refuerza esa perspectiva devaluatoria que ya veníamos planteando en meses previos. Por tanto, para 2015 estamos manteniendo una proyección de dólar al alza, que cerraría el año en torno a los 27,50 pesos.

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