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Cuando el rostro de la violencia doméstica tiene nombre

Cuando el rostro de la violencia doméstica tiene nombre

Se llama Patricia Lefranc y su rostro está deformado horriblemente por el ácido arrojado por su examante. La mujer compareció este lunes ante un tribunal en Bruselas, Bélgica y acusó a su atacante de convertirla "en un monstruo".

Richard Remes está acusado en Bélgica de intento de asesinato. Su victima, Patricia Lefranc, dijo a la prensa, antes de entrar a la Corte, que estaba "decidida a mirarlo a los ojos y mostrar al jurado lo que ha hecho a mí. Quiero que sepa que estoy desfigurada pero todavía estoy viva.Y ciertamente no espero ninguna disculpa o arrepentimiento por su parte".

Lefranc, de 45 años de edad, quien sufrió 86 operaciones después del ataque, agregó: "Espero convencer al tribunal de que, efectivamente, me quiso asesinar".

La vida de esta belga se hizo pedazos cuando el 1ro. de diciembre de 2009 cuando llamaron al portero eléctrico de su apartamento informándole que le traían un paquete y que debía tomar el ascensor para agarrarlo. Pero cuando abrió la puerta del elevador fue rociada con ácido sulfúrico, lo que le provocó graves quemaduras en el 30% de su cuerpo y le desfiguró totalmente el rostro.

Debido al violento atentado, Lefranc estuvo tres meses en coma inducido.

Este lunes, Lefranc debió ver nuevamente en el juzgado a la cara de su agresor y examante que entre las distintas versiones que ha dado del suceso se defiende diciendo que se trató de "una broma que salió mal".

Remes, de 57 años, afirmó que sólo quería dar un susto a Lefranc porque la mujer quería abandonarlo. "No quería causarle semejante daño, y prueba de ello es que había rebajado el ácido", justifica Remes.

En el primer día del juicio, el agresor confesó haber investigado sobre el ácido sulfúrico. "Lo hice únicamente por curiosidad, pero poco a poco fue germinándola idea de la agresión en mi espíritu. Quería marcarla, pero nunca imaginé que sería tan rápido, yo amaba sinceramente a Patricia, pero con ella, un día era blanco y otro negro, un día te amo y otro te dejo. Yo era un títere para ella", afirmó el acusado.

"Espero que Remes sea declarado culpable de intento de asesinato, y no sólo por asalto y agresión con tortura. No sólo quería hacerme daño, quería matarme. Sólo espero poder decir a la Corte lo que he experimentado, y cómo he sufrido", afirmó Lefranc a la prensa.

La víctima era la amante de Remes, quien era y sigue siendo casado. "También me gustaría apelar a su esposa. Ella me ha descripto como una manipuladora que enganchó a su marido. Eso es un insulto para mí, es una daga en mi espalda. Él fue quien dio el primer paso para empezar una relación conmigo, y yo fui quien intentó terminarla", señaló Lefranc.

"Mientras se resuelve su castigo no se debe perder de vista el hecho de que me condenó al dolor, tanto físico como psicológico, para toda la vida", agregó.

Lefranc también dijo al Tribunal que los amigos de su hijo de la escuela se burlan de su aspecto, y agregó: "Remes también ha arruinado mi vida como mujer. Hizo un monstruo de mí".

Richard Remes se enfrenta a 30 años de prisión. En tanto, Patricia Lefranc deberá vivir el resto de su vida en un cuerpo desfigurado.