Flexibilización del cepo cambiario

Las medidas económicas adoptadas en Argentina han generado confusión e incertidumbre acerca del poder de compra de la población

Contacto con Fernando Gutiérrez, colaborador de En Perspectiva en Argentina.

(emitido a las 7.49 Hs.)

ROMINA ANDRIOLI:
A estas horas se vive gran expectativa en Argentina a la espera de conocer los detalles de la medida anunciada el viernes por la cual se flexibiliza el cepo cambiario.

El fin de semana en Uruguay también estuvimos muy expectantes por conocer las posibles repercusiones de este lado del Río de la Plata.

Vamos a ver qué ha pasado en Argentina desde el viernes, cuando en horas de la mañana el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía Axel Kicillof, anunciaban lo siguiente en conferencia de prensa:

(inicio audio Capitanich)

"Hemos decidido autorizar la compra de dólares para tenencia de personas físicas de acuerdo al flujo de ingresos declarados y paralelamente se ha decidido disminuir el anticipo de impuesto a las ganancias del 35% al 20% para el comprador. Esta decisión obedece a que en el marco de la política cambiaria de flotación administrada del tipo de cambio el Gobierno considera que el precio de la divisa, es decir, del dólar, ha alcanzado un nivel de convergencia aceptable para los objetivos de la política económica. Estas medidas se instrumentarán a partir del día lunes a través de los organismos pertinentes. Muchas gracias"

(fin)

RA – En los próximos minutos vamos a conversar con nuestro corresponsal en Buenos Aires, Fernando Gutiérrez.

FERNANDO GUTIÉRREZ:
Pueden imaginar el estado de ánimo de los argentinos en estas horas. Como tantas veces en la historia reciente, la escapada del dólar es el termómetro, no solo del desajuste económico sino de la pérdida de confianza del público. Es un poco difícil pero voy a tratar de describirles el estado de ánimo de los argentinos después de que el dólar haya pasado en pocos días de un nivel de 6,80 pesos a uno de 8 pesos y tocando algunos máximos de 8,50.

RA – Empecemos por allí entonces.

FG – El primer efecto es la pérdida de noción de cuáles son los precios en muchos rubros de actividad. Hay además una gran compulsión consumista por ejemplo en las cadenas de electrodomésticos, donde se agolpaba gente que quería comprar lo que fuera: televisores, celulares, computadoras, equipos de aire acondicionado, cualquier artículo que tuviera un precio dolarizado, porque la gente sabía que esos precios sufrirían un fuerte ajuste en los días siguientes. Los que lograron comprar algo el jueves no se arrepintieron de su compra, porque cualquiera haya sido el precio que hayan pagado el viernes ese mismo producto ya estaba un 20% más caro. Así que la actividad en los comercios en estos días fue muy intensa. La verdad que se podría definir algo así como un consumismo histérico donde la gente no compra tanto por tener una necesidad real de cambiar de televisor sino por temor a que se licúe el poder de compra de sus pesos. Los comentarios que se escuchaban en estos comercios apuntaban a lo mismo: hay que apurarse porque si no la semana que viene no vamos a poder comprar.

Hasta que llegó un momento en el que los comerciantes sacaron los cartelitos indicadores de precios en los artículos. Esto ocurrió el viernes y siguió el fin de semana en casi todos los comercios de cadenas de electrodomésticos. Nadie sabía exactamente cuánto valían los productos, los comerciantes usaban una lista no exhibida en la que ya aplicaban el porcentaje de devaluación. Otros mantenían precios viejos pero para liquidar stock de artículos que empezaban a quedar fuera de su oferta. Otros directamente optaron por suspender las ventas hasta tener más certidumbre de cuál sería del precio del dólar de manera de poder calcular a qué costo van a tener que reponer mercadería.

En otras ramas de la actividad, como por ejemplo concesionarias de autos o agencias de viaje y turismo, directamente se paralizaron las actividades. Al no saber a qué precio se podía vender, y además haber bastante confusión sobre la cuestión regulatoria, nadie entendía bien cuáles eran los precios y muchos directamente optaron por no atender al público.

La actividad industrial empezó a sufrir problemas y hubo asociaciones de pequeñas empresas que se quejaron de que los grandes proveedores habían suspendido o acotado las entregas de insumos.

Donde todavía no se vio una consecuencia importante es en los productos de la canasta básica, en los alimentos de los supermercados, pero los directivos de las cadenas ya advirtieron que les va a resultar muy difícil sostener estos precios pactados con el Gobierno si es que el dólar sigue su camino. Ellos aducen que el tipo de cambio termina influyendo siempre, directa o indirectamente, sobre su oferta.

Así que con gente asustada por su poder de compra que se apura a consumir, y con comerciantes desconcertados que quieren suspender su actividad, se están viviendo horas de extrema confusión e incertidumbre.

RA – Imagino que hay gran expectativa en estas horas por conocer más detalles de este primer anuncio que se dio el viernes. ¿Qué tan amplia puede ser esta flexibilización al cepo?

FG – En este momento para los argentinos es la pregunta más importante de todas. La verdad es que hoy va a ser un día crucial porque el mercado va a poner a prueba al Gobierno. Expliquemos un poco de qué se trata esto: hoy supuestamente se libera parcialmente el llamado cepo cambiario, esto significa que los argentinos podrán comprar dólares para ahorrar. Hasta ahora, en teoría, solamente estaba permitida la compra para turismo, con un cupo muy pequeño para los afortunados que tenían suerte de recibir la aprobación, porque el sistema implica que la gente que quiera comprar dólares debe someterse previamente a la aprobación de la AFIP, el organismo impositivo. Hay un formulario online que hay que llenar poniendo los datos personales y la cifra de dólares que se quiere comprar, allí mismo el sistema responde quiénes son los que tienen permiso para comprar y cuánto.

Lo que prevén los economistas es que dependiendo de qué tan real sea esta apertura, puede haber calma o no. Si la gente percibe que efectivamente se permite el ahorro en dólares, entonces se va a desinflar el dólar paralelo porque naturalmente las compras que hasta ahora se realizaban en el sector informal con el llamado dólar Blue se van a empezar a canalizar por la ventanilla legal. En cambio, si se repitiera la experiencia del comienzo del cepo en el año 2011, cuando el sistema online le rechazaba la compra a casi todo el mundo, entonces puede ocurrir lo contrario: una disparada del dólar Blue y una presión adicional para que el tipo de cambio se dispare más aún. La gran duda es si el Banco Central va a estar dispuesto a sacrificar reservas en el caso de que los pedidos de dólares sean muy voluminosos, como se presume que van a ser. Reservas que ya se encuentran en un nivel preocupante, tiene unos 29.000 millones de dólares que en Argentina no es mucho, porque no alcanza a cubrir cinco meses de importaciones.

Por las dudas el Banco Central ya subió las tasas de interés para los depósitos en pesos con la esperanza de que eso tiente a los ahorristas a seguir en moneda nacional y a no pedir tantos dólares en el mismo día de la apertura del cepo.

RA – ¿Qué busca el Gobierno argentino con este anuncio del viernes?

FG – El Gobierno argentino está tratando de recuperar credibilidad. Todos los argentinos mayores de 40 años tienen muy frescos en su memoria los recuerdos de la década de los 80 cuando la gente pierde la confianza en la moneda nacional y automáticamente sale corriendo a comprar dólares y esto empieza a generar una espiral de dólar, de precio y de tasas de interés, que siempre termina mal. En este momento el Gobierno está tratando de transmitir calma con un mensaje dual.

Por un lado dando marcha atrás con medidas que hace tiempo eran objeto de crítica como el retraso cambiario. En definitiva Kicillof lo que está haciendo es reconocer tácitamente que el dólar en su nivel previo, alrededor de 6.50 como estaba hasta fin de año, estaba muy bajo y no le permitía exportar a una parte muy importante de la economía. Esto es algo que el Gobierno había venido negando durante toda la campaña de las elecciones legislativas.

Pero al mismo tiempo que reconoce que había problemas a corregir, insiste en su teoría conspirativa, una reacción clásica del kirchnerismo cuando hay problemas. Es así que el ministro Kicillof planteó que hay un ataque especulativo contra el peso con el objetivo de llevar la devaluación hasta un nivel de 13 pesos por dólar que era el nivel del dólar Blue en los últimos días, y según Kicillof esto es una manera de desestabilizar políticamente al Gobierno de Cristina Kirchner.

Es un momento complicado, son horas de mucha tensión y es una situación muy delicada porque lo que plantean los economistas es que dada esa memoria inflacionaria y dolarizada que tienen los argentinos cuando se llega a una situación de peligro de pérdida de confianza la crisis empieza a acelerarse. La forma en que se agravan las cosas ya empieza a tomar otra velocidad. Acá el mayor riesgo es eso que los economistas en su jerga técnica llaman la caída de la demanda de dinero, que no es otra cosa que cuando la gente directamente llega a tal nivel de desconfianza por la pérdida de nivel adquisitivo de los precios que trata de hacer todo lo posible por sacárselos de encima.

Lo que les comentaba sobre las escenas de histeria por consumir ya son el inicio de esto. No hemos llegado a los niveles de los años 80 cuando los argentinos cobraban el sueldo y salían a llenar los carritos de supermercado el primer día porque sabían que una semana después ya no iban a poder comprar la misma cantidad de cosas que podían comprar en ese momento con el sueldo. Todavía no se llega a esa situación, pero remarco la palabra todavía, porque lo que dicen los economistas más veteranos que tienen el recuerdo de cómo son estos procesos es que cuando se entra en un proceso de pérdida muy fuerte de confianza en las autoridades económicas y de pérdida de confianza en la moneda nacional estas situaciones se pueden agravar rápido.

El Gobierno busca con esta apertura, que todavía no se sabe qué tan apertura va a ser, que haya una posibilidad de distensión en el mercado paralelo. Si sale más o menos bien la apertura, y la gente que hoy pide para comprar dólares se queda más o menos confiada respecto de que el Gobierno tiene como responder ante esa demanda, no va a ir a buscar dólares al mercado paralelo, entonces se presume que va a haber un desinfle muy importante del llamado dólar Blue. Va a haber algunos especuladores que compren al precio oficial y después salgan a venderlos en el mercado del dólar Blue, pero de alguna forma esto también ayuda al Gobierno porque cuanto más oferta haya en el mercado paralelo también va a tirar el precio un poco más abajo.

¿Qué puede ser lo mejor que le ocurra al Gobierno? Si la gente que pide dólares puede comprarlos y se instala una sensación de que hay una apertura real se presume que el dólar paralelo se puede desinflar hasta un nivel de 10.50 u 11 pesos, no menos de eso porque 10 pesos es el nivel al cual la gente va a comprar dólares porque les recuerdo que el Gobierno va a vender al nivel de 8 pesos más un plus de un 20%.

RA – Eso es por un adelanto impositivo que se pide al momento de la transacción, ¿verdad?

FG – Sí, es el adelanto del impuesto a las ganancias. Lo de adelanto es un poco teórico porque esto que se está aplicando al turismo desde hace dos años quedó comprobado que en los hechos termina siendo más un recargo que un adelanto que después la gente pida. Por la propia actitud de la gente o de los turistas.

RA – Y yendo a ese tema, porque justamente, imaginás que acá hay gran expectativa por lo que pueda pasar también en materia turística. Se veía con expectativas el viernes el anuncio en principio de que disminuía el recargo que tenían los argentinos para las comprar que hicieran con tarjeta. Sin embargo eso cambió el fin de semana y de alguna forma las autoridades se desdijeron de lo que habían anunciado el viernes, ¿cómo es eso concretamente?

FG – Sí, es una situación muy confusa. Digamos que lo que tiene lógica, hasta por una cuestión de sentido común, es que si el que compra dólares para atesoramiento tiene un cargo del 20%, no tiene mucho sentido que el que pide dólares para ir a hacer turismo tenga un recargo de 35%. Te imaginás que nadie va a ser tan tonto cuando le preguntan para qué quiere los dólares de decir que los quiere para turismo si los podría obtener más baratos diciendo que los quiere para ahorrar. La primera reacción del Gobierno fue decir que se iba a estabilizar para todos los casos en un 20%. Pero no es tan fácil de aplicar esto porque hay una cuestión operativa, las logísticas de las agencias de turismo y de cómo funciona el tema de las tarjetas de crédito, que tornaba un poco confusa la aplicación. Por ejemplo, si alguien ya había hecho una compra la semana pasada, antes del anuncio, ¿se le iba a aplicar 35% o 20%? Para la persona que ya tenía comprado su paquete turístico y se va de vacaciones en los próximos días y ya lo pagó o está en proceso de pagarlo, ¿cómo se aplica esto?, ¿se aplica solo sobre el saldo?

Había una gran cantidad de dudas respecto de la cuestión operativa que ponían muy nerviosas a las agencias de turismo y a las emisoras de tarjeta de crédito. Este es un tema que todavía va a ser objeto de negociación y de conversaciones entre las empresas de este sector y el Gobierno.

El objetivo del Gobierno es que los recargos que se apliquen a la compra de dólares sean uniformes, es decir, que sea un 20% para todos los casos, pero no da la sensación de que sea algo que se pueda aplicar desde el primer minuto.

RA – La conferencia de prensa Capitanich, donde se conocerán definitivamente más detalles de esta medida, ¿para qué hora está anunciada?

FG – Todos los días Capitanich habla a las 8.00, las 9.00 de Uruguay, de todas formas él dijo que va a dar algunos detalles, dijo que la fórmula con la cual se calcula cuántos dólares se le permiten a cada persona, a diferencia de otros momentos en los que nadie sabía realmente cómo era, esta vez va a ser explícita. Pero la verdad es que más que las palabras de Capitanich el real suspenso está dado por qué ocurra cuando los demandantes de dólares llenen el famoso formulario online, pidan y ahí se le responda si se les va a aprobar la compra y por qué porcentaje del dinero que están pidiendo se les aprueba. Ni bien exista la posibilidad de llenar este formulario, algo que se presume que va a ocurrir ahora temprano en la mañana, allí va a empezar a formarse una idea en el mercado sobre si el Gobierno tiene una intensión real de apertura o si esto eventualmente pueda llegar a ser más de lo mismo y se le genere un efecto boomerang al Gobierno.

Así que hay que estar atentos pero de aquí al mediodía se presume que va a haber una idea bastante clara sobre cuál va a ser el efecto real.

Si quieren tener algún termómetro sobre cómo está la confianza de los argentinos les sugiero seguir de cerca el dólar paralelo, una caída va a implicar que hay cierta expectativa positiva, y si llega a haber una disparada eso significa que hay pesimismo sobre que el Gobierno pueda realmente hacer una apertura.

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