Medio Ambiente

Procuran avanzar en ayuda antes de reunión en Cancún

Procuran avanzar en ayuda antes de reunión en Cancún

Las negociaciones sobre el clima se reanudaron el lunes con una cuestión central: cómo desbloquear los 30.000 millones de dólares prometidos. En noviembre se realizará la cumbre en Cancún.


Los representantes de 182 países se han reunido 12 días para preparar la próxima gran reunión internacional sobre el clima, prevista del 29 de noviembre al 10 de diciembre en la estación balnearia mexicana de Cancún.

"Cancún puede alcanzar un resultado si en las negociaciones se cumplen las promesas de ayuda y se respetan las promesas de compromisos", advirtió, el primer día de los debates, el holandés Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Climática de las Naciones Unidas.

Negociado apresuradamente por un puñado de jefes de Estados en los últimos momentos de una cumbre que pudo acabar de fiasco, el acuerdo de Copenhague prevé una ayuda financiera a corto plazo de 30.000 millones de dólares, con el objetivo de llegar a 100.000 millones de dólares anuales en 2020.

"Necesitamos un desbloqueo real de los fondos, acciones concretas sobre el terreno", recalcaba la víspera del encuentro Dessima Williams, presidenta de la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (Aosis), particularmente vulnerables ante la subida del nivel de los océanos por efecto del calentamiento climático.

¿Cómo identificar con precisión las sumas desbloqueadas? El ejercicio es delicado, reconoce De Boer. "Se prometieron 30.000 millones en tres años. Numerosos países industrializados trabajan para darle un sentido, el dinero empieza a llegar por diferentes vías, pero no puedo decir si corresponde al calendario porque no lo hay", explicó.

Paul Watkinson, jefe de la delegación francesa, destaca una necesidad de "transparencia y visibilidad". "Hasta aquí, la gente ha oído mucho la retórica, las cifras, pero se pregunta dónde están los proyectos. Nos corresponde a nosotros demostrar que se están moviendo las cosas", subraya.


Más allá de la cuestión financiera, las cicatrices de Copenhague siguen siendo vivas y  resurgen a la menor ocasión.

Un nuevo texto de unas 40 páginas, preparado por la zimbabuense Margaret Mukahanana Sangarwe, que preside el principal grupo de trabajo, se encuentra ahora encima de la mesa. Pero la parte reservada, en este documento, a los elementos surgidos del acuerdo de Copenhague es objeto de duros debates.

Para los países industrializados, con Estados Unidos al frente, el acuerdo suscrito en la capital danesa no es un catálogo de propuestas en el que se puede elegir, sino resultado de un equilibrio, de concesiones recíprocas.

De visita en Pekín, a finales de mayo, el principal negociador norteamericano, Todd Stern, insistió de nuevo en el componente que más le preocupa: la adopción de medidas "claras y transparentes" sobre la evolución de las emisiones de gas con efecto invernadero en cada país.

Frente a los numerosos puntos de bloqueo que se perfilan al principio de esta nueva tanda de negociaciones (otras dos sesiones de una semana cada una están previstas antes de Cancún), algunos, como Alden Meyer, de la ONG norteamericana Union of Concerned Scientists, advertían el lunes contra movimientos pendulares excesivos.

 "Tampoco conviene pasar del optimismo extremo que algunos mostraban antes de Copenhague -con la idea de que esta cumbre podría resolverlo todo- a un pesimismo extremo consistente en decir que nada se puede hacer en Cancún".

Fuente: AFP