Internacionales

El camino de Bonn a Cancun

El camino de Bonn a Cancun

Hace años, Charly García sostenía que la alegría no era solo brasilera. Hoy, en Bonn, se puede decir que el optimismo es mexicano cuando se escucha a Luis Alfonso de Alba, representante especial de su país para el cambio climático y la cara más visible de su estrategia negociadora internacional hacia la cumbre (COP 16) de Cancún en diciembre próximo.


Por Gonzalo Sobral, enviado de El Espectador a Bonn

El diplomático mexicano entiende que Copenhague no fue un fracaso porque logró entendimientos importantes: "Ya nadie discute sobre la responsabilidad del cambio climático, las cifras que se manejaron fueron concretas y se entendió definitivamente la necesidad de transferencia tecnológica. Estamos en un momento de alto entendimiento entre los expertos, ahora es tiempo de que los jefes de Estado se pongan de acuerdo".
 
A partir de las lecciones del año pasado, México ha sido proactivo para que Cancún sea un éxito y por ello ha emprendido un intenso trabajo diplomático en busca de consensos previos a la reunión en su territorio.

"Hay algunos escenarios que parecen no muy alentadores si pensamos en lo previo a Copenhague, pero allí se llegó con algunos documentos poco madurados y no suficientemente discutidos. Es por eso que no esperamos un acuerdo de último momento y nos embarcamos en un proceso más largo. Por suerte no estamos solos, hay gobiernos y ONGs trabajando fuerte y por el camino correcto", informó de Alba.

Consultado por El Espectador respecto a los temas en los que más se ha avanzado dijo: "REDD (mecanismo que permite trabajar en la relación entre deforestación y emisiones de gases de invernadero), la adaptación y la transferencia de tecnología es donde se notan los mayores avances. También se ha ganado terreno en la arquitectura financiera de los nuevos fondos, aunque todavía se discute cómo se organizará el directorio de ese nuevo organismo o si se usarán los canales usuales. Es importante concentrar esfuerzos en lograr un mix de financiamiento público y privado. Por otra parte, el monitoreo, reporte y verificación deberá entenderse como uno para los países desarrollados y otro para los pobres, llegando a nuevas formulas como la revisión entre pares".

En México se debatirán estos y otros temas. Seguramente se tomarán algunas decisiones, aunque se relativiza la posibilidad de un documento que reemplace al Protocolo de Kioto.

"Una de las salidas posibles es tener tratados, en plural, o al menos más de un protocolo. Queremos claridad en términos de compromisos y acciones. Es fundamental que salgamos con decisiones que puedan implementarse al día siguiente", comentó.

Respecto a las obligaciones económicas que asumen los países más poderosos, el diplomático mexicano maneja como posible salida la idea de una escala de aportes en base a dos conceptos: responsabilidad en las emisiones y capacidad económica. "El cambio climático es un asunto que necesita de todos para lograr soluciones: academia, sociedad civil, empresas, políticos, etc", afirmó.

De Alba es crítico respecto al actual responsable del tema en Naciones Unidas, Ivo de Boer, que en la jornada de ayer afirmó que no puede esperarse ningún avance trascendente hasta la próxima década.

"Necesitamos ser ambiciosos y pragmáticos al mismo tiempo. No es responsable decir que vamos a lograr algo grande o que no vamos a lograr nada. Es como cruzarnos de brazos desde ahora", dijo.