Montevideo

Daniel Martínez (FA): "Me parece muy sano" que el FA habilite "múltiples candidaturas" porque evita "dejar heridas en los montevideanos"

Daniel Martínez. Archivo
Daniel Martínez Archivo

Luego de la creación del Partido de la Concertación, una coalición blanquicolorada para sacar al Frente Amplio del Gobierno departamental, la mira está puesta en el oficialismo. En las elecciones pasadas, Daniel Martínez fue dejado a un lado en el camino hacia la Intendencia, pero esta vez vuelve como favorito de la interna del FA. En perspectiva dialogó con el senador socialista, quien cree que "es mucho más importante ir con candidaturas múltiples en un marco de fraternidad que una única candidatura que pueda dejar heridas en los montevideanos". Con respecto a la coalición de los partidos tradicionales, Martínez sostiene que "nace simplemente para derrotar al FA" y que "de su programa no se ha hablado hasta ahora".

(emitido a las 8.49 Hs.)

EMILIANO COTELO:
Desde el punto de vista político electoral, el 2014 comenzó con la atención puesta en los partidos tradicionales y, en particular, en la discusión sobre si la Corte Electoral aprobaba la inscripción del Partido de la Concertación, el nuevo lema que blancos y colorados formaron para competir en mejores condiciones con el Frente Amplio (FA) por la Intendencia de Montevideo.

Pero mientras esto ocurría en tiendas de la oposición, ¿cómo se estaba moviendo el oficialismo para mantenerse en el Gobierno de la capital?

Por ahora, dos dirigentes aparecen como los más probables candidatos frenteamplistas: Carlos Varela, que pertenece a Asamblea Uruguay y es el presidente de la Mesa Política Departamental del FA, y el senador Daniel Martínez, del Partido Socialista.

De los dos, Martínez es hoy quien cuenta con mayores posibilidades en la interna. Así lo indican algunas encuestas que lo sitúan con una buena ventaja por encima de cualquier eventual competidor.

¿Cuáles son las intenciones del senador Daniel Martínez? ¿Cómo viene trabajando para lograr su objetivo? ¿Con qué apoyos, con qué ideas? Con él mismo vamos a conversar.

¿Dónde lo hemos encontrado?

DANIEL MARTINEZ:
En este momento parado frente a Punta Negra.

EC - De vacaciones en Piriápolis, entonces.

DM - Exactamente. Normalmente tenemos un año muy intenso, sobre todo con mucha ida al interior y mucha recorrida en los barrios, aparte de las múltiples comisiones y muchas presidencias de comisiones en el Senado que me han tocado, entonces este año tratamos de tomarnos unos buenos días de descanso real, con mucho nieto alrededor, mucha bicicleta, mucho nado, y tratar de descansar porque se viene un año bravo, sin duda.

EC - Justamente, de ese año bravo vamos a hablar. Hace cinco años, el proceso que se dio en el FA para designar al candidato a la Intendencia de Montevideo fue para usted particularmente "doloroso". Y utilizo ese término porque usted mismo lo ha empleado para describir aquella etapa. En aquel momento usted se había postulado a la Intendencia, pero cuando todo indicaba que iba a ser el candidato terminó quedando por el camino debido a un acuerdo entre el Movimiento de Participación Popular y el Partido Comunista, que impulsaron a Ana Olivera como candidata única del Frente. Después de aquella experiencia traumática, ¿por qué insiste ahora, con vistas a la elección en 2015?

DM - Primero, porque uno es testarudo con los desafíos. Tanto en la vida profesional como en la vida política, tal vez más en la profesional, siempre me gustó tirarme al agua a hacer cosas que muchos decían que eran imposibles o que en Uruguay no se podían hacer. Me gustan los desafíos, me gustan las cosas diferentes en las cuales uno cree que puede contribuir, porque buena parte del secreto de que las cosas salgan bien –aunque no es garantía, por supuesto– es creer que son posibles y estar dispuestos a aceptar los desafíos.

EC - ¿Qué aprendió de aquellos hechos de 2009-2010?

DM - Segundo, eso ya es pasado, y uno siempre tiene que aprender de las experiencias. La vida política es compleja, tiene muchas facetas. Si bien en aquel momento las encuestas marcaban una clarísima preferencia, que fue bastante espontánea, porque –siempre se lo cuento a la gente– no es que hubiera habido un plan de que yo fuera candidato a intendente, eso fue surgiendo de las barriadas en Montevideo, de las caravanas, de los banderazos en que la gente… un número importante de gente; no puedo decir "la gente", porque sería muy atrevido decir que fuera la gente global, aunque las encuestas daban un porcentaje altísimo de frenteamplistas y no solo de frenteamplistas. Empezó a surgir de la campaña de octubre para Pepe presidente el reclamo de un número de gente.

Uno aprende que en la vida política son muchos los actores que entran, y uno es parte de una fuerza política plural, soñamos un proyecto país común, y tiene que entender que hay otros elementos que son tan importantes como lo que en este caso parecía y las encuestas daban que era una intención muy importante de la gente y que juegan. Son las reglas de juego.

EC - Hablando de aprendizaje, por ejemplo, ¿usted cuenta con el apoyo pleno del PS? ¿Eso es un hecho?

DM - No es que el PS lo haya definido, pero está en el espíritu de la gente porque es lo que muchos compañeros recogen en sus propias áreas de trabajo, barrios, etcétera.

EC - ¿Además usted va a buscar tejer alianzas con otros grupos de los que podríamos llamar "grandes" en el FA?

DM - En el sentido de la Intendencia poco se ha hecho. Todavía está muy verde la cosa en la interna frenteamplista y después las nacionales. Hay mucho para tejer todavía. Aparte, una cosa son las alianzas nacionales y otra las departamentales. Muy posiblemente haya mucho más amplitud en ese sentido.

Yo he estado tratando de hacer primero lo que hice en los cuatro años anteriores: no quedarme llorando en casa o sentado ilusionado, sino que aparte de cumplir a mi forma, no soy muy estridente, pero soy el senador que va a tener más presidencias de comisiones a lo largo del período, he trabajado por ese lado, pero sobre todo recorriendo el interior y los barrios de Montevideo buscando mucho el contacto con la gente, sin soberbia y sin clientelismo político. Voy a los barrios y digo "no vengo a que me voten", y cuando uno me dice "si tú me ayudás en tal cosa, yo trabajo para vos", le digo que eso es indigno, a nadie le pido eso, "tú definirás cuando sea el momento de votar o de trabajar para alguien a quién votás". Uno trata de escuchar y ver los problemas para tener no solo la visión política global, sino la visión del territorio, del sentimiento, y los problemas, las ilusiones, las esperanzas de la gente.

Me dediqué a eso y ahora es una posibilidad que yo sea candidato a la Intendencia, parecería que sí, no está nada dicho. Lo más importante es que el FA con mucha fraternidad resuelva el tema buscando hacer prevalecer los intereses de la fuerza política y la profundización de un proyecto, y no tanto ambiciones de grupos o de personas. Pero ante esa eventualidad ya hace más de seis meses que vengo trabajando.

Hasta ahora lo que hemos hecho como partido y en lo personal es tratar de trabajar en la acumulación de conocimiento. Y no lo hago ahora, empecé a recorrer el país y a recorrer Montevideo el 2 de junio; las elecciones fueron el 9 de mayo, menos de un mes después de las elecciones de mayo, en las cuales trabajé para Ana, trabajé bastante contra el voto en blanco, que lamentablemente fue altísimo. Pero salí a trabajar, es lo que hice hasta ahora. Mucho más no, porque los escenarios todavía son muy lo nacional, aunque sin duda se conversa lateralmente lo municipal.

EC - ¿Da como un hecho que el FA irá a las elecciones departamentales de 2015 en Montevideo con más de un candidato? Parece que esta vez sí, ¿no?

DM - Parecería que sí, todavía no está resuelto. Casi la totalidad de los grupos políticos más representativos o con más caudal de votos están planteando múltiples candidaturas. Y en lo personal me parece que sería muy sano.

EC - Eso facilita que usted sea uno de los candidatos.

DM - Eventualmente sí, hay que verlo. (Se ríe.) De todas formas, quiero insistir en un concepto: considero que es mucho más importante ir con candidaturas múltiples en un marco de fraternidad, como fue la contienda presidencial para la presidencia del FA, que una única candidatura que pueda dejar heridas en los montevideanos o en cualquier departamento. Me parece que es mucho más positivo para el FA ese esquema que otro que de repente pueden dejar heridas. En definitiva lo que importa es fortalecer el instrumento, que es nuestro FA.

EC - Si usted es candidato deberá competir con el Partido de la Concertación, que precisamente se ha formado para tratar de sacar al FA de la Intendencia después de 25 años de Gobierno. ¿Para usted qué implica esa realidad que es nueva?

DM - Creo que genera dos cosas: una, respeto institucional, lo que esté en la Constitución y en las leyes vale. Creo que la izquierda, sobre todo después de la dictadura, aprendió a ser institucionalista, respetar las instituciones, y eso me parece fundamental. Así que lo que está en la Constitución y en las leyes vale y se respeta.

Segundo, un comentario personal –y no soy el dueño de la verdad–: es un partido que se forma contra algo. El FA en el 71 no nació para derrotar a los blancos y los colorados sino para defender un proyecto país. Por eso primero se definió un programa para luego ir tejiendo los acuerdos electorales. A tal punto que los partidos políticos miembros del FA perdimos nuestra individualidad electoralmente, entendemos que si nos separáramos y saliéramos a competir cada uno por separado tendríamos que recorrer un proceso constitucional y electoral para poder ser habilitados. En este caso es un partido que –del programa no se ha hablado hasta ahora– nace simplemente para derrotar al FA.

Solo esos dos comentarios, y en definitiva hago prevalecer el primero, el de respeto institucional. Es una realidad, un hecho objetivo, multiplica el desafío. ¡Vamo’arriba!

EC - Otra realidad son las encuestas. Las últimas encuestas dicen que hay un empate técnico entre quienes dicen, por un lado, que votarán al FA, y, por otro, quienes afirman que votarán por el Partido Nacional, por el Partido Colorado o al Partido de la Concertación. De ese piso deberá partir el FA para buscar quedarse de nuevo con el Gobierno de la Intendencia. ¿Cómo juega eso en la estrategia de cara a las elecciones, sobre todo si tenemos en cuenta que por primera vez desde que el FA es Gobierno se presenta un escenario como este en Montevideo?

DM - Primero es una realidad y un mensaje, lo peor que podemos hacer es ser necios y no saberlo leer. Es objetivo que, por la razón que sea, una parte de los montevideanos –cerca de la mitad de los que nos han votado históricamente en los últimos dos, tres períodos o que votaron tal vez en blanco pero siguen siendo frenteamplistas– tienen hoy por hoy una visión crítica del papel del FA en Montevideo en los últimos períodos. Puede ser justo o no, yo tengo matices, es otro tema de discusión.

EC - ¿Va a buscar diferenciarse de la administración actual?

DM - Termino la pregunta anterior. Lo objetivo es eso, y eso genera algo que ya planteábamos en la eventualidad de ser candidatos la vez pasada: el factor subjetivo, enamorar a los montevideanos. Creo que siempre lo más importante es tener políticas estratégicas, una visión muy profesional vinculada a un proyecto político de hacer las cosas. Fue un poco lo que intenté hacer en Ancap y en el Ministerio de Industria, Energía y Minería. Si hay una política de energía de acá al año 2030 es porque se elaboró cuando yo era ministro; lo mismo en el tema de industria con Roberto Kreimerman y con Ramón Méndez en el caso de la energía. Pero a veces no alcanza, también hay que lograr generar los elementos subjetivos, generar esa magia, ese compromiso, creer que es posible a través de las personas, los equipos y las propuestas y en la gente. Así que ahí hay un factor que creo que va a valer mucho a la hora de preparar la oferta electoral y tal vez permita reafirmar el tema de la múltiple candidatura en Montevideo por el FA.

EC - Le preguntaba al pasar si va a procurar diferenciarse de la actual gestión.

DM - En ese proceso de trabajo uno va conociendo la realidad, porque una cosa es tener la información general, la información política que a uno le llega, sea por la prensa, las vías orgánica; y otra es empezar a ir contra el hueso, como diría un viejo amigo sindicalista de mi época de miembro del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. Richard Read siempre decía "hay que ir contra el hueso". (Se ríe.) Y cuando uno va contra el hueso sin duda hay una serie de aspectos que implican, en un escenario de continuidad política global, dar encare a algunos temas diferente. Será parte de un proceso, es lo que estamos buscando elaborar.

Si tú me dices si va a ser de confrontación con el Gobierno de Ana, no, de ninguna forma. Buscaremos apoyar los elementos positivos y sobre eso hacer nuevas propuestas de ejes políticos de trabajo hacia la ciudadanía y de sus necesidades, y también de modelo de gestión, eso posiblemente.

EC - ¿Cuál sería un ejemplo de diferencias?

DM - Mirando la estructura de la Intendencia, estudiando los dos últimos presupuestos -los que hasta ahora he estudiado-, uno ve algo que también pasaba en Ancap cuando llegué: una estructura muy verticalizada, con muy pocas interacciones muy poco transversales. El famoso modelo de gestión matricial que algunos, sobre todo en el período pasado, buscamos aplicar en la gestión de los entes es muy poco aplicado en la Intendencia. Más bien son organismos, divisiones y áreas estancos con muy poca interrelación, muy poco espíritu colaborativo, muy poco frontal, sin tratar temas como conjunto, agrupando áreas para abordar globalmente un barrio, un sector o un problema.

Repito, los genios existen una vez cada 300 años y yo no soy uno de ellos, no soy el dueño de la verdad. Mi experiencia tanto privada como en la gestión pública apunta a modos de gestión mucho más transversales, matriciales, con un fuerte liderazgo pero marcando fuertemente criterios y pautas estratégicas que orienten lo que hace cada uno en cada área, pero a su vez con un trabajo mucho más en equipo y transversal de todas las estructuras. Eso tal vez sea algo que a uno lo impresiona y hubo algunos comentarios, porque uno va hablando con diferentes actores. Es algo que en mi práctica profesional, empresarial y también política de gestión pública he aplicado, es mi forma de trabajar y creo que es positiva en cuanto a la posibilidad de resultados. Después hay algunos temas en los que va a haber que dar un acento diferente, pero eso está en proceso de elaboración.

Segundo, estamos haciendo esas cosas para aportarlas, las estamos haciendo a dos niveles.
    
***

EC - Daniel Martínez, el senador socialista que en el año 2009 chocó con la estructura del Frente Amplio y no pudo ser candidato a la Intendencia de Montevideo, está trabajando ahora para lograr lo que no pudo hace cinco años.

Con él estamos conversando esta mañana en En Perspectiva.

***

EC - Daniel Martínez es ingeniero industrial mecánico, senador por el Partido Socialista, Frente Amplio, pero antes fue ministro de Industria, Energía y Minería, entre 2008 y 2009, y antes todavía presidente de Ancap, entre 2005 y 2008, esos son los dos cargos que desempeñó durante el primer Gobierno del Frente Amplio, encabezado por Tabaré Vázquez. Antes de eso había estado dedicado a la actividad privada, y antes, en el comienzo de su vida profesional, se había desempeñado en Ancap, donde además presidió el sindicato, la Federación Ancap.

Hablemos de sus trabajos preparatorios. Según publicaba la semana pasada Búsqueda, usted viene trabajando desde hace tiempo en la elaboración de propuestas hacia una eventual candidatura. De hecho, según Búsqueda, ha estado reuniéndose con un grupo de dirigentes, exfuncionarios de Gobiernos del Frente Amplio y otros colaboradores, por ejemplo Fernando Cáceres, Fernando Nopitsch, Fernando Sobral, Guillermo Fraga, Leonardo Machado, Pedro Apezteguía, Peter Coates y el publicista Carlos Bentancour. ¿Por ahí andan los nombres de sus asesores, hombres de consulta?

DM - Estamos trabajando en dos áreas. Primero, no es hacia la candidatura sino ante la eventualidad de ser candidato y tener un conocimiento y un manejo de los problemas que permitan no solo mejorar y aportar al programa del FA las propuestas que haga en Montevideo, sino, en el caso de llegar a ganar, tener una acumulación de conocimiento y una maduración sobre los problemas suficiente. Porque en una estructura como Montevideo no se estudian las alternativas en dos meses ni en cuatro meses. En todo caso vamos a llegar con un período de acumulación de dos años de trabajo.

Segundo, estamos trabajando en dos áreas. Búsqueda menciona una, tal vez lo que implica escuchar directamente, más ciertos problemas y reflexiones de actores determinantes. Y está faltando mucha gente, falta mencionar gente del Frente Líber Seregni que ha tenido responsabilidad y tiene en la Intendencia, del PVP, mucha gente que ha tenido responsabilidades, de sectores independientes, frenteamplistas independientes. Se buscó ir teniendo en el contacto directo, escuchando, intercambiando, puntos de vista, iniciativas, visiones críticas, visiones positivas, para irse metiendo y conociendo más en profundidad los temas.

EC - Eso no quiere decir que esa gente sea su equipo de asesores.

DM - No, no, para nada. Algunos de ellos trabajan más en la parte de ayudar a armar las reuniones. Yo no voy a menos de dos o tres lugares del interior todos los meses, no me recorro menos de ocho, nueve barrios o lugares de Montevideo diferentes, tengo siete presidencias de comisiones de las comunes, de las anuales en el Senado, y aparte soy presidente de la Comisión de Seguimiento del Sistema Carcelario.  Aparte me tomo el tiempo para hacer algo de ingeniería, poco tiempo, porque me encanta, me mantiene vinculado al mundo real, y aparte me apasiona y me hace bien en lo espiritual y en la cabeza. No puedo andar coordinando una, dos reuniones, para ir escuchando, viendo problemas, intercambiando información, discutiendo documentos con gente. Entonces hay un grupo de esos que se mencionan, que la mayoría son amigos, gente con la que tengo una relación personal; sería muy atrevido decir "mis asesores". Algunos son mucho más para escuchar su experiencia, su realidad, su manejo pasado o presente de los municipios, de la Intendencia, y otros son los que dan una mano a la hora de coordinar reuniones, asegurarse de que la gente esté, el lugar, etcétera.

EC - ¿Quiénes son esos que están trabajando con usted?

DM - Esa no es la única faceta, porque yo soy parte orgánica desde los 16 años –o sea desde hace 40 años– del PS, y por supuesto el PS está trabajando orgánicamente para enriquecer el programa del FA en Montevideo. Con lo cual el partido en su conjunto, pero obviamente centralizado en la Departamental de Montevideo, viene realizando un trabajo muy importante, con un número muy importante de comisiones, estudiando y abordando áreas. Incluso ha existido una primera reunión plenaria de síntesis del trabajo de este medio año que se hizo en la Departamental de Montevideo, viene realizando un trabajo orgánico bien diferente. Una parte análisis programático, propuestas, mucho más con la participación de involucrados en todas las áreas, porque seguramente vamos a interactuar con los actores tanto de la Intendencia como de la sociedad que están vinculados a la Intendencia, sean trabajadores o empresarios, usuarios. Vamos a buscar hacer a través del partido todo ese trabajo. Lo otro es el trabajo más intransferible, escuchar a gente que tuvo o tiene una responsabilidad directa importante en la Intendencia, que aporta una información, una visión. Eso es lo que me permite, junto con el trabajo programático que el partido está haciendo a través de la Departamental, terminar teniendo ese manejo, ese conocimiento, esa reflexión para después elaborar en equipo las propuestas vertebradoras de la campaña. Eso es lo que se viene haciendo.

EC - Está bien, pero yo le preguntaba cuáles de todos esos nombres que habían aparecido son los colaboradores directos suyos.

DM - Algunos de ellos y otros que no son mencionados. El periodista fue juntando información de acá, de allá, falta alguna gente. Por ejemplo menciona a Carlos Bentancour, que es un amigo de toda la vida, el Tachinta; yo me reúno con él aunque sea a tomar en mi caso un vino y él no recuerdo si toma cerveza o qué toma (se ríe), nos juntamos periódicamente, es un amigo. Yo lo considero un genio en el aspecto publicitario, pero es un amigo, decir que Carlos Bentancour es un asesor… Él tiene su trabajo y trabaja, de repente termina trabajando en la campaña para otra gente, catalogarlo de asesor es mucho.

Después sí, Fernando Cáceres, Leonardo Machado, el Tato Fraga son el grupo de gente que como amigos puede hacer el trabajo de ayudarme a armar eso, que lleva su tiempo, tiene su complejidad; de repente hay que preparar material, a veces hay que colectivizar documentos que uno recibe, análisis. Obviamente Fernando Nopitsch es un compañero del PS con el cual me une una amistad muy importante, que tuvo una destacadísima participación en diversas áreas de la Intendencia; con él me reúno periódicamente y lo voy a seguir haciendo.

EC - Mencionaba algunos de los temas en los que ya está trabajando con algunas ideas, incluso de cambio con respecto a lo que se viene haciendo hoy, en particular la estructura de Gobierno que tiene la Intendencia. Otro tema muy sensible es la relación de la Intendencia con el sindicato, Adeom. Absolutamente complejo ha sido ese vínculo, ha implicado palos en la rueda en distintas ocasiones para las administraciones del FA. Usted, que además tiene la experiencia de haber sido dirigente sindical, ¿cómo viene preparando ese frente?

DM - Primero, me olvidé de decir algo muy importante de la conversación anterior. En cada reunión que he tenido con gente que colabora –insisto, que son muchos– más de la mitad no son socialistas, son frenteamplistas, y posiblemente terminen apoyando a otro candidato después de la interna cuando sean las elecciones, si es que hay más de un candidato y si es que yo soy candidato. Siempre el principio es: este es un proceso de acumulación, esto es un tema hasta de responsabilidad, si voy a ser candidato me tengo que preparar, si no soy candidato la acumulación de información y de reflexión programática se la daremos al o a la compañera o compañeros o compañeras que tengan la responsabilidad de representar al FA en la contienda electoral. Quiero dejarlo muy claro porque es un tema que tampoco va a ser propiedad privada. Si uno después termina no siendo candidato con mucho gusto se lo daremos al o a la o a los compañeros o compañeras que representen al FA.

EC - Pero volviendo a la pregunta que le hacía sobre Adeom en particular, la relación Intendencia-Adeom…

DM - Uno vive de la experiencia personal y los principios filosóficos, yo estoy convencido de que todo proceso de cambio debe involucrar a los trabajadores y creo en el movimiento sindical. Las actitudes de Adeom muchas veces me han molestado, no lo niego, pero pelearé y haré todo lo posible para involucrar al funcionariado y para que eso también sea para el compromiso del sindicato. Lo que no implica obsecuencia ni falta de independencia, sino definir objetivos estratégicos, que son los de la gente, los de los ciudadanos de Montevideo, las necesidades que tienen, y a partir de objetivos buscar que no haya palos en la rueda o la comprensión de los trabajadores.

Algo parecido hicimos en Ancap. La gente se acuerda poco, porque después el recuerdo, incluso dentro del propio PIT-CNT, es que la relación directorio de Ancap y Daniel Martínez en particular-Federación Ancap fue excelente, logramos cosas muy importantes y avances muy importantes. También logramos el compromiso y el trabajo de la Federación Ancap en objetivos programáticos en talleres de discusión que terminaron en la elaboración de un sistema de planificación estratégica de mediano y largo plazo. Filosóficamente creo, estoy convencido, que no existe cambio sin involucramiento de los trabajadores.

Segundo, para mí es más que importante que eso sea también la expresión organizada de los trabajadores del sindicato, y para eso vamos a trabajar. Nadie puede garantizar que lo lograremos. En Ancap tuvimos dos años muy bravos, después por suerte se encaminó la cosa y terminó siendo un ejemplo de relacionamiento sindicato-directorio. Pero las cosas no son fáciles, hay que trabajar, no hay que demonizar a nadie, hay que buscar debatir, convencer, tampoco imponer de pesado, es lo que buscaremos hacer.

EC - Dentro del propio FA, entre los votantes, hay un porcentaje importante de disconformidad con las gestiones que se han desarrollado en la Intendencia de Montevideo en estos años. Este tema de la disconformidad es un poco más general, por ejemplo tengo acá el mensaje que manda Álvaro: "Veinticinco años de un mismo partido en el Gobierno es demasiado. Es necesaria la rotación, como ocurrió en 2004 a nivel nacional". Contra un argumento como ese, ¿cómo se planta? ¿Por qué va a defender que el FA siga gobernando la Intendencia de Montevideo después de 25 años?

DM - Primero porque eso lo decide la gente, y ahí hay plena confianza. Si bien las encuestas dan que por primera vez blancos, colorados y Partido de la Concertación sumados empatan al FA, no es porque haya crecido la suma de los tres, creció prácticamente muy poco, es porque el FA ha sumado a los indecisos muchos votantes que lo votan a nivel nacional. Esa es básicamente la causa. Detrás de todo hay un problema de cambio o no cambio. Por supuesto, soy un defensor de la rotación en el poder como concepto, porque creo en la democracia con elecciones y participación de partidos, debate de ideas. Bien lo decía una señora que murió asesinada por 1919, 1920, Rosa Luxemburgo: el socialismo se alimenta del debate de ideas, aun con los que piensan diferente y representan intereses diferentes. De eso estamos convencidos.

El problema es que la gente crea y las propuestas que haya. Es eso, y después la gente decide. La rotación es una regla matemática. Así que la gente decide, y si la gente no cree en el Partido de la Concertación y no cree en blancos y colorados, no va a haber rotación porque alguien en su casa o tal vez un poco bastante influenciado por su corazón (se ríe) lo diga. Seamos respetuosos y dejemos que la gente decida, basada en su confianza en uno u otro partido, o en uno u otro candidato. Yo soy institucionalista y por eso creo en los partidos, pero reconozco que cada vez más la gente cree en las personas más que en los partidos. No me parece positivo desde el punto de vista de la institucionalidad democrática, pero es objetivo.

EC - Justamente, a esa gente que entiende, quizás incluso dentro del FA, "ya está, 25 años es suficiente, es momento de que haya una rotación", Daniel Martínez como persona, como aspirante individuo, como uno de los candidatos a la Intendencia, en representación casualmente del FA, ¿cómo la convence de que lo acompañe? ¿Qué puede aportar usted como impronta?

DM - Creo que más que el discurso la gente mira la trayectoria de vida y lo que uno puede trasmitir. Primero cero soberbia, todo este proceso de ir a los barrios, trabajar con la gente, o al interior. Ese trabajo lo he hecho porque creo que la política se hace con visión estratégica. Creo que tengo antecedentes de hacer aportes en cuanto a pensamiento estratégico y políticas de Estado, pero se hace también conociendo las realidades, porque si no las teorías o las grandes visiones estratégicas pasan a tener un contenido hueco. Entonces lo primero es mucho diálogo, mucho entender lo que pasa y mucho conocer la realidad con cero soberbia, y después objetivos de largo plazo, propuesta política.

Ahí creo que el FA se diferencia. Primero, nos unimos sobre la base de un programa, no de ganarle a otro ni de excluir a nadie. Segundo, tenemos una sensibilidad que hemos demostrado a nivel del Gobierno nacional y del Gobierno departamental que los blancos y los colorados parece que ahora obligados empiezan a tener pero no tuvieron históricamente. Y si hablamos de 25 años, del otro lado hay 150 años, creo que la gente evaluó lo que pasó. Y tercero, mucha profesionalidad. Coincido con el Pepe, por ejemplo, en que lo político siempre está por encima de lo técnico, pero no concibo direcciones políticas sin un respaldo técnico. Después uno decide y tiene que tomar soluciones que a veces son de compromiso. Pero mucha profesionalidad en la gestión, mucho dato, mucha información para la toma de decisiones es algo elemental que a veces se olvida. Creo que es lo que uno puede ofrecer.

EC - Citó recién a Mujica, "lo político está por encima de lo técnico"; hay otra frase parecida, la de que lo político está por sobre lo jurídico en algunas ocasiones.

DM - En lo personal soy muy institucionalista.

EC - Esa otra no la comparte.

DM - Te diría… lo político… el objetivo es solucionarle los problemas a la gente, lo político está por arriba de todo, pero tú no podés pasar por arriba… Primero, si me preguntás si me gustan algunas de las últimas decisiones de la Suprema Corte de Justicia, qué querés que te diga, no, y de algunos fiscales y jueces (se ríe), no me gustan, hasta me pueden dar bronca. Pero la separación de poderes es la base de la democracia, eso para mí es una regla de oro, y hay que buscar mucha profesionalidad y no regalarte, porque si terminás haciendo cosas que después un poder independiente te echa para atrás estás haciendo mal las cosas. Segundo…

EC - Para usted este Gobierno se regaló con algunas de las iniciativas que impulsó.

DM - Lo digo como concepto general. En algunas le erramos, sin duda –le erramos, soy parte del Gobierno–, porque la Suprema Corte de Justicia en algunas puede haber tenido dudosa razón –a gusto de uno, otros pueden entender que estuvo perfecto–, pero es la Suprema Corte y decide. Y en otras alguna gente decía, entre nosotros mismos, "mirá que esto puede ser inconstitucional". Puede haber habido errores.

EC - En esos terrenos se necesita autocrítica, ha dicho usted.

DM - Creo que sí, en lo personal –insisto, soy uno más– pienso que sí, porque en definitiva terminan siendo marchas atrás que generan heridas, hay que pensarlo muy, muy bien. En definitiva lo que importa es lo que permite avanzar, si hacés un avance brutal y después desde el punto de vista legal un poder independiente te lo echa para atrás, no deja de ser un retroceso.

***

Transcripción: María Lila Ltaif