Impacto medidas argentinas

Fernando Pereira (PIT-CNT): Los análisis que "dan la sensación de catástrofe" no son buenos para mejorar la relación con Argentina

Fernando Pereira. Archivo
Fernando Pereira Archivo

Las medidas monetarias argentinas ya han resonado en este lado del río. Autoridades gubernamentales, cámaras de comercio y centrales sindicales se han manifestado al respecto. En Perspectiva consultó al coordinador del PIT-CNT, Fernando Pereira, sobre este tema. La central sindical cree que los anuncios de los sectores empresariales son "estridentes y alarmistas", y que ellos pretenden "generar una discusión más sana" al respecto. Pereira también aseguró que "hay que ser más prudentes y buscar soluciones que contemplen a todos los sectores, particularmente a los de mayor debilidad". Con respecto a la postura de las gremiales empresariales, el coordinador del PIT-CNT dijo que desde 2005 "son alarmistas" en todos los diagnósticos y que los análisis que "dan la sensación de catástrofe" no son buenos para el país.

(emitido a las 7.44 hs.)

ALEJANDRO ACLE:
El Gobierno sigue analizando el impacto que las recientes medidas implementadas por Argentina tendrán en la economía uruguaya y guarda silencio. Los empresarios piden medidas urgentes para atenuar los perjuicios que habrá para varios sectores. Mientras tanto, el PIT-CNT emitió ayer una señal de alerta sobre las consecuencias que estas medidas pueden tener sobre los trabajadores.

Ayer el Secretariado Ejecutivo de la central sindical estuvo analizando el tema. Si bien reconoce su preocupación, cuestionó los anuncios "estridentes y alarmistas" de los sectores empresariales. A su vez se apresta a hacer gestiones a ambos lados del Río de la Plata para atemperar la situación de los trabajadores directamente afectados.

Para hablar de este tema estamos en comunicación con el coordinador del PIT-CNT Fernando Pereira.

¿Por dónde va el análisis de la central?

FERNANDO PEREIRA:
No hay duda de que un tipo de medidas como las que ha asumido Argentina en materia cambiaria va a tener efectos sobre algunos sectores de la actividad, particularmente sobre el papel, algunos productos de la cadena alimenticia, las autopartes y sobre algunos servicios, por ejemplo el turismo, aunque eso es más difícil de medir. En cada uno de estos sectores hay trabajadores que lo más importante que tiene en materia de ingresos es su trabajo. Por lo tanto el más preocupado cuando hay situaciones que pongan en riesgo el trabajo o la estabilidad laboral es el movimiento sindical, que debe prender las luces amarillas en varias direcciones.

En primer lugar porque si bien Uruguay ha diversificado la exportación de sus productos a muchísimos destinos, cuestión que nos hace mucho menos vulnerables a lo que pasa en Argentina, Argentina sigue siendo el cuarto lugar de las exportaciones uruguayas. Este dato es de menor impacto en comparación con la década de 2000 o de 1990, donde esto tenía mayor impacto y por lo tanto hubiera tenido una mayor gravedad. No obstante esto hay sectores que prácticamente exportan únicamente a Argentina y a veces a dos destinos, lo cual sí lo pone en situación muy delicada. Ante esta situación nos hemos planteado generar una discusión más sana.

En vez de medidas rápidas y al barrer como las que se están pidiendo cada vez que pasa una situación de estas (bajar el gasto público o social, que para nosotros es elemental para intentar ir a una sociedad más igualitaria de mayores derechos para los más débiles, o congelar salarios, o que se estudie nuevamente la ronda de los Consejos de Salarios o la devaluación en Uruguay, que haría perder la capacidad de valor real de los salarios), nosotros planteamos analizar cada circunstancia, intentar un diálogo más fluido con Argentina. Un diálogo que es absolutamente inevitable y que no por hacerlo a pechazos ni por tener discursos estridentes y fuertes vamos a cambiar la política Argentina. Se necesita mayor negociación en varios niveles, tanto a nivel gubernamental -presidentes y cancillería- como a nivel social. Eso es lo que vamos a intentar hacer desde el PIT-CNT, tener un diálogo lo más fluido posible con la CGT [Confederación General del Trabajo] y la CTA [Central de Trabajadores de Argentina], las dos centrales de Argentina, a los efectos de encontrar puentes que permitan atemperar algunas de estas situaciones. Además trataremos el tema de los puertos, un tema que claramente ha complejizado a Uruguay.

ROMINA ANDRIOLI:
Usted ya mencionó más o menos varios de los puntos que abordaron ayer, pero con respecto al mensaje que han dado las gremiales empresariales, ¿ustedes consideran que es excesivamente alarmista para lo que es la situación actual?

FP – Es alarmista desde el 2005 para acá, cualquier cosa que suceda parece como si estuviésemos ante una catástrofe que va a generar un desempleo desencadenado. Si ustedes analizan los anuncios de las cámaras en los últimos nueve años van a encontrar situaciones de alarma de este tipo por lo menos dos veces al año. Y cada vez hay pedidos de medidas extremas y del tipo restrictivo tanto del gasto social como del salario de los trabajadores en un país en el que todavía sigue habiendo casi 800.000 trabajadores por debajo de los $15.000.

Nos da la impresión de que hay que ser más prudentes y buscar soluciones que contemplen a todos los sectores, particularmente a los de mayor debilidad, y en este caso el sector más vulnerable es el de los trabajadores que viven de un ingreso fijo. Nosotros somos conscientes de que las políticas restrictivas argentinas claramente han perjudicado al turismo, pero no estamos, ni de cerca, en el peor momento del turismo nacional. Me da la impresión de que estos análisis que dan la sensación de catástrofe no son buenos para Uruguay. Lo que nosotros hacemos es ponernos en estado de alerta y de inmediato hacer gestiones. De hecho en las últimas crisis con Argentina nos hemos juntado con muchos empresarios del sector exportador y con muchos de ellos hemos acordado políticas porque claramente en esa actividad también se desarrollan cientos de puestos de trabajo uruguayos. Muchas veces hemos tenido que viajar a Argentina a tener reuniones con la CTA, con la CGT, o incluso hasta con el Gobierno argentino para destrabar situaciones, por ejemplo cuando estaban trabadas las importaciones en Argentina de productos uruguayos. Y lo hemos hecho con el menor perfil posible pero tratando de encontrar canales que permitan a través del diálogo resolver estas situaciones.

Yo no creo que con un discurso más enérgico por parte de Uruguay esto se vaya a resolver. Sí creo que con una política uruguaya que permita un diálogo más estable con Argentina algunos de estos temas se pueden resolver, por ejemplo el del puerto, que complejiza mucho la dinámica uruguaya.

RA – Yendo a uno de los ejemplos que plantean las gremiales, el problema de la competitividad que ha perdido Uruguay con esta medida argentina, pero que venía perdiendo desde hace tiempo, ¿cuál es el análisis que hacen ustedes?

FP – Con preocupación, pero insisto, porque este tema tiene más de una variante. El Instituto [Cuesta Duarte] hizo un análisis concreto, hay algunos sectores que efectivamente han perdido competitividad con respecto a Argentina. Es verdad que en alguna medida Argentina para Uruguay es muy importante y es un mercado que hay que cuidar. Lo que pasa es que no lo vemos con ese nivel de alarma, nos parece que hay que analizar un conjunto de políticas y de hecho el Gobierno tiene un conjunto de instrumentos para apoyar a aquellos sectores que estén en dificultad por medidas externas y yo espero que los vaya a aplicar. Pero mientras tanto no hay que salir corriendo a aplicar medidas desesperadas porque Uruguay tiene que tener una política de más largo aliento, tiene todavía un conjunto de mercados a los que exporta la mayor parte de sus productos, solo el 6% de los productos uruguayos son exportados a Argentina. Lo cierto es que hay que analizarlo con más tiempo porque la variación que ha tenido Argentina en materia de decisiones políticas ha sido muy variable en los últimos tiempos y por lo tanto no conviene apresurarse a tomar medidas, salvo aquellas que protejan cuestiones elementales, por ejemplo si los trabajadores van a ir a seguro de paro en algunos sectores, aunque es muy alarmista decir que son cientos.

RA – ¿Hay alguna situación puntual que estén monitoreando?

FP – No, por ahora no, pero hay dificultades en un sector que para nosotros es preocupante que es el del papel. Inclusive se lo hemos planteado al presidente [José] Mujica…

RA – Está el tema de Fanapel ahí, ¿no?

FP – Está el tema de Fanapel en Juan Lacaze que se suma al tema de Agolan y es como quedarse sin unidades productivas en Juan Lacaze. Ahí ya no es solo un tema de puestos de trabajo sino de trabajo en una localidad que hay que preservar los polos industriales. Ahí hay una situación social importante que hay que mirarla en su conjunto.

Pero también están con dificultades otras empresas de papel. Hemos constatado a partir de estudios técnicos tanto del Instituto Cuesta Duarte como de la Federación Papelera que en Uruguay ha aumentado muchísimo la producción de celulosa y como contrapartida negativa ha bajado mucho la producción de papel. Este tema hay que analizarlo detalladamente porque el valor agregado que constituye la producción de papel es una cuestión que Uruguay no debería perder y en función de eso debería adoptar políticas, pero estas deberían ser acordadas entre empresarios, trabajadores y Gobierno como forma de potenciar un sector industrial que nosotros creemos que es vital si queremos mantener y avanzar hacia un país productivo, porque esto implica producir bienes y servicios.

AA – Ayer el presidente Mujica se reunió con la presidenta argentina Cristina Fernández, si bien no trascendieron los temas concretos que se charlaron obviamente esta situación está como contexto. Se informó que las negociaciones van a seguir ahora por medio de la Cancillería. ¿Ustedes tienen alguna expectativa de que el tema pueda resolverse por ese lado?

FP – Yo creo que es importante el diálogo. Cuando el diálogo y la relación uruguaya con Argentina fueron malos a Uruguay no le fue bien. Generar puentes entre los presidentes, en particular entre Mujica y Fernández, es fundamental. Nosotros somos conscientes que la Cancillería está trabajando en el tema, de hecho hemos conversado en más de una oportunidad con el canciller y con el vicecanciller, nosotros entendemos que hay que mantener los puentes tendidos todo el tiempo, que no hay que guiarse por los discursos que nos plantean que esto se resuelve con una posición más enérgica de Uruguay. No es a pechazos ni a empujones que se va a resolver este tema sino por la vía del diálogo, de la negociación y de encontrar acuerdos que favorezcan a ambas naciones.

Además, una discusión más profunda dentro del Mercosur que nosotros venimos planteando hace mucho tiempo: las asimetrías que se dan entre los países grandes y los pequeños. Fijese que poco se necesita, si solo se resolviera el tema de los puertos, que los contendores de Argentina vuelvan a Uruguay, estaríamos dando un gran paso. Nosotros creemos que esa medida argentina ha sido injusta hacia Uruguay, que se puede revertir sencillamente y que solo hace falta voluntad política, pero no la vamos a conseguir ni insultándolos ni pensando que un discurso más duro y lleno de adjetivos, sino la negociación y la pericia que tengamos los uruguayos para encontrar canales de comunicación fluidos con los representantes argentinos.

RA – ¿Desde la central qué expectativas tienen reuniéndose con trabajadores sindicalizados de las centrales de allá?

FP – Las centrales argentinas tienen mucho peso, incluso sobre el Gobierno argentino, si nosotros pudiéramos encontrar caminos de entendimiento con las centrales argentinas o incluso si pudiéramos llegar a tener reuniones con el equipo económico argentino plantearíamos algunas de estas cuestiones.

RA – ¿Con el equipo económico hay chances de tener un encuentro?

FP – Ya hemos tenido en más de una oportunidad, con niveles muy bajos de perfil, pero se han tenido en más de una oportunidad cuando las dificultades entre Uruguay y Argentina amenazaban…

RA – ¿Pero con el actual ministro? ¿Con quién?

FP – Con el actual ministro no porque fue en otra circunstancia, pero con el anterior ministro nos hemos reunido. De esas reuniones han salido cosas positivas, sino que lo diga la Unión de Exportadores. Es decir, en un momento en el que estaban muy trabado el ingreso de productos uruguayos nosotros estuvimos un par de días trabajando en Argentina acompañados por un uruguayo que vivió muchos años allí y que incluso tuvo trabajo en la embajada argentina y en esas reuniones buena parte de esas trabas fueron quitadas. Otras situaciones eran imposibles de destrabar porque efectivamente no se trataba de productos uruguayos, me refiero a aquellas famosas frazadas que tenían un tigre, como ejemplo de lo que no se pudo destrabar, sin embargo se pudo solucionar el tema del papel en aquel momento, de alimentos, de otras cuestiones que estaban trabadas y que efectivamente eran producción nacional. Ahora, nadie puede garantizar que una gestión de este tipo va a dar resultados, pero lo peor que uno puede hacer es quedarse cruzado de brazos viendo la realidad como si fuera un turista.

AA – Y en una eventual reunión con el Gobierno de Uruguay, ¿cuál es su planteo concreto?

FP – La protección de los más débiles, nosotros tenemos un conjunto de normas en Uruguay que dan protección para aquellos trabajadores que producto de estas políticas podrían tener problemas con el empleo, hay que estudiar cada caso, no apresurarnos a tomar medidas sin que se sepa cuál va a ser la realidad concreta y cuáles van a ser los impactos reales. Uno escucha y parece que la temporada de verano ya terminó, nadie va a ir en febrero al este, nadie se va a mover, los uruguayos no van a vacacionar en febrero, y no estamos en una situación apocalíptica, estamos en una situación problemática y los problemas se arreglan encontrando soluciones. En el caso de la entrevista con el presidente le vamos a pedir protección para los más débiles y que la asunción de medidas no sea arrebatada sino a partir de estudios lógicos y de perspectiva.

RA – ¿Piensan plantear alguna ampliación del seguro de paro o algún régimen especial?

FP – Por ahí va a ir, lo que pasa es que no queremos hacer el planteo público antes de hacérselo al primer mandatario.

RA – ¿Cómo ve algunos planteos y pedidos como el que se hacía ayer desde la Cámara de Industrias con respecto a estar atento y frenar algunas importaciones que vengan desde Argentina producto de lo que puede ser este abaratamiento de los productos del país vecino?

FP – Cada caso hay que estudiarlos, me parece que es una propuesta formulada rápidamente. Habría que estudiar el tema, tampoco es que los productos importados los trae el Espíritu Santo, los trae otro sector del empresariado. Porque acá parece que los productos importados aparecieran por arte de magia y mientras un sector del empresariado se ve perjudicado cuando esto sucede, sobre todo los productivos que son los que nosotros defendemos, otro sector del empresariado empieza a importar esos productos.

Hay dificultades, hay que ver cuáles son las medidas que se pueden tomar. Insisto en que no va a ser con una pequeña guerrilla que Uruguay va a resolver este tema, no va a ser nosotros trabando productos argentinos, sino encontrando alguna fórmula dentro del diálogo de los cancilleres y de los presidentes y ojalá que contribuya el de las organizaciones sociales. Lo que hay que encontrar es una fórmula de equilibrio que permita a uruguayos y argentinos seguir viviendo en el mismo lugar, porque tengo una noticia: no nos vamos a poder mudar, nuestra inserción en el mundo depende muchísimo del bloque internacional en el que participamos, que es el Mercosur. Un Mercosur debilitado porque no se han encontrado políticas comunes y una de ellas sea la monetaria, porque no se ha apostado todavía a un Mercosur que además de lo comercial atienda lo económico, lo social, lo cultural, y claramente estamos en un proceso que no hemos logrado que evolucione. Sin embargo no nos imaginemos que Uruguay, un país de tres millones y medio de habitantes, va a navegar solo en el mundo: necesita de socios, de complementación. Una posibilidad de construir trabajo uruguayo siempre fue la complementación con los países del Mercosur, de hecho en las reuniones que ha tenido Mujica con la presidenta [de Brasil], Dilma Rousseff, se han encontrado algunos puentes, por ejemplo para construir partes de la industria naval. Eso podría traer trabajo de calidad para un sector importante de los metalúrgicos uruguayos, y negociaciones de este tipo son las que a Uruguay lo potencian, porque cualquier acuerdo de complementación productiva que construya con Argentina o Brasil, para el tamaño de Uruguay, es gigantesco.

Pero insisto, hay que seguir discutiendo al mismo tiempo en el Mercosur cómo se liman las asimetrías que existen entre los países grandes y los pequeños, cómo se construyen políticas comunes. Ojalá avancemos en una política exterior común y que en Uruguay la política exterior, como es en buena parte de los países del mundo, sea una política de Estado y no una política de debate público permanente.

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