Regulación de Farmacias

El decreto sobre farmacias "genera dudas sobre el marco regulatorio" y "suspende planes de inversión" momentáneamente

En noviembre pasado el Gobierno emitió un decreto para modificar la regulación en el mercado de las farmacias, el mismo propone desconcentrar la actividad. En Perspectiva conversó al respecto con Timothy Purcell, CEO y fundador de Linzor Capital Partners, el fondo de inversión propietario de Farmashop, una de las cadenas afectadas que solicitó ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo la nulidad del decreto por considerarlo inconstitucional. En el diálogo Purcell sostuvo que ahora miran el mercado uruguayo con "un poco más de cuidado" porque hasta que no se resuelva esta situación sus planes de inversión en nuestro país "están suspendidos". También aseguró: "creemos en la importancia que tiene que un mercado tan sensible como el de las farmacias esté bien regulado" pero esto "es muy distinto" porque "introduce de la noche a la mañana un cambio radical en las reglas del juego".

(emitido a las 8.53 hs.)

EMILIANO COTELO:
En noviembre del año pasado el Poder Ejecutivo dictó un decreto que modificó la regulación de la actividad de las farmacias. Esa norma establece que un mismo propietario no puede tener más de 15 sucursales e impide que dos farmacias de un mismo dueño estén a menos de 1.000 metros de distancia. Además, entre otras limitaciones, prohíbe que las farmacias cuenten con centros de distribución y también que realicen ventas por Internet y a través de call centers.

Un mes después, varias empresas del rubro presentaron recursos de revocación contra el decreto. El tema también ha sido tratado en el Parlamento y ahora, a fines de junio, Farmashop y San Roque, las dos cadenas de farmacias más grandes del país, dieron un paso más: se presentaron ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, promoviendo la nulidad del decreto y solicitando su suspensión provisional.

De todos modos, el asunto no quedaría allí. Farmashop, que entiende que ha sido afectada por una "expropiación indirecta", analiza demandar a Uruguay ante el CIADI, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, porque el Gobierno uruguayo estaría violando varios tratados de protección de inversiones ya firmados.

Vamos a analizar todo este escenario, vamos a conversar en los próximos minutos con Tim Purcell, que es CEO y fundador de Linzor Capital, el fondo propietario de Farmashop.

Usted nació en Estados Unidos pero vive en Chile, ¿desde hace cuánto tiempo?

TIM PURCELL:
Efectivamente, nací en Nueva York pero mi familia se mudó a Chile cuando yo era muy pequeño, viví allá 20 años y después me fui a vivir a Estados Unidos otros 20 años y volví a Chile en el año 2006.

EC – ¿Cuál es la relación de Chile con Linzor Capital?

TP – Linzor Capital tiene su sede principal en Santiago, pero este es un fondo constituido en Canadá y tiene oficinas en cuatro países de la región, México, Colombia, Chile y Argentina, e invierte en toda la región excepto Brasil.

EC – Expliquemos qué es Linzor Capital, cómo funciona.

TP – Linzor Capital es una firma de inversión que tiene actualmente seis socios que son personas que tienen una larga trayectoria invirtiendo en compañías en América Latina. Invierte en empresas latinoamericanas el capital de inversionistas a su vez institucionales tales como fondos de pensión públicos y privados, fundaciones, universidades, compañías de seguros, que depositan su confianza en Linzor, que a su vez invierte en empresas de mediano tamaño que cree que pueden crecer en forma importante tanto con la ayuda financiera como con el recurso humano que trae Linzor a la mesa.

EC – En qué tipo de negocios concretamente invierte Linzor.

TP – Nosotros invertimos en una variedad bastante amplia de negocios, pero un tema central de nuestra estrategia de inversión es invertir en compañías que de alguna manera se están beneficiando del crecimiento de la demanda interna en nuestros países. En especial países como Uruguay, que tienen una creciente clase media y que como resultado de eso aumenta el poder adquisitivo y ese mercado requiere de mayores y mejores productos y servicios.

EC – ¿Tienen algún tipo de rubros preferidos?

TP – Tenemos algunos rubros preferidos, pero somos bastantes oportunistas, invertimos en sectores que se benefician del aumento de la demanda interna, tales como la salud, el sector de entretenimiento, educación.

EC – Vayamos a la relación con Uruguay. Entre 2007 y 2011 ustedes tuvieron participación en Cines Hoyts, una empresa dedicada al entretenimiento que los oyentes conocen porque tiene presencia en Chile, Argentina y nuestro país. ¿Esa fue la primera inversión de Linzor en Uruguay?

TP – Sí, esta era una empresa multinacional regional por decirlo de alguna manera, con presencia en cuatro países. En Uruguay teníamos una especie de joint venture con un grupo de inversores locales y esa compañía la gestionamos durante cuatro años. Invertimos fuertemente en ese negocio, fuimos los pioneros en traer a estos países la tecnología 3D, y después de cuatro o cinco años de gestionarla muy exitosamente la compañía fue vendida a Cinemark en Argentina y a un grupo de inversionistas locales en Chile. Nuestros socios uruguayos terminaron recomprando el 50% que teníamos de la compañía.

EC – Hoy en Uruguay Linzor tiene presencia en dos firmas, Pagnifique por un lado y Farmashop por otro.

TP – Correcto.

EC – ¿En ambas la participación es similar? ¿Qué parte del paquete accionario adquieren ustedes?

TP – Nosotros normalmente adquirimos el control de nuestras compañías. En el caso de Farmashop somos dueños prácticamente del 100% y tenemos un socio local, el señor Martín Guerra, que es miembro de nuestro directorio y también inversor y accionista minoritario. En el caso de Pagnifique somos dueños del 85% y uno de los socios fundadores, el señor Juan Bouza, también empresario local, es nuestro socio minoritario y nos ha ayudado a desarrollar nuestro plan de expansión regional.

EC – ¿Ustedes recibieron algún beneficio del Gobierno para su llegada a Uruguay? Por ejemplo, ¿están amparados por algunos de los mecanismos de la Ley de Inversiones?

TP – No, nosotros invertimos en Uruguay porque llegamos a la conclusión de que es un país estable, de buen crecimiento, con un marco jurídico que nos parece fuerte y también donde históricamente ha habido un respeto por la inversión extranjera.

De hecho en Uruguay hemos invertido un porcentaje mucho mayor de nuestro capital del que francamente le correspondería si uno divide nuestra inversión de acuerdo al tamaño relativo de los países donde estamos invirtiendo. Eso lo hemos hecho porque a nuestro entender Uruguay es un país donde creemos que hay buenas oportunidades y donde un inversionista que entra al país con una visión de mediano o largo plazo puede sentirse tranquilo.

EC – ¿Pero han utilizado beneficios fiscales de los que existen en ese marco legal uruguayo?

TP – No.

EC – ¿Qué pasa con otras inversiones posibles en nuestro país?

TP – Nosotros siempre estamos buscando, interesados en seguir invirtiendo. Tenemos capital adicional para invertir en las oportunidades que podamos originar. Pero obviamente con este tema del decreto de Farmashop de alguna manera nos ha generado una inquietud sobre el marco regulatorio, ahora estamos mirando el mercado uruguayo con un poco más de cuidado.

EC – ¿O sea que han dejado en el congelador ideas o proyectos de inversión que tenían?

TP – Yo creo que hasta que se resuelva el problema que tenemos con Farmashop nuestros planes de inversión en Uruguay están suspendidos.

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EC – Continuamos conversando esta mañana En Perspectiva con Tim Purcell, CEO de Linzor Capital, el fondo propietario de de Farmashop en Uruguay.

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EC – Enseguida vamos a ocuparnos del decreto de noviembre del año pasado. Pero antes veamos cómo ustedes participan y conciben Farmashop. Esta es una empresa que existe en Uruguay desde el año 1997, Linzor Capital ingresó en ella en enero del año pasado. ¿Por qué invertir en farmacias en Uruguay?

TP – Porque al analizar la compañía llegamos a la conclusión de que era interesante y tenía buenas perspectivas de crecimiento. Sus dueños anteriores partieron en el año 1997 con cuatro farmacias, cundo nosotros adquirimos Farmashop tenía 78 puntos de venta, hoy tiene 92, antes de la salida del decreto pudimos continuar con el crecimiento del negocio. Creemos que es una compañía que está muy bien posicionada, fue muy bien gestionada por sus dueños anteriores, y detectamos una necesidad de ofrecer el servicio de la farmacia en un formato más moderno, con una mayor amplitud de productos y servicios.

EC – Justamente, Farmashop fue una de las marcas que lideró en Uruguay la transformación del sector farmacia, se salió de lo que todos conocíamos en ese rubro de la farmacia individual, prácticamente una por marca, y pasó a la conformación de cadenas de farmacias. Vayamos a eso, ¿qué es para Linzor Capital una farmacia hoy en el siglo XXI?

TP – Una farmacia es un lugar donde uno puede ir a adquirir productos-medicamento y no farmacéuticos, donde el cliente obtiene una buena calidad de servicio, un buen surtido de productos, con atención en horario extendido. Una de las áreas donde hemos invertido fuertemente es en mejorar la trazabilidad de los medicamentos que vendemos en nuestros puntos de venta

EP – ¿Qué es eso de la trazabilidad? ¿Qué importancia tiene?

TP – Permite asegurar el conocimiento del origen del medicamento que se entrega al cliente final, y por lo tanto si hay algún problema con el medicamento uno puede determinar exactamente de dónde proviene y qué ocurrió. Nuestro plan con Farmashop era seguir creciendo y ejecutar el plan de crecimiento que habían comenzado los dueños anteriores de la compañía.

Probablemente los únicos cambios importantes que teníamos la intención de implementar era aumentar nuestra presencia en ciudades secundarias de Uruguay. Farmashop hoy es una compañía que está enfocada en Montevideo y en el segmento socioeconómico alto, y nosotros queremos que también tenga presencia más activa en el segmento medio.

EC – Usted recién mencionaba los números, Farmashop nació en 1997 con cuatro locales, en enero del año pasado, cuando Linzor Capital la compra, tenía 78, ahora está en 92 y había planes para continuar creciendo de esta manera que usted reseñaba recién. ¿Por qué la cadena tenía que seguir creciendo?

TP – Nosotros invertimos en compañías que queremos que generen un mayor valor para sus accionistas y al final del día el crecimiento es un ingrediente clave. No solo crecer en número de farmacias sino también en la mejora de la gestión, en la cantidad de servicios que ofrecemos a través de nuestras farmacias y darle al cliente final una mejor experiencia de compra. Crecer es un ingrediente muy importante dentro del proceso de creación de valor.

EC – Se lo pregunto porque más de un oyente puede estar pensando "Bueno, pero con un proyecto así había una intención de adquirir posición dominante en el mercado".

TP – Creo que hay una diferencia muy grande entre querer crecer y obtener una posición dominante de mercado. En Farmashop hoy tenemos, dependiendo de cómo uno lo mida, 8% ó 9% de participación de mercado: 8% si uno lo mide como nuestra participación en la compra de medicamentos a nivel nacional, o 9% o 9,5% si uno lo mide como porcentaje del número de farmacias comunitarias, hoy tenemos 92 farmacias en un mercado que tiene más de 1.000.

Con 8% o 9% de participación de mercado uno no está ni cerca de tener una posición dominante. Por lo tanto en nuestra opinión existía la posibilidad de que Farmashop siguiera creciendo de manera razonable, prudente, para terminar al final de un período de cuatro o seis años con una participación de mercado igual moderada, pero permitiéndonos crecer durante todo ese período.

De acuerdos a nuestros análisis, el mercado de la farmacia en Uruguay es uno de los menos concentrados del mundo. Si uno se fija en prácticamente cualquier país que me quiera mencionar, como Chile, Estados Unidos, México, Reino Unido, Australia, etcétera, la participación de mercado de las farmacias principales es mucho mayor. De hecho en esos países que le acabo de mencionar las tres cadenas principales de farmacia representan más del 50% de participación de mercado.

EC – De algún modo hemos ido entrando en tema, ahora sí estamos llegando al marco que nos permite considerar el decreto del mes de noviembre y cómo ustedes lo han recibido, qué impacto ha tenido en el caso de Farmashop, qué acciones están desarrollando. Sobre ese punto, nos extendemos en seguida

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EC – Esta mañana En Perspectiva estamos metidos en el mundo de las farmacias, en la transformación que está teniendo ese mercado en nuestro país en estos últimos años. Sobre todo en el caso de Farmashop, una marca que existe en Uruguay desde el año 1997, pero que en enero del año pasado fue adquirida por un fondo de inversión, Linzor Capital. Farmashop, que entonces tenía 78 locales, hoy tiene 92; pasó de tener 951 empleados a 1.136.

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EC – Estamos en diálogo con Tim Purcell, que es CEO de Linzor Capital, estamos conociendo los antecedentes y ahora este contencioso que tienen Farmashop y otras cadenas de farmacias con el Gobierno a raíz del decreto 369/2013, de noviembre del año pasado, que modificó la regulación de la actividad de las farmacias.

Entre otras cosas, establece que un mismo propietario no puede contar con más de 15 locales e impide que dos farmacias de un mismo dueño estén a menos de 1.000 metros de distancia. Además, prohíbe que las farmacias cuenten con centros de distribución y también que realicen ventas por internet y a través de call centers.

¿Qué implicó para ustedes este decreto?

TP – El decreto tuvo un impacto negativo muy fuerte sobre nuestro negocio y el valor que tiene nuestro negocio y el precio que pagamos por la compañía cuando la compramos en enero de 2013. El decreto, como usted dice, restringe la propiedad de farmacias a un máximo de 15 por propietario, nosotros tenemos 92, por lo tanto no solo no podemos seguir creciendo sino que además el día de mañana cuando nosotros queramos vender nuestra compañía tendríamos que deshuesar Farmashop y venderla en seis compañías distintas de 15 farmacias cada una.

EC – De todos modos el decreto no obliga a Farmashop a reducirse, las situaciones creadas las tolera, se acepta que haya una firma con 92 locales.

TP – Efectivamente, no nos obliga a vender o a desprendernos de las farmacias que están por encima de la número 15 mientras seamos dueños de la compañía. Pero Linzor Capital algún día va a vender esta compañía a un tercero y ese tercero no hereda el derecho a manejar 92 farmacias, el tener que romper a Farmashop en seis compañías nos genera un daño patrimonial enorme.

Además el decreto impone una serie de restricciones a la forma en la que nosotros queremos operar y creemos que tiene un impacto importante no solo sobre el valor de Farmashop sino también sobre la calidad del servicio que queremos y podemos ofrecer a nuestros clientes. Por ejemplo, nos prohíbe la venta de medicamentos a través de call center, nosotros teníamos un plan y ya habíamos invertido en la estructura para un call center nuevo, habíamos contratado a 35 personas de un total de 55 que iban a trabajar ahí para atender a nuestro público que requiere de entrega a domicilio. Hicimos esa inversión con la intención de mejorar la calidad del servicio que le ofrecemos a nuestros clientes finales y este decreto básicamente nos prohíbe esa función.

Este decreto también nos prohíbe funcionar a través de un centro de distribución. Usted se imagina que con una cadena con 92 y la venta de casi 5.000 productos, si no tenemos un centro de distribución no podemos operar. De acuerdo a este decreto, por la categoría que tiene el centro de distribución de farmacia categoría 5, no estamos facultados para operar centros de distribución. Tampoco podemos vender a través de internet, eso para nosotros no tiene ningún sentido, de hecho competidores nuestros que nos son farmacias, como supermercados o pañaleras que venden una parte importante de los productos que vendemos nosotros, sí pueden vender por internet y por call center, por lo tanto este decreto de alguna manera nos perjudica, no solo a nosotros sino a todas las farmacias. Nos perjudica a la hora de competir con otros retails en el mercado.

EC – El 11 de noviembre del año pasado, un día después de firmar el decreto, el presidente José Mujica hacía declaraciones en las que justificaba por qué se había tomado esa medida.

(Audio Mujica.)

"Todo monopolio, y sobre todo en un país pequeño, termina siendo una fuente de especulación. En el caso de las farmacias, abre la puerta a sostener de hecho una corriente importadora y distribuidora en una cosa tan importante como son los productos médicos, las medicinas para la defensa de la salud de la gente. Este decreto no pretende resolver las cosas, es apenas ganar tiempo para sacar una ley de farmacias que se está discutiendo".

(Fin audio.)

EC – ¿Cómo vieron ustedes esa explicación?

TP – Primero que nada nos sorprendió mucho que el señor presidente piense que en Uruguay existe un monopolio de farmacias o una alta concentración de mercado. Como le mencioné anteriormente, Farmashop, que es la cadena más grande del país, tiene apenas un 9% de participación de mercado y las tres cadenas de farmacias más importantes tienen entre 14% y 15%, creemos que de hecho es un nivel bastante bajo de concentración.

EC – Esos porcentajes corresponden a cantidad de locales, ¿qué pasa con la facturación por ejemplo?

TP – Si uno mide la participación de mercado como porcentaje de la compra de medicamentos la participación nuestra es aún menor a la que tenemos en número de locales. En nuestro caso es el 8% y creo que si juntamos la participación de los tres jugadores más importantes de mercado llegamos a 14%, por lo tanto las cifras no varían mucho. Este es un mercado bastante desconcentrado.

EC – Cuando se explica desde el Gobierno por qué se fue por este camino se dice que se buscó limitar la cantidad de farmacias propiedad de una única persona, sociedad, o grupo económico para evitar que unos pocos dominen el mercado de venta de medicamentos, como ocurrió por ejemplo en Chile, donde la situación derivó en demandas de los usuarios por las subas de los precios y terminó con multas que aplicó el Ministerio de Salud. Allí las dos principales cadenas, Ahumada y Cruz Verde, se habían puesto de acuerdo para aumentar artificialmente los precios de los medicamentos, la organización de Consumidores y Usuarios interpuso una demanda colectiva contra las dos cadenas por colusión de precios. Se supo que entre diciembre de 2007 y marzo de 2008 los precios de un núcleo de 222 medicamentos habían aumentado de forma artificial, se habla de un aumento de hasta un 50%.

¿Qué dice usted de esa referencia que se maneja en el Poder Ejecutivo?

TP – Se hace una comparación con una situación que ocurrió en Chile que no tiene absolutamente nada que ver con la realidad uruguaya. En Chile efectivamente hay una alta concentración de farmacias, las tres cadenas de farmacias principales tienen más del 90% de participación de mercado. Diría que lo que ocurrió en Chile, que es lamentable, es una colusión de precios por parte de dos de las tres cadenas más importantes. Eso obviamente es ilegal y el Gobierno no solo tiene su derecho sino también la obligación de fiscalizar y asegurar que en Chile o en cualquier otro país ese tipo de actividades no ocurran.

EC – La colusión es un acuerdo, en este caso entre dos empresas, para fijar determinado tipo de precios que perjudiquen a un tercero.

TP – Efectivamente, en Linzor Capital estamos completamente en desacuerdo con ese tipo de prácticas, nunca lo haríamos, nosotros creemos en la competencia y en la importancia que tiene que un mercado tan sensible como el de las farmacias esté bien regulado y que la regulación sea clara y que no permita este tipo de abusos.

Ahora, creo que eso es muy distinto a lo que ha ocurrido con este decreto que introduce de la noche a la mañana un cambio tan radical en las reglas del juego. Farmashop y todas las otras cadenas de farmacias y farmacias comunitarias de este país hasta noviembre pasado estaban operando bajo un régimen lícito, sin concentración de mercado, que yo sepa, sin ningún tipo de evidencia de abuso o de colusión y por lo tanto no entendemos por qué se introdujo esta medida tan radical.

EC – Ustedes ya han dado varios pasos, presentaron un recurso de revocación contra el decreto, ahora a fines de junio dieron uno más: se presentaron ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo promoviendo la nulidad del decreto y solicitando además su suspensión provisional. En síntesis, ¿cuáles son los argumentos que manejan?

TP – Nuestra intención, cuando recién salió el decreto y hasta el día de hoy, siempre ha sido dialogar con el Gobierno y encontrar una forma razonable de solucionar este problema. De hecho cuando salió el decreto lo primero que hicimos nosotros, antes de recurrirlo, fue intentar comunicarnos con el Gobierno para entender primero que nada las razones de esta medida y desarrollar un diálogo que nos permitiera en forma constructiva solucionar este problema. Hicimos intentos bastante fuertes sin gran éxito.

Por lo tanto en ese momento no nos quedó otra alternativa más que recurrir el decreto, también le solicitamos al Gobierno una negociación amistosa de acuerdo a los tratados de protección a las inversiones extranjeras, cosa que fue rechazada por el Gobierno. El recurso que presentamos después de 150 días también fue rechazado por el Gobierno.

Esta última medida que adoptamos al presentar la demanda ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo era la única que nos quedaba en ese momento para seguir protegiendo nuestros intereses.

EC – ¿Qué cuestionan ustedes en el decreto, más allá de exponer los perjuicios que le provoca a una empresa como Farmashop?

TP – Hay una serie de razones, no las voy a mencionar todas para no aburrirlos, pero sí las principales. Creemos que este decreto tiene que ser anulado porque es ilegal e inconstitucional.

Primero que nada creemos que este decreto viola el principio de igualdad que existe en la Constitución. Eso lo decimos porque como le mencioné anteriormente con algunas de las restricciones que puso este decreto, como la venta de medicamentos vía internet o call center, nosotros y las otras farmacias estamos en desigualdad de condiciones con respecto a otros criterios. Si un supermercado puede vender pañales, shampoo y desodorantes a través de internet o call center y nosotros no podemos estamos en desventaja. Eso creemos que es inconstitucional.

Segundo, hay un artículo de la Constitución, creo que es el 7°, que habla del concepto de seguridad jurídica, también creemos que ha violado este decreto. Nosotros invertimos para Farmashop en enero de 2013 bajo unas reglas de juego bien conocidas, Farmashop llevaba muchos años operando lícitamente de acuerdo a esas reglas de juego que al cabo de los 10 u 11 meses de nuestra participación cambiaron de forma radical. Esto modificó por completo la forma en que nosotros podemos operar, limitando nuestras posibilidades de crecimiento, perjudicándonos en forma muy importante a la hora de vender nuestra participación en Farmashop en algunos años más. Eso, francamente, sin ningún motivo de fondo, por lo menos que nosotros podemos ver.

EC – ¿Eso es lo que ustedes entienden como una expropiación indirecta?

TP – Hasta cierto punto sí. Según entendemos nosotros, yo no soy ningún experto en la Constitución uruguaya, pero entendemos nosotros que un decreto como el que se presentó podría llegar a presentarse en forma válida en la medida que exista un interés general. El argumento que se utilizó como interés general para introducir este decreto es el de la concentración económica, y nosotros, como hemos dicho, creemos que en Uruguay en el sector de farmacia no existe tal concentración económica. No vemos ninguna razón de fondo por la cual este decreto debió haberse presentado.

EC – Ustedes manejan también la posibilidad de ir al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias (CIADI) relativa a las Inversiones, organismo del Banco Mundial. ¿Esto es una posibilidad o una realidad?

TP – Yo diría que en la medida en que no encontremos una solución a este problema es una realidad. Nosotros estamos preparándonos para ir ante el CIADI, estamos en el proceso de contratación de nuestros asesores legales en Estados Unidos, y vamos a anunciar ese proceso de arbitraje ante el CIADI en las próximas semanas en la medida en que no logremos encontrar algún tipo de solución.

EC – ¿Por qué esa vía?

TP – Porque creemos que este decreto viola los tratados de protección a la inversión extranjera que Uruguay ha firmado con varios países como Canadá, donde nosotros estamos constituidos, Holanda, España, donde tenemos participación e inversionistas. Por lo tanto bajo esos tratados creemos que estamos protegidos y que este decreto claramente viola no solo el espíritu sino también el sentido de esos tratados.

EC – ¿No hay margen de diálogo?

TP – Nosotros siempre estamos abiertos al diálogo.

EC – ¿Pero hay alguna posibilidad real? ¿Han gestionado, han tenido respuestas en ese sentido?

TP – Hemos tenido diálogos, desgraciadamente no han prosperado, pero nosotros nos hemos estado comunicando ante varias personas del Gobierno intentando buscar la manera de dialogar y encontrar una solución al tema.

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