Asesor MEF: capacidad de mando de Arbeleche es "más que dudosa"
Gabriel Papa, asesor del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicó en una columna de opinión que la capacidad de mando de Azucena Arbeleche, designada hoy líder del equipo económico nacionalista, es "más que dudosa" por no contar con el peso político necesario.
(Actualizado a las 07.00 hs)
Papa cuestionó la capacidad de conducción de la economista y consideró que su perfil es incongruente con los tiempos que vive la economía. "La capacidad de mando de la postulada a ministro de Economía y Finanzas es, como se verá, más que dudosa", publicó.
El asesor del MEF sostuvo, en una columna en Uypress, que el programa nacionalista "tiene demasiado marketing";.
Por su parte, apuntó que "Lacalle Pou promete reducciones de impuestos que él mismo ubica en, al menos, 335 millones de dólares (…) quedan en la nebulosa el costo y la forma de financiar el mayor gasto que generarán las decenas y decenas de propuestas (…) incluidas en las áreas social y de seguridad";.
Arbeleche "no tiene peso político ninguno";, agregó. En ese sentido, cuestionó: "¿Cómo va a conducir las negociaciones para la conformación del presupuesto con los jefes blancos y colorados que ocupan puestos en el gabinete con el respaldo de sus respectivos sectores y subsectores?, ¿cómo va a negociar, a su vez, con los diputados y senadores blancos y colorados?, ¿cómo va a enfrentar a los intendentes blancos y colorados? Y eso, solamente, en relación a un episodio de la política fiscal, como la es la confección del presupuesto";.
Las palabras de Papa difieren de las apreciaciones que el ministro de Economía, Mario Bergara, efectuara el pasado miércoles: "Azucena fue una excelente funcionaria. Participó activamente en la implementación de la estrategia para la administración de la deuda determinada por los gobiernos del Frente Amplio y los ministros de economía respectivos", afirmó Bergara.
A raíz de sus declaraciones, Papa está siendo muy criticado en la redes sociales por haber participado junto al exministro de Economía, Fernando Lorenzo, en el polémico "Caso Pluna".
Raúl Sendic, por su parte, remarcó el hecho de que Arbeleche estuvo bajo el mando de Danilo Astori.
"El candidato a ministro que tenemos nosotros fue el jefe del equipo que Arbeleche integró. O sea que yo no voy a hacer ninguna evaluación sobre ella, ni voy a opinar sobre ello pero Astori fue el jefe de ese equipo"
Tabaré Vázquez también habló del tema.
#fotosno Por lo único que se lo conoce a Gabriel Papa es x su foto con Lorenzo & Cia. Y pretende criticar a Azucena? pic.twitter.com/jaZu7yCNF7
— Juan Carlos Raffo (@JuanCarlosRaffo) agosto 18, 2014#GabrielPapa es el caballero de la derecha... de Lorenzo. #Lindolfo #PlunaGate #LopezMena #CaballeroDeLaDerecha pic.twitter.com/A56m7ho4k5
— Julián Vila Piñeyro (@julian_vila) agosto 18, 2014Gabriel Papa crítica a Arbeleche...usted conoce a Gabriel Papa? Es el muchacho de lentes de la derecha...Jua Jua pic.twitter.com/tP7kK0dDA0
— Tío Asho (@Ignacio_Zuffo) agosto 19, 2014El FA continua presentando su gran exito: "el ridiculo del dia". Hoy: Gabriel Papa
— alejandro lussich (@alussich) agosto 18, 2014Aquí, la columna de Gabriel Papa, asesor del MEF, publicada en Uypress.net:
EL MANDO DE LA CONDUCCIÓN ECONÓMICA DE LACALLE
Con los humos del marketing de campaña de Lacalle Pou impregnándolo todo, se anuncia la presentación de su programa y equipo económico.
No siempre es sencillo evaluar la verosimilitud y consistencia de los compromisos de uno y analizar la proyección y capacidad de mando del otro porque a veces, muchas veces, el programa es también puro marketing y la presentación de un equipo no despeja las dudas acerca de dónde estará verdaderamente alojada la conducción económica.
Y en éste caso, el programa tiene demasiado marketing y la capacidad de mando de la postulada a ministro de Economía y Finanzas es, como se verá, más que dudosa.
Empecemos por lo que tiene menos glamour, el programa, y en particular por los aspectos fiscales. De los veintitrés documentos presentados por el candidato Lacalle Pou el capítulo tercero, "Un país auténticamente productivo", contiene "La política económica"(en el cual, dicho sea de paso, no hay mención a la situación en materia de deuda pública ni a su gestión). Y aquí empieza lo bueno porque, luego de tanto predicar contra la "elevada presión tributaria" y el alto déficit fiscal, Lacalle Pou se vio obligado a intentar precisar cómo va a financiar la rebaja de impuestos y disminuir, a la vez, el déficit fiscal.
Sobre lo primero, los temas tributarios siempre tan problemático para las élites, Lacalle Pou promete reducciones de impuestos que el mismo ubica en, al menos, 335 millones de dólares. Por allí pasan, y únicamente enumerando las modificaciones cuantificadas, detalle no menor porque se enuncian muchas otras expresiones de deseos (tributarios), la eliminación del IASS, aumentos de deducciones varias en el IRPF, reducción de IMEBA, baja en impuestos sobre combustibles, exoneraciones destinadas a disminuir el costo de determinadas construcciones y para promover la "responsabilidad social empresarial".
Quedan en la nebulosa el costo y la forma de financiar el mayor gasto que generarán las decenas y decenas de propuestas ( "tenemos 800 propuestas" llegó a decir el candidato como si un programa de gobierno fuera el resultado de bienpensantes sesiones de "lluvias de ideas" realizadas por los consultores de "por la positiva") incluidas en las áreas social y de seguridad.
Recortes tributarios, iniciativas sin financiamiento que se multiplican en el resto del programa y reducción del déficit fiscal que se habrán de financiar con ... "oportunidades de ahorro" detectadas "por nuestros técnicos" en la ejecución fiscal por "entre 400 y 500 millones de dólares". Así de fácil. Por allí desfilan, sin fundamentación ni precisión de clase alguna, y, cabe aclarar, sin alcanzar el monto citado, la eliminación de unos fantasiosos 30 millones de dólares destinados a la "remuneración de cargos políticos, asesoría directa a ministros y contratación de imprescindibles" ( que no son 30 ni serán eliminados, porque ¡ vaya si el país conoce el "costo fiscal" de la dinámica del permanente estado de negociación de las coaliciones blanqui-coloradas! ), una reducción del 20 % en la partida de "Suministros" (40 millones), del 10% de "Materiales y Servicios No Personales" (110 millones), y "Subsidios y Transferencias" (200 millones, partida en cual figuran subsidios como el destinado al Plan Ceibal, para la Agencia Nacional de Vivienda, el Instituto Pasteur, entre muchos otros), lo que alcanza un monto total de 380 millones de dólares. A todo lo anterior los "técnicos" parecen pretender sumarle, tras cartón, y a modo de ¿ahorro?, ¿reducción de gasto?, y como si fuera un monto disponible anualmente, 90 millones de dólares del FONDES. Pero, tranquilos, porque también se menciona que se recortará la publicidad de las empresas públicas.
Pero, si el amable lector aún sobrevive a la sopa de números e inconsistencias expuestas, queda por considerar lo que piensan algunos los economistas de referencia del Partido Nacional. Tomemos el caso de Javier de Haedo, quien se pronunciara entusiastamente por la candidatura de Lacalle Pou antes de las internas, y es un respetado profesional. De Haedo, bajo el título "Desafíos para el Presupuesto del próximo quinquenio: ¿es posible ajustar sin ajustar?", sostiene que el próximo gobierno, si desea que las cuentas públicas sean, según su criterio, "sustentables", deberá procesar un "necesario" ajuste fiscal del orden del 1,5 % del PBI, unos 825 millones de dólares. El planteo del economista del Partido Nacional fue expuesto durante las recientes Jornadas de Economía del BCU y duramente confrontado por el economista Andrés Masoller, jefe de Macroeconomía del MEF y rechazado en reiteradas oportunidades por el ministro Mario Bergara al son del preciso postulado "ni ajuste fiscal ni rebaja salarial".
El punto es que, independientemente del festival de rebajas tributarias y aumentos del gasto contenidos en el programa de Lacalle Pou y que no están financiados por los fantasiosos ahorros fiscales expuestos, se le debería agregar, de acuerdo a uno de sus economistas de cabecera, un ajuste fiscal, ese sí bastante más concreto, superior a los 800 millones de dólares.
En definitiva, el equipo económico de Lacalle Pou más que economistas debería estar integrados por magos: rebajas de impuestos que no están financiados por ahorros fiscales, más nuevos gastos sin financiamiento más, independientemente de lo anterior y de acuerdo a lo planteado por referentes económicos blancos, un ajuste fiscal estimado en más de 800 millones de dólares.
Aunque de si economistas de cabecera del lacallepouismo se trata, quizás las miradas deberían de dirigirse hacia el ex ministro Dr Ignacio de Posadas y tantos otros que se mantienen en un prudente tercer plano, en una estrategia similar a la que, al parecer, hizo de Lacalle Pou un huérfano de toda orfandad, vital y política.
Vayamos, entonces, al equipo económico que será conducido, según se dice, por la economista Azucena Arbeleche, quien fuera oportunamente convocada por el entonces ministro Danilo Astori apelando al compartido principio, pero pocas veces practicado, de contar con los mejores técnicos posibles para desempeñarse en cargos de naturaleza eminentemente técnica y sin mirar a su adscripción partidaria.
La economista Arbeleche se retiró días atrás del ministerio planteando, con todo derecho y recogiendo el aprecio personal y respeto de sus colegas por la tarea desarrollada, "razones personales" ... que se convirtieron, al parecer en el transcurso de unos pocas horas, en "razones políticas", porque no de otra forma se puede entender su pasaje en calidad de conductora del equipo económico del campo del principal candidato opositor.
Mujer, joven y habiendo dirigido una unidad, la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, en un área en la cual el país cosechó innegables éxitos, la designación de Arbeleche pretende ser un nuevo suceso en la estrategia electoral de Lacalle Pou.
Pero la postulación de Arbeleche puede también, si es que fracasa el relato que se pretende instalar, una inquietante señal de los tiempos por, eventualmente, venir.
La operación mediática se desplegó rápidamente. Es así que, el diario El País, y de acuerdo a un relato que intenta imponerse rápidamente en la opinión pública, nos cuenta que a poco de ingresar al MEF, en el año 2001, "pasó a ser parte del equipo que buscaba una salida y que negoció el canje de la deuda", luego "creó con el economista Carlos Steneri la Oficina de Gestión de Deuda y asumió su subdirección" para después, y durante los dos gobiernos del FA, gestionar exitosamente la deuda pública.
O, en palabras de Javier de Haedo, que afirma que la presentación del equipo económico "le dará un gran impulso a la candidatura de Lacalle Pou", "Carlos Sténeri y Azucena Arbeleche han sido quienes estuvieron a cargo de la brillante gestión de la deuda uruguaya tras la crisis de 2002".
Es decir que antes del año 2002 nadie fue responsable del brutal endeudamiento, dolarizado, a corto plazo y que pagaba elevadas tasas y después, allí está el tandem Sténeri-Arbeleche para llevarse todos los laureles.
El relato tiene varios puntos débiles y navega por una serie de equívocos. En primer lugar, y como parece ser ya una marca de fábrica del relato hegemónico en materia económica que se pretende instalar, la enorme deuda pública, que en su momento, en el año 2002, fue en relación al PBI la segunda mayor del mundo, luego de la de Turquía, parece haber sido gestada por generación espontánea o haber sido la consecuencia de alguna clase de cataclismo externo contra el cual no había defensa que pudiera. ¿Quiénes gestaron las crisis fiscales, cambiaria, bancaria y de endeudamiento que estallaron en el año 2002, generaron la mayor crisis económica de la historia reciente, pusieron al país al borde del default en el año 2003 y obligaron a concentrar tantas energías, y recursos, en la gestión de la deuda en los años 2005 y 2006? El planteo pretende echar luz sobre la desaparición de toda responsabilidad en aquellos verdaderos desastres económicos de las concepciones y los jerarcas que ocuparon puestos de gestión y decisión. Concepciones y jerarcas que no "figuran" pero que están detrás de la propuesta política y económica de Lacalle Pou.
Si de amnesias colectivas, o más bien selectivas, se trata, obsérvese que los diez años de la crisis del 2002 apenas si fueron recordados por los sectores progresistas en el gobierno y entonces en la oposición (*), pero sí fueron objeto de una cobertura especial de El Observador en la cual se reiteró la explicación autocomplaciente en la voz de los responsables de entonces.
Sigamos de-construyendo el relato que se pretende instalar. Uno de los rasgos identitarios de los gobiernos del FA es la comprensión de la necesidad de implementar reformas institucionales en una administración que heredó con problemas de diseño, incentivos y reparto de responsabilidades en todas las áreas. Es así que, y luego de un proceso en el cual el entonces subsecretario Mario Bergara y el funcionario del BCU Umberto Della Mea, en aquel tiempo en el MEF, tuvieron una participación destacada, el 26 diciembre de 2005, y no antes, se firma el decreto de creación de la Unidad de Gestión de Deuda Pública, al cual se convocó a dirigir la economista Arbeleche. Hasta entonces, la gestión de la deuda pública era realizada por un par de profesionales. Desde entonces la gestión de la deuda pública se subordinó a la conducción económica, es decir a las determinaciones de los sucesivos ministros del FA y a la estrategia de reducción de las enormes vulnerabilidades heredadas. La implementación, con toda sus exigencias pero con el campo de competencias bien definido, corrió por cuenta de la Unidad de Gestión de Deuda Pública, la estrategia y política de endeudamiento y sus vínculos con una concepción integral de la política económica, en manos, como no podía ser de otra manera, de los sucesivos ministros de Economía y Finanzas.
Hablemos, ahora, de los lineamientos de la estrategia financiera definida por la conducción económica, es decir por los sucesivos ministros, Astori, García, Lorenzo y Bergara. Ellos son la reducción del riesgo de refinanciamiento mediante una política precautoria de la deuda ( perfil de amortizaciones, liquidez y prefondeo, líneas contingentes, cancelaciones anticipadas, recompras de títulos de deuda), la reducción del riesgo cambiario (desdolarización), la disminución del riesgo de tasa ( sustituir deuda a tasa variable por deuda a tasa fija), dinamización del mercado doméstico de deuda, combinación de deuda soberana y deuda multilateral, diversificación de las fuentes de financiamiento.
El punto es que la estrategia así definida, y su implementación, implican costos fiscales importantes, que ni quienes elogian la gestión de deuda ni quienes critican la política fiscal suelen reconocer. Es así que la desdolarización de la deuda pública permitió mitigar el riesgo cambiario pero tiene un costo fiscal significativo: si en el año 2013 el total de la deuda hubiera estado denominada en dólares, la partida de intereses tendría un monto 0,8 % del PBI menor. Por su lado, el mantenimiento de altos niveles de reservas implicará, este año, un costo de intereses estimado en 0,6 % del PBI. El éxito de la gestión responde a una estrategia general y, además y por aquello de la inexistencia de los "almuerzos gratis" que tanto le gustan a algunos proclamar, tiene costo (fiscal).
Unidad de Gestión de Deuda Pública creada por la conducción económica frenteamplista, estrategia de deuda definida por los ministros del FA, costo fiscal de la gestión de deuda asumido por el gobierno del FA en su conjunto y, lo que es más importante, éxito de la gestión de deuda, grado inversor incluido, como parte integrante del conjunto de las políticas macroeconómicas y las reformas estructurales implementadas por los gobiernos del FA y sus respectivas conducciones económicas. Ese es el verdadero relato. ¿ O, acaso, alguien piensa que se puede tener éxito en la gestión de la deuda en un escenario signado por inestabilidad, alta inflación, fragilidad fiscal, debilidad en materia de inversiones y desconfianza de mercados, actores económicos y sociales y ciudadanía? Tiempo atrás, el ex ministro Fernando Lorenzo y el entonces presidente del BCU y actual ministro Mario Bergara (**) reaccionaron con firmeza ante el intento de "apropiación" (indebida) del otorgamiento del grado inversor protagonizado por la oposición y un coro de analistas. Tal intento era, al parecer, el preámbulo, al menos en el plano conceptual, de la jugada que nos ocupa.
Pero vayamos, ahora, a dos aspectos más importantes suscitados por la posibilidad, de ganar Lacalle Pou las elecciones, de que una economista de la trayectoria y el perfil de Azucena Arbeleche ocupe la conducción del MEF.
En primer lugar, corresponde plantearse si el estadio por el transita la economía uruguaya no requiere de un enfoque mucho más amplio y rico que el que supone la visión de una experta en un aspecto financiero en particular. Superada la urgencia en la gestión de deuda que las administraciones blanqui-coloradas nos legaron, ¿ será el estrecho lente de la gestión de la deuda la más adecuada para enfrentar los nuevos desafíos que enfrenta, en su complejidad y demanda de diversificación, la economía? ¿Es ésa expertise financiera específica la requerida para la conducción económica en ésta nueva etapa? El mundo económico no es el mundo de las negociaciones con los fondos de inversión, los contactos con las calificadoras y la colocación de emisiones. El desafío es mucho más amplio. Volver a ver el mundo de la economía a través de las finanzas no es ni conveniente ni posible. Las tensiones serían demasiado fuerte y los resultados frustrantes. La postulación de una profesional con ese perfil para el ministerio de Economía y Finanzas puede ser un éxito en materia de marketing (mujer, joven) pero revela una profunda incomprensión de la "renovación" profunda por la que transita la economía.
La segunda objeción es más seria, porque es política. La economista postulada por Lacalle Pou para ocupar la oficina de Colonia y Paraguay, Azucena Arbeleche, no tiene peso político ninguno. Lo que, por cierto, no es un demérito. Es una profesional competente, con todo lo bueno que tiene y con todas las limitaciones que tiene para el ejercicio de un cargo público del peso de la conducción de la economía. Por ejemplo, ¿cómo va a conducir las negociaciones para la conformación del presupuesto con los jefes blancos y colorados que ocupan puestos en el gabinete con el respaldo de sus respectivos sectores y subsectores?, ¿cómo va a negociar, a su vez, con los diputados y senadores blancos y colorados?, ¿cómo va a enfrentar a los intendentes blancos y colorados? Y eso, solamente, en relación a un episodio de la política fiscal, como la es la confección del presupuesto. Y todo ello, en un marco de mayores restricciones fiscales y quizás, de Haedo dixit, de ajuste fiscal. Basta agregar que la gestión fiscal es mucho más amplia que la composición y votación del presupuesto (tema, por cierto, alejado de su específica expertise). Es una tarea diaria, donde las contrapartes tendrán un peso político el cual Arbeleche carece. Y más allá del tema del gasto público, están los múltiples temas de un mundo económico real que dista mucho, en sus facetas, urgencias y actores, de los que hacen al diseño de las características de una emisión de deuda.
Se podrá decir, y se dirá, que la ministra contará con el total respaldo del presidente. Pero lo cierto es que, en el mundo real de un gobierno de coalición blanqui-colorado en el Uruguay contemporáneo, ello significa que la conducción de la política económica será ejercida por el presidente y por su entorno. ¿Y cuál es el entorno de Luis Lacalle Pou?
(*) Coloquio "Análisis y significación de la crisis del 2002", organizado por AEBU y el PIT-CNT, con la participación del entonces ministro Fernando Lorenzo y el presidente del BCU, Mario Bergara
(**)"Grado inversor, política económica e instituciones", Fernando Lorenzo, 9 de abril 2012.
"Política económica: Continuismo o "apropiación", Mario Bergara, 2 de mayo 2012