Penadés y Abdala

La oposición ve "continuismo" en el nombramiento de los miembros del gabinete de Vázquez

La oposición ve "continuismo" en el nombramiento de los miembros del gabinete de Vázquez

La celeridad con la que Tabaré Vázquez anunció la integración de su gabinete sorprendió a propios y ajenos. Luego de varias entrevistas a miembros del círculo de confianza de Vázquez, En Perspectiva conversó con los legisladores nacionalistas Gustavo Penadés y Pablo Abdala para conocer la visión de la oposición. Ambos coincidieron en que el mensaje del presidente electo es que él "viene a mandar" y a "no dejarse condicionar por las luchas internas del FA". Además añadieron: estas figuras "no representan renovación ninguna, representan más de lo mismo, la continuidad".

(emitido a las 9.19 hs.)

EMILIANO COTELO:
"Para procesar la transición sin pérdida de tiempo, dos días después de haber ganado el balotaje el domingo 30, el presidente electo, Tabaré Vázquez, anunció la integración completa del gabinete ministerial y del resto del elenco del Poder Ejecutivo que lo acompañará desde el 1° de marzo de 2015."

"Algunas de las designación anticipan la decisión de introducir cambios claros en ciertas áreas, por ejemplo Educación y Relaciones Exteriores."

Así empieza el recuadro de portada hoy en el semanario Búsqueda, que luego agrega que Vázquez había decidido anunciar enseguida de la segunda vuelta electoral los nombres de sus futuros ministros y subsecretarios, repitiendo figuras que integraron el gabinete de su primer gobierno y sin condicionarse a respetar el peso electoral de cada sector frenteamplista. Eso fue lo que se concretó, seguramente más rápido de lo esperado, en esa conferencia de prensa que tuvo lugar el martes en el hotel Four Points.

Los conceptos de restauración, continuidad y lealtad predominaron para los nombramientos.

Hemos conversado a propósito de cómo se han visto estas designaciones adentro del Frente Amplio (FA), pero interesa saber también cómo se las observa desde afuera. Para eso nos interesa en este momento conversar con el Partido Nacional (PN). A esos efectos estamos con dos de sus dirigentes, Gustavo Penadés, que pertenece a la corriente Todos, encabezada por Luis Lacalle Pou; y Pablo Abdala, que pertenece a Futuro Nacional, la que tiene como líder a Jorge Larrañaga.

En primer lugar, diputado Penadés, ¿qué dice a propósito de este paquete de nombramientos?

GUSTAVO PENADÉS:
Yo creo que se podrían definir como más de lo mismo, con algunas lecturas ulteriores que usted reflejaba en la introducción. El primer mensaje que queda claro es que el presidente electo viene a mandar y a no dejarse condicionar por las luchas internas y los pesos electorales internos del FA. Los respeta en relativa proporcionalidad pero es él el que elige los nombres de quiénes integrarán su gabinete. La segunda lectura está relacionada con que vuelve con personas de su máxima confianza con las que viene trabajando desde que era intendente municipal de Montevideo en la década de 1990: la doctora María Julia Muñoz, el señor Víctor Rossi y el doctor Jorge Basso son personas que lo acompañan desde aquella época. A su vez también hay un claro mensaje de no innovación, en el gabinete no se ve la posibilidad que podría haber tenido en esta oportunidad el presidente electo de incorporar personas provenientes de su fuerza política, eso es incuestionable, pero de otras generaciones más jóvenes, tratando de dar con ellos un claro mensaje de continuidad hacia el futuro. Yo diría que esas son las primeras tres reflexiones que me merecen las designaciones, la más clara de todas ellas es que el presidente impone un claro mensaje a la interna del FA de que el que manda es él.

EC – ¿Y eso es positivo para usted?

GP – Yo diría que sí, diría que en una primera etapa sí, creo que en los próximos tiempos se va a vivir un intenso relacionamiento entre el Poder Ejecutivo, donde incuestionablemente el presidente de la República ejerce su liderazgo, y algunos problemas en el Parlamento donde yo creo que las fuerzas integrantes de la coalición FA van a hacer pesar sus visiones, y con ellas condicionar en muchas oportunidades el voto. En algunos momentos especialmente yo creo que el primer gran debate que vamos a observar va a ser el tratamiento del presupuesto a partir de julio del año que viene.

EC – Diputado Abdala, usted coincide con el análisis de su colega Penadés?

PABLO ABDALA:
Coincido, creo que el martes, cuando el presidente hizo los anuncios del nuevo gabinete, asistimos a una expresión de continuismo importante. Yo definí la conformación del nuevo gabinete como designaciones que en algún sentido determinan una característica de antigüedad y de repetitividad, son figuras que no representan renovación ninguna, representan más de lo mismo, la continuidad del estado de cosas que el país ha transitado en los últimos diez años. Estamos hablando de figuras que en las mismas carteras o en otras integraron el Consejo de Ministros en el Gobierno del doctor Vázquez a partir del año 2005, que lo hicieron en el último quinquenio presidido por José Mujica, y que por lo tanto eso lo que determinó es una expresión de conservadurismo importante. Con estos términos no pretendo establecer inferencias ni adjetivar, simplemente trato objetivamente de analizar qué es lo que ocurrió.

Creo que además al país y a todos nosotros nos sorprendió el carácter repentino de los anuncios, que esto ocurriera a las 48 horas de las elecciones sin que se agotaran instancias de diálogo, no solo hacia la interna del FA y del partido de gobierno sino inclusive, como ha sido histórico en Uruguay, hacia afuera del partido de gobierno y con los demás partidos, los de la oposición. El presidente claramente descartó en los hechos cualquier alternativa, por virtual e improbable que pudiera ser, de llegar a entendimientos o acuerdos con otros partidos políticos para que eventualmente se pudieran integrar al gabinete.

EC – ¿Usted pensaba que era factible eso, que hubiera participación de la oposición en el gabinete?

PA – No, probablemente no lo fuera, pero aunque no lo fuera creo que igual siempre tiene valor recorrer determinados caminos que aunque no deriven en resultados concretos en términos de que haya ministros de la oposición de todas formas van cimentando el diálogo y van generando un camino de negociación y aproximación que el país necesita en cualquier escenario y cualquier circunstancia, más allá de cómo se conforme el gabinete. Vamos a ver cómo esto termina condicionando las relaciones, hacia adentro del partido de gobierno y del partido de gobierno hacia afuera. Ya hemos visto algunas reacciones o algunos coletazos de expresiones de disconformidad de personas notorias del oficialismo que, de manera más o menos eufemística, han dejado claro que no están conformes con lo que ocurrió, o por lo menos con la forma en que acontecieron los hechos. Veremos de qué manera eso repercute en las relaciones del presidente con su bancada y por lo tanto en el futuro, porque el período es muy largo, en las relaciones entre el Gobierno y la oposición.

ROMINA ANDRIOLI:
Si vamos a una de las designaciones que más llamó la atención, por ejemplo la de María Julia Muñoz en la cartera de Educación y Cultura, ¿cómo lo vieron en particular, teniendo en cuenta que es un tema clave que estuvo tan presente en la campaña política?

GP – Yo creo que ahí el doctor Vázquez manda varios mensajes, el primero de ellos es que pone a una persona de su más estricta confianza, una persona que además se ha caracterizado en todos los lugares en los que ha estado, para bien o para mal, por ejercer un fuerte liderazgo, y no dudar en tener enfrentamientos con quien tenga que tenerlos para tratar de imponer la visión del Gobierno y especialmente del presidente de la República. Creo que recurre a una persona no especialista en el tema educativo ni nada que se le parezca, proviene del mundo de la salud, pero creo que trata de imponer ahí una personalidad totalmente distinta a la del actual ministro de Educación Ricardo Ehrlich.

RA – ¿Qué expectativa le genera eso como tal?

GP – Creo que por lo menos va a haber alguien que va a pretender ejercer, no sé si para bien o para mal, un liderazgo y una clara conducción de parte del Poder Ejecutivo. Vamos a tener que observar quiénes serán las personas que ponga al frente de la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) para saber bien qué grado de ejercicio directo de la influencia del Poder Ejecutivo se pretende tener en el tema.

EC – ¿Y usted, diputado Pablo Abdala, cómo ve ese nombramiento?

PA – Ese nombramiento en particular seguramente fue de los más imprevisibles, incluso en las especulaciones previas de la prensa, que en general estuvieron bastante aproximadas a lo que finalmente aconteció. Tal vez haya sido esa designación la más tapada, por lo menos no se develó hasta último momento.

Ojalá se cumpla el desafío que el Gobierno tiene planteado en términos de que pueda precisamente asumir la política educativa en términos de la rotundidad y la gravedad que el tema tiene. Todos hemos asumido, desde el Gobierno y desde la oposición, que la cuestión educativa es el gran desafío que tiene Uruguay y que en muy buena medida pasa por la articulación, por la coordinación y por lo tanto por la incidencia que el Gobierno nacional pueda tener a través del Ministerio de Educación. Cosa que ha sido difícil a través del tiempo en la sucesión de los distintos gobiernos, entre otras cosas por el sistema de autonomías, que como todos sabemos gobierna e incide en los resultados y en el gobierno de la educación. Y por supuesto que ojalá que la futura ministra Muñoz le vaya muy bien, yo aprovecho para aclarar que todos los señalamientos que venimos haciendo en el curso de esta nota por supuesto no excluyen el propósito y el anhelo de que cada uno de estos ministros sean muy exitosos en las áreas en las que les toque actuar, más allá de las valoraciones subjetivas y políticas que estamos haciendo lo importante es que al Gobierno le vaya bien.

Seguramente el PN desde la oposición va a ayudar en un doble sentido: por un lado controlando y reclamando que el Gobierno cumpla con sus compromisos, como corresponde, porque eso es parte de la tarea de la oposición, pero al mismo tiempo ayudando o facilitando todo aquello que haya que facilitar a los efectos de que todas las gestiones puedan ser exitosas. Y esta en particular vaya si es uno de los temas que -como todos sabemos, quedó de manifiesto en la campaña electoral- el país tiene planteado hacia adelante.

EC – Para terminar, otra designación, la de Rodolfo Nin Novoa en la Cancillería, un área que ha sido muy sensible, de permanente enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición últimamente.

GP – Creo que proponer la figura del senador Nin Novoa como canciller de la República ha sido un acierto. Tiene varias lecturas, la primera es similar a la de la designación de la doctora Muñoz: una persona de particular confianza del presidente. Tiene una visión muy pragmática de las relaciones exteriores, creo que viene a apostar a un proceso de desideologización de las relaciones exteriores de nuestro país, y que cuenta con la suficiente experiencia de gobierno y parlamentaria como para tratar de retomar una senda en la política exterior. Claramente el presidente Vázquez tiene diferencias sustantivas con lo que viene llevando adelante este Gobierno, no se han podido percibir en forma muy clara pero la propia designación del actual senador Nin Novoa confirma que el presidente Vázquez tiene una visión distinta sobre la conducción en política exterior a la que tenía el presidente Mujica, y en especial el actual canciller, Luis Almagro.

EC – Diputado Abdala, ¿qué opina?

PA – En términos generales comparto, confieso que ayer llamé al senador Nin Novoa para saludarlo y para felicitarlo, me parece que eso es indicativo o en algún sentido señala por dónde va mi visión en todo esto. Creo que es un hombre político, ha ocupado ni más ni menos que la vicepresidencia de la República, seguramente eso le da una visión amplia de los temas de Estado, y en este tema sin duda tenemos que avanzar en términos de construir una política exterior de Estado. Como el país ya tuvo, esto no es mera retórica, todos lo recordaremos, desde el primer gobierno democrático que encabezó el doctor Julio María Sanguinetti con Enrique Iglesias para acá el país fue capaz en los sucesivos gobiernos blancos y colorados de articular una política exterior que nos reflejó a todos, no solo a los partidos históricos que integraban o estaban coaligados en el gobierno y el Poder Ejecutivo sino al propio FA desde la oposición. Esto lamentablemente se interrumpió en la primera gestión del FA, es un dato objetivo, pero para el país era un activo incuestionable que todos reconocemos. Lamentablemente después se discontinuó, es notorio que nosotros tenemos una visión muy crítica de cómo se manejó la relación del país con el exterior durante todo este tiempo, a partir de un concepto absolutamente ideologizado, sin duda. Ojalá en esta etapa podamos retomar aquella vieja senda que para el país, sin dudas, fue muy positiva, y para un país de las dimensiones del nuestro, que tiene que vivir hacia afuera o mirar continuamente hacia afuera, eso aparece como absolutamente esencial.

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