Dieta y ejercicio, claves para mantener el peso y evitar complicaciones
Cuidar la alimentación combinando los alimentos y realizar actividad física son dos de los pilares que contribuyen a prevenir el desarrollo de afecciones asociadas a la obesidad, como hipertensión arterial y diabetes tipo II. La ingesta de alimentos es central en la vida de todos los seres humanos no sólo por tratarse de una vía para obtener nutrientes y energía, sino también porque una dieta cuidada y equilibrada ayuda a prevenir enfermedades y a conservar un mejor estado de salud.
Con el objetivo de brindar información, concientizar a la poblaciones del mundo a cerca de los problemas que surgen a raíz de la alimentación y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza, la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), consolidó, en 1979, la institución del 16 de octubre como fecha elegida para celebrar el Día Mundial de la Alimentación, según informó Pro-Salud.
La variedad de la dieta ayuda a mantener el peso
Teniendo en cuenta estos preceptos y la realidad imperante en muchos lugares, en la actualidad prevalece, entre los especialistas de todo el mundo, una tendencia a hacer hincapié en la necesidad de cuidar el peso.
Los principios más relevantes de esta iniciativa son dos. Por un lado, existe una clara conciencia acerca de considerar a la obesidad como una enfermedad y, por el otro, se estableció que el mantenimiento de una dieta sana y equilibrada ayuda a evitar el desarrollo de enfermedades asociadas.
"La obesidad suele desencadenar otras patologías o complicaciones, de las que puede ser a la vez origen o consecuencia. La diabetes Tipo II y la hipertensión arterial son ejemplos concretos de enfermedades que, asociadas al sobrepeso, ponen en riesgo la salud. Por eso, una correcta alimentación y una vida activa previenen la obesidad y sus consecuencias", afirmó Daniel De Girolami, médico nutricionista, integrante del Servicio de Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín.
De acuerdo con los resultados de una investigación realizada por investigadores de la Universidad Médica Central de Rótterman, en Holanda, una dieta rica en pescado, ajo, verduras, frutas, almendras, chocolate y vino, reduce el riesgo de sufrir infartos, porque según consta en las conclusiones del ensayo publicadas en la revista British Medical Journal, cada uno de estos ingredientes es particularmente rico en propiedades beneficiosas para el organismo.
Los científicos sostuvieron que la dieta bautizada como "Polymeal", basada en la combinación cotidiana de estos ingredientes, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas en un 76%, al mismo tiempo que alarga la vida de los hombres seis años y medio y la de las mujeres, cinco.
Claudia Fernández, jefa del Servicio de Nutrición del Instituto de Cardiología de Corrientes, destacó que "la clave consiste en equilibrar éstos y otros alimentos dentro de la dieta cotidiana porque lo más importante es conservar el peso adecuado, que se modificaría si se ingieren más calorías que las recomendadas, en cuyo caso los beneficios de los 'siete alimentos protectores' dejarían de actuar".
No obstante, al margen del mantenimiento de la dieta, no hay que olvidar la importancia de realizar ejercicio físico ya que, según indicó De Girolami, quien también se desempeña como presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, "tanto la mala alimentación como el sedentarismo juegan un rol central en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, estando directamente ligados a ella como principales factores desencadenantes".
Se calcula que el valor calórico promedio de la dieta de una persona adulta que realiza actividad física tres veces por semana y presenta un peso adecuado, es de entre 2.000 y 2.500 calorías diarias, dependiendo de las características propias de cada individuo y enfatizando la necesidad de que se encuentren distribuidas en cuatro comidas diarias, como mínimo.
Por otra parte, deben combinarse a lo largo del desayuno, el almuerzo, la merienda, la cena y las colaciones, todos los grupos de alimentos necesarios: lácteos, carnes, frutas, verduras, hidratos y cereales.
En cuanto a los niños, si bien es necesario que cuenten con una gran cantidad de nutrientes debido al alto gasto de energía que realizan diariamente, es importante inculcar en los más chicos el hábito de evitar la ingesta de alimentos hipercalóricos.
Al mismo tiempo resulta fundamental que los padres constituyan un ejemplo acerca de la relevancia de combinar todo tipo de alimentos e incluyan verduras, frutas, cereales y pescado en su dieta.
"La obesidad adquirida en la infancia multiplica las células grasas, condición que genera que sea mucho más difícil cualquier tratamiento posterior. Por otra parte, los hábitos físicos y alimentarios adquiridos en la infancia tienen una especial relevancia a la hora del desarrollo de enfermedades. Por lo tanto, una buena educación alimentaria y el incentivo a la actividad física son las principales herramientas en la prevención", concluyó De Girolami.
(Fuente: Pro-Salud)