Trastornos del sueño
Dormir, algo tan agradable para la gran mayoría de los seres humanos, se puede volver una tortura para algunos. Son los trastornos del sueño; es frenar en un semáforo rojo y quedar dormido al volante, caer dormido sobre el teclado de la computadora, levantarse por la noche a tomar un vaso de agua y dormirse abrazado a la puerta de la heladera... o padecer sonambulismo y arrancar de la pared el respaldo de la cama. Informe de Cecilia Bonino
Los expertos internacionales afirman que el 95% de la población tiene alteraciones de sueño a lo largo de su existencia, por lo que todos, o casi todos, nos veremos afectados por ellos en algún momento.
Los seres humanos dormimos un tercio de nuestra vida, es decir, una persona de 60 años, pasó 20 durmiendo. Y algunos dirán: "Qué desperdicio de tiempo". Pero nada más equivocado. El sueño es una función vital para todos los animales hay estudios que demuestran que hasta los peces duermen- y es fundamental para la reparación y la recuperación de los órganos del cuerpo.
El sueño es un período activo, incluso, el cerebro permanece más activo mientras dormimos que cuando estamos despiertos. Así lo explicó el doctor Julio Real, neumólogo, especializado en sueño: ¿Qué es lo que hace durante la noche el cerebro? Está demostrado que dormir es absolutamente imprescindible para los procesos de memoria. Durante el sueño se conceptualizan los fenómenos complejos, por ejemplo, me dieron una charla y después de un buen sueño eso me queda resumido en cuatro o cinco conceptos. También para fijar la memoria cercana; todos sabemos que cuando estamos con poco sueño nos olvidamos de las cosas, nos distraemos más fácil. Además, para mejorar la capacidad de concentración, regenerar los neurotransmisores químicos, aquellos que intervienen en los fenómenos del humor, que se regeneran durante la noche. O sea que hay una recomposición de sustancias para que el cerebro esté en óptimas condiciones".
El especialista en sueño, profesor de fisiología, y miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de Sueño, Ricardo Beluti, contó que las investigaciones sobre el sueño son "nuevas", en comparación con otras ramas de la medicina (las patologías del sueño tuvieron un gran auge en el mundo unos 30 años atrás) y todavía quedan muchas incógnitas. Pero está demostrada la importancia de dormir, sobre todo para la renovación que tiene el cerebro.
"Yo digo que cuando un cerebro se duerme, al despertarse es otro, porque ha sido moldeado, organizado durante el sueño. De esto hay elementos experimentales, tiene validez científica", afirmó.
Cuando dormimos, el corazón y el aparato cardiovascular en general, trabajan un 20% menos y la presión arterial baja entre un 15% y un 20%. Además, la temperatura corporal baja entre uno y 1,5 grados. Y varios tipos de hormonas se segregan más durante la noche que durante el día, por ejemplo la del crecimiento, y por eso es tan importante que los niños duerman bien.
Pero, qué pasa si todas estas funciones se ven interrumpidas porque la persona no puede dormir o duerme pero se despierta constantemente. La Comisión Nacional de Investigación de Trastornos del Sueño de Estados Unidos señaló que 40 millones de personas en ese país sufrían algún trastorno crónico del sueño, según un estudio de 1995. En Uruguay no hay cifras, pero las consultas por trastorno de sueño son cada vez más frecuentes.
Un caso. Gonzalo tiene 43 años. Cinco años atrás fue al médico porque se sentía terriblemente cansado. Dormía siete y ocho horas por las noches, pero se levantaba agotado y se quedaba dormido en cualquier sitio.
"Llegué a un punto en el que estaba trabajando frente a la computadora y me caía dormido arriba del teclado igual. El otro tema era manejar; iba manejando y sentía sueño. El viaje a Punta del Este lo hacía en tres etapas, porque paraba a dormir y no demoraba una hora y media, sino tres horas. Y me empezó a pasar en la ciudad: tenía que ir de Carrasco al Centro y tenía que parar en la mitad, a pegar un ojo. En los últimos tiempos lo que me pasaba era que paraba en un semáforo y me quedaba dormido allí", contó a Asuntos Pendientes.
Una noche, mientras su familia dormía, Gonzalo se levantó a tomar un vaso de agua, y sobre eso, relató: "Abrí la heladera, me apoyé y me quedé dormido, parado. Momento que mi organismo paraba un segundo, momento que se dormía". Allí lo encontró su mujer, Jimena, abrazado a la puerta de la heladera.
Aquella situación le estaba cambiando hasta el carácter. "Te cambia el humor, terminás con un mal humor de aquellos. La gente te habla y le ladrás", dijo.
Poco a poco el sueño le fue cambiando la vida. Por ejemplo, Gonzalo disfrutaba mucho de leer, pero dejó de hacerlo, porque no podía terminar una página y ya se caía dormido. También se dormía en conferencias y el trabajo se le volvió una tortura: leer un informe de 15 páginas le podía llevar tres días. Y esas dificultades que tenía a nivel laboral fueron los principales motivos que lo llevaron a consultar.
Le diagnosticaron una apnea obstructiva del sueño, uno de los trastornos del sueño más comunes, y que se presenta especialmente en los hombres que roncan. El doctor Julio Real explicó cómo se produce el ronquido: "Durante la noche, esa relajación de los músculos de la garganta achica el calibre de la faringe y el aire pasa con más dificultad. Ocurre que en los hombres después de los 40 años y mujeres después de la menopausia, la relajación se hace más marcada y el aire, al pasar por ahí, hace vibrar la garganta produciendo el ronquido".
Quienes sufren apneas tienen un ronquido particular, ya que en determinado momento se les pegan las paredes de la garganta (flácida), impidiendo la entrada de oxígeno, lo que le produce a la persona un micro despertar. "Si succionamos a través de una estructura flácida, se pega. Entonces, quien ronca, de repente deja de respirar varios segundos, hasta que el cerebro, dormido, dice "no voy a seguir durmiendo, porque este tipo se muere", entonces se despierta. La activación del cerebro (fragmentación del sueño) produce reapertura de la garganta y después de un gran ruidaje, vuelve a respirar. Ese ciclo de dormirse, dejar de respirar, despertarse... se repite hasta 100 veces por hora de sueño. Eso tiene dos consecuencias: primero que el individuo no descansa, pero además en su vida diurna se transforma en un calvario, porque la persona se duerme en cualquier lado, siente falta de energía, cambios en el humor", agregó el especialista.
Las apneas traen consecuencias también a nivel cardiovascular, porque si el corazón también "descansa" y trabaja un 20% menos durante los períodos de sueño profundo, cuando el individuo se despierta, en lugar de tener reposo cardíaco, se fatiga (cada despertar le significa una descarga de adrenalina).
Hoy está demostrado que el 50% de los pacientes que sufren apneas de sueño sufren hipertensión arterial, y que la posibilidad de sufrir un infarto es cinco veces mayor.
El tratamiento. Desde hace cinco años Gonzalo, duerme con un CPAP (por sus siglas en inglés), un aparato que le suministra oxígeno de forma sostenida a través de la garganta (evitando que sus paredes se peguen), por medio de una máscara conectada a una turbina del tamaño de una tostadora grande, que va al pie de la cama.
El aparato cuesta unos 1.800 dólares en Uruguay y unos 700 en Estados Unidos, pero Disse lo cubre.
La polisomnografía, el estudio que se hace para determinar si la persona sufre de apnea, cuesta unos 10.000 pesos. El estudio consiste básicamente en dormir una noche monitoreado, y sólo algunas mutualistas lo pagan. La gerencia de La Española, por ejemplo, informó que el sistema mutual no cubre estudios de polisomnografía, pero hay algunos seguros privados que sí lo hacen. Según Ricardo Beluti, Salud Pública no contempla estos estudios ni aparatos.
Incidencia en la población de la apnea de sueño. Se tiende a pensar que esta es una enfermedad rara, pero no lo es tanto. En los hombres, la incidencia es del 8%. Y para compararlo con una enfermedad considerada "común", la diabetes tiene una incidencia del 9%. En mujeres la incidencia es del 4% y entre personas obesas la incidencia alcanza un 25% de las personas.
Sin embargo, es importante aclarar que no todos los que roncan sufren apneas.
Otro trastorno muy común, que tiene también como consecuencia estos micro despertares, son los movimientos periódicos de piernas. Este es un trastorno del movimiento, más común en mujeres que en hombres, que consiste en incapacidad de mantener tranquilas las piernas. Estos movimientos despiertan a la persona y fragmentan el sueño, provocando consecuencias similares a las apneas. En el mundo se da con una incidencia de 10 a 15% de la población femenina.
Pero el trastorno más común del sueño, es el insomnio, que tiene una prevalencia en la población de un 25% o más y afecta mayormente a mujeres y aumenta con la edad. La mayoría de las veces los pacientes tienen un origen psicológico y la depresión es una gran causante de insomnio.
En gente joven, el uso de Internet ha aumentado el insomnio, ya que no se respetan los horarios y los ritos que se necesitan cumplir para dormir bien, además porque muchas veces el precio es más bajo por las noches.
Los trastornos de sueño muchas veces tienen que ver con no respetar las horas de sueño y no llegar bien preparado para dormir. Originalmente, el sueño está asociado directamente a la ausencia de luz solar. No es algo casual, o cultural que la gran mayoría de los seres humanos duerman durante la noche. Y esto tiene una explicación a nivel biológico.
"La caída del sol produce el aumento de la melatonina, una hormona que tienen todos los animales, que es segregada por el cerebro ante la ausencia de luz y que le avisa al organismo que está llegando la noche. Entonces, todos los órganos se tienen que preparar para dormir", explicó Julio Real.
A diferencia de los animales, en el ser humano, el ciclo natural de ocho horas durmiendo y 16 horas despiertos, se alteró con la llegada de la luz eléctrica, y hoy, según Real, el 90% de la población duerme menos de lo que necesita.
Parasomnia. Juano tiene 40 años y sufrió parasomnia durante 20 años, sin siquiera saberlo. La parasomnia comprende actividades anormales durante el sueño y uno de los tipos más comunes es el sonambulismo.
"De repente me despertaba totalmente ahogado y sin darme cuenta pegaba un grito, un alarido. Y rompía la camiseta con la que dormía, amanecía con la camiseta partida al medio como tarzán. Ese grito y todo eso lo hacía sin despertarme del todo, o al menos no me acordaba de nada", contó.
Silvia, su esposa, no podía creer lo que veía cada noche. De día su marido era una persona normal, calma, y de noche, se abría las camisetas al medio y hasta la tiraba de la cama. "Un día tiró la televisión, otro día el video, arrancó el respaldo de la cama, a veces me tiraba de la cama. Se despertaba sobresaltado y ahogado. Y se volvía a dormir, y yo quedaba a 220, con palpitaciones. Por supuesto que al otro día no se acordaba de nada", contó la mujer.
Luego de dos estudios particulares, que le costaron más de 1.000 dólares, le diagnosticaron una parasomnia, lo trataron con un ansiolítico y hoy duerme plácidamente.
Consultados sobre si es cierto que a un sonámbulo no hay que despertarlo, los especialistas confirmaron que eso es un mito. Sin embargo, recomendaron que lo mejor es acompañar al sonámbulo a la cama, para que se acueste nuevamente.
Narcolepsia. Existe otro trastorno del sueño llamado Narcolepsia, conocido desde el siglo 19, que consiste en un aumento del sueño durante el día, que puede ir o no asociado con cataplejias (pérdida del tono muscular) que hacen que la persona se caiga, así como imágenes alucinatorias que pueden presentarse al inicio del sueño o al despertar. También puede haber parálisis de sueño, es decir una sensación de imposibilidad de moverse al despertar.
Sara hoy tiene 16 años y sufre narcolepsia y cataplejias desde los 12.
De un día para el otro empezó a dormirse en un segundo en cualquier lugar, incluso caminando o bajando una escalera, lo que sumado a la cataplejia, que es la pérdida del tono muscular, provocaba que se cayera dormida estuviera donde estuviera.
Al principio le pasaba una vez por semana, pero después llegó a caerse hasta tres veces en el mismo día y finalmente eran decenas de veces. Sara estaba en primer año de liceo cuando empezó a sufrir los episodios de narcolepsia y tuvo que dejar los estudios.
"Me caía y quedaba con los ojos cerrados pero escuchaba todo lo que pasaba alrededor mío entonces eso me generaba terrible impotencia. Voy perdiendo el tono muscular progresivamente y eso evitó que me muriera, porque me caía en la escalera de casa, en la mitad de la calle, en la playa, es super impredecible. Es como que te desvanecés. Después que me volvía a despertar... me dormía, me volvía a despertar y después ya estaba bárbara de nuevo", contó la joven.
Y al caso de Sara se sumaban las alucinaciones. Lo recuerda así: "Tuve sueños paradójicos. Veía manchas en el techo y veía a mi padre y a mi madre pero deformes. Eran como alucinaciones, era mi madre, y yo sabía que era ella, pero la veía mal".
La enfermedad alteró absolutamente la vida de Sara, pero también de su familia. Su madre recuerda el día que la internaron, luego de hacerle una tomografía y una serie de estudios, le dijeron que Sara "no tenía nada", que "lo hacía para llamar la atención". Le recomendaron que haga terapia. Tiempo después, su madre vio en un programa televisivo un informe sobre narcolepsia y se dio cuenta que eran los síntomas que sufría su hija.
Finalmente le hicieron una polisomnografía y le detectaron este trastorno del sueño. A Sara le llevó un año y medio el diagnóstico, pero la mayoría de los pacientes que sufren este trastorno pasan entre dos y 10 sin diagnóstico.
El especialista en Sueño Ricardo Beluti, relató el caso de una de sus pacientes: "Tuve el caso de una chica que estudiaba la carrera de Contador y que sufría una hipersomnia muy importante. Ella no tiene cataplejia, pero cada vez que iba a dar un examen se dormía. La emoción, el llanto, la risa, provoca el sueño, o la caída, la cataplejia, esto es típico. Ella dio muchas vueltas, hasta que llegó a un psiquiatra amigo, que me la mandó. Esta chica, 12 años después, está en tratamiento, muy bien. Se recibió, se casó, tuvo un hijo, etcétera. Pero un día me dijo Ricardo, perdí 10 años de mi vida Y sí, los había perdido.
La narcolepsia se trata con drogas, sustancias estimulantes y otras antidepresivas. Hoy Sara está medicada, volvió a estudiar, cursa quinto año humanístico, va a clases de gimnasia, sale a bailar con sus amigas, en fin, retomó una vida normal.
Beluti habló sobre del subdiagnóstico que existe de este trastorno, que tiene una incidencia del 0,05%. "En Uruguay tendría que haber unas 1.500 personas sufriendo de narcolepsia, de modo que esto tiene una alta incidencia en el país. Pero los diagnosticados deben de ser mucho menos del 5% de esos 1.500", afirmó.
Queda claro que los trastornos del sueño pueden llegar a cambiarnos la vida de una forma terrible. Por todo esto, los entendidos recomiendan respetar el sueño y cuidar lo que llaman "la higiene del sueño". Esto es:
- mantener los horarios de sueño constantes, mantener un rito en torno al sueño.
- ir a la cama sólo para dormir (no trabajar, no comer)
- no realizar ejercicio poco antes de acostarse (por lo menos cinco horas antes)
- buscar la oscuridad
- mantener una temperatura estable y media en el dormitorio
- comer liviano antes de acostarse
- mantener silencio en el dormitorio
- tomar leche tibia, como decían las abuelas (la leche tibia libera un aminoácido que es un leve inductor del sueño, un somnífero natural)
- un baño caliente, que hace perder calor al cuerpo por la transpiración y la temperatura interna baja, por lo cual se induce el sueño.
- no fumar, porque la nicotina es estimulante.