La idea de instalar semáforos sonoros para las personas no videntes tuvo su período de auge pero la instalación de estos semáforos sufrió muchos inconvenientes cuando se intentó llevar a cabo.

Semáforos para ciegos no funcionan con normalidad

La idea de instalar semáforos sonoros para las personas no videntes cobró fuerza hace años entre quienes tenían el desafío de implementar un sistema que en Uruguay era prácticamente desconocido. Sin embargo, la instalación de estos semáforos tuvo muchos inconvenientes cuando se intentó llevarla a cabo.

Lo que antes era un proyecto piloto con perspectivas de crecimiento, hoy se reduce a un número de dos semáforos en toda la capital. Uno de ellos, ubicado muy cerca de un instituto de personas no videntes en la calle General Flores, funciona en forma irregular. Desde la intendencia aseguran que nunca recibieron una denuncia concreta, y que no hubo una buena experiencia con los semáforos que se colocaron en 18 de Julio.

La instalación de estos semáforos surgió por una iniciativa privada de una empresa que hoy ya no existe y se coordinó junto a los responsables comunales del período 1995-2000 -año en el que se creó la Comisión de Gestión para la Discapacidad de la comuna- a partir de las demandas surgidas de las instituciones que trabajan con personas con discapacidad.

En esa oportunidad, la Intendencia de Montevideo aportaba los semáforos para que la empresa colocara los aparatos electrónicos.

El ingeniero Boris Goloubintseff, responsable de la División de Ingeniería de Tránsito de la comuna, dijo que, posteriormente a la autorización, la empresa realizó la instalación en puntos no autorizados, generando polémica ya que los mismos funcionaban durante la noche, por lo que cada vez que el semáforo daba luz verde, el aparato comenzaba a sonar.

Posteriormente, y por iniciativa del Instituto de Ciegos Tiburcio Cachón en conjunto con la Intendencia, se instaló uno de los dos semáforos que hoy funcionan en Montevideo, ubicados en los cruces de avenida General Flores y Quesada. Desde el Instituto aseguran que este semáforo funciona en forma irregular, mientras que desde la intendencia aseguran que nunca han recibido una denuncia por lo que se comprometieron a estudiar su funcionamiento.

Desde el Instituto de rehabilitación Tiburcio Cachón, Anaí Welmo, una de las instructoras, dijo que los semáforos son muy importantes pero que de todas formas los automovilistas no respetan las normas de tránsito. "Por ejemplo, en el cruce de cebras, es obligación del vehículo detenerse cuando ve que hay personas para el cruce. Esto no solamente por la persona ciega, es algo que nos atañe a todos. En el caso de la persona ciega, aunque sepa que haya cebras y que es un ligar para el cruce de peatones; es que no todos los vehículos van a detenerse. Entonces, es de riesgo para la persona cruzar a su ritmo la calle. Sí necesitaría, por ejemplo, de una persona que lo pudiera guiar para estar seguro que la persona está observando si el conductor tiene intenciones de detenerse o no", expresó.

El segundo semáforo que hoy queda en funcionamiento es el de Agraciada y Zufriategui (escuela especial), donde los Servicios Técnicos Municipales han diseñado un sonorizador, que facilita el cruce peatonal.

El director de la División Ingeniería de Tránsito dijo que no existen proyecciones para instalar más semáforos de este tipo en la ciudad, aunque están dispuestos a recibir solicitudes, ya que en este sentido trabajan a demanda.

El Sonorizador no emite sonidos de 'cruce' en todas las verdes sino que solo lo hace cuando el botón de Demanda se acciona de la forma correcta.

El usuario debe mantener presionado el botón hasta que escuche una señal corta de 'reconocimiento' ( un 'bip' luego de 5 segundos). La señal le indica al usuario que la próxima verde será 'con sonido'.

Al activarse la luz verde con sonido se escucha una secuencia especial que le indica al usuario que el semáforo está en verde. Al cabo de unos 15 segundos el sonido cambia y pasa a una secuencia sonora de mayor ritmo que le indica al usuario que la verde entró en su fase final.

Al terminar el tiempo de luz verde el semáforo pasa a amarilla y el sonorizador se silencia en espera de un próximo accionamiento del botón de demanda.

Anaí Welmo, del Instituto Cachón, quien además es instructora en el uso del bastón, un elemento fundamental para poder desplazarse, dijo que, por ejemplo, hay un número muy grande de personas golpeadas por los contadores de luz que se colocan sobre la vereda. "En el entrenamiento enseñamos a las personas a desplazarse y, a su vez, a tomar orientación. En ese desplazamiento, es muy importante para muchas personas el uso de bastón; sea bastón blanco o bastón verde, que están usando ahora para las personas con baja visión. Las dificultades que se encuentran más que nada son obstáculos de niveles de vereda. Pero, más que nada, obstáculos que no son percibidos por el bastón porque están a un nivel del suelo más alto; pueden ser, por ejemplo, las cabinas de teléfono, algunas cajas de los semáforos. Ahora se está observando que es muy peligroso por golpes en los hombros o en la cara los contadores de luz que están sacando a las columnas o a las paredes", explicó.