El departamento de Salto presentó en su cine el documental de Gonzalo Arijón "La sociedad de la nieve", con la presencia de dos de los sobrevivientes a la tragedia de Los Andes: Gustavo Zerbino y Adolfo Strauch.
Por Nicolás Aramendi, de Espectador.com
El avión de la Fuerza Aérea que a las 18.25 horas del viernes despegó de Montevideo para Salto emprendió el aterrizaje en la capital del país sobre la una de la madrugada del sábado. En ese avión, que a la ida voló con un espectacular atardecer de Sol en un perfecto círculo naranja y que volvió de siete horas después para visualizar el conjunto de bombitas amarillas que iluminaban Montevideo desde allá arriba, periodistas y productores viajaron junto a Gustavo Zerbino, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de Los Andes, y dos de sus hijos (Sebastián y Lucas) uno con su novia-.
Gorro negro, camisa celeste, pantalón negro y zapatos marrones, así vestía Zerbino, uno de los protagonistas de "La sociedad de la nieve", documental uruguayo dirigido por Gonzalo Arijón, que se presentó este viernes en un desbordado cine de Salto, en el marco de una actividad organizada por la Fundación Itaú, principal sponsor del filme.
En el avant premiere también estaban Adolfo "Fito" Strauch otro de los sobrevivientes- y Pablo Vierci, autor del libro que lleva el nombre de esta película. "Para mí y para Fito es un placer y un orgullo estar acá", dijo Zerbino ante la colmada sala.
Antes de emitirse la película, todos los presentes disfrutaron de un cóctel, donde los sobrevivientes, con entera disposición, dialogaron con los medios de comunicación. Strauch resaltó a Espectador.com la "perseverancia" de Arijón en conseguir la "unanimidad" de los 16 sobrevivientes para contar la historia. "Estuvo muy inteligente el director de este documental. Nos juntó de a uno, un día a cada uno y nos tomó declaraciones durante todo el día. Hizo unas cuantas grabaciones con otros artistas en Montevideo, hizo otras grabaciones en la Cordillera y logró hacer un trabajo muy importante. Yo no soy quién para juzgar la película, pero creo que la gente sale bastante impactada de verla, porque la historia está muy bien contada".
Además, Strauch, al igual que Zerbino, habló antes de la película para todo el cine y señaló que Arijón "logró un gran realismo y una gran autenticidad en todo lo que se cuenta".
"Fuimos perdiendo el miedo"
"Son emociones muy fuertes y por muchos años no quisimos entrar a profundizar las cosas que sucedieron, porque teníamos miedo de entrar a revivir esa tragedia, que nos traía muchos recuerdos muy difíciles. Y con el paso del tiempo le fuimos perdiendo un poco el miedo. Yo, como sobreviviente de esta historia, le tengo que agradecer a la vida que me da una segunda oportunidad de vivir. Y agradecerle al pueblo uruguayo la discreción y el respeto que tuvo frente a este tema durante muchos años; y un agradecimiento especial a los que quedaron allá arriba, porque sin ellos no hubiéramos podido volver". El aplauso unánime se hizo cómplice de cada palabra de Strauch.
"Abrimos nuestro corazón"
Luego, sería el turno de Zerbino. "Nosotros somos un grupo humano de pertenencia a los sobrevivientes de la tragedia de Los Andes, pero somos uruguayos, y uno de los deberes que sentimos como uruguayos fue hacer el libro "La sociedad de la nieve" y esta película. Le debíamos a todos ustedes compartir nuestras emociones y sentimientos. Es un libro de esperanza y la esperanza es la hermana menor de la fe. Nosotros, con mucho miedo, con mucho dolor, abrimos nuestro corazón con todos ustedes, con nuestros hijos... Para llegar acá me tuve que subir a un avión de la Fuerza Aérea y lo hice con confianza y con seguridad. Por supuesto que podría tener muchas excusas para tener miedo.
La idea de este libro es que los uruguayos sepan que nosotros no somos seres extraordinarios, somos personas limitadas, con muchos defectos; pero sí hicimos cosas extraordinarias y todos los seres humanos, a pesar de sus limitaciones, tienen la oportunidad de hacer cosas extraordinarias si tienen un sueño y lo van a buscar. El dolor en la vida es inevitable, todos vamos a pasar por él, (...) pero lo peor de todo es el vacío espiritual y el vacío espiritual, gracias a Dios, en la montaña no lo sentimos.
El momento para hacerlo es ahora. Disfrútenlo, compártanlo con sus seres queridos como nosotros lo hacemos con esta película, porque es de ustedes". Otro aplauso general irrumpió de los presentes.
Retiraron los micrófonos, los periodistas recogieron los grabadores que estaban en la primera fila de butacas, las cámaras se apagaron y segundos más tarde harían lo mismo las luces de la sala. A partir de ese momento Salto estrenaba "La sociedad de la nieve".
Lágrimas y piel de gallina fueron los denominadores comunes de las más de 250 personas presentes luego de ver el documental.
Tras la película, se abrió una fugaz ronda de preguntas para Zerbino, que cruzó todo el cine acompañado de otro glorificado aplauso para responderlas.
El impacto de la obra de Arijón dejó atónito al público y el primero en interrogar demoró en aparecer. Ante la insistencia del presentador, el micrófono fue para un periodista que estaba en la segunda fila. ¿Porqué tuvieron tanto temor de que la sociedad no entendiera la forma con la que ustedes habían sobrevivido?, preguntó el periodista. La respuesta de Zerbino fue más allá del "nunca tuve temor": "Siempre me sentí orgulloso de la decisión que tomamos. Lo hicimos racionalmente. Fue una decisión muy difícil, pero había que elegir entre la vida y la muerte y elegimos la vida. Volvimos nosotros, pero dentro nuestro viven los 29 física-mental y espiritualmente, o sea que volvimos todos. Es el triunfo del hombre, de la esperanza y de Dios".
En diciembre de 1999 el diario El Observador publicó un artículo de un ex ministro de Educación y Cultura y ex embajador de Uruguay ante la OEA sobre el terrible accidente en Los Andes. Afirmaba que "...en Uruguay seguimos mirando la peripecia con recelo, prejuicios e indiferencia. Sobre todo con indiferencia". ¿Sentís que Uruguay le fue indiferente a la tragedia de Los Andes?, fue la segunda pregunta para Zerbino, que la contestó así: "En el documental vieron que había una persona que cargaba con una bandera uruguaya. Ése era yo, y la cargué siempre. Cuando fui la primera vez con los sobrevivientes de grande creo mucho en los mitos- llevé un trozo de pasto de la cancha de Old Christians, agua de mi país, una camiseta del club y la bandera uruguaya. Ellos siempre lucharon para volver y físicamente no pudieron. Entonces, yo les llevé un poquito de mi país para que ellos estén en suelo uruguayo. Antes de irme se me ocurrió poner el nombre de cada uno de los sobrevivientes en ese Sol que representa el ejemplo que nos dieron nuestros amigos. Y en cada uno de los espacios blancos del Sol puse el nombre de los sobrevivientes. ¿Saben que había exactamente 16 espacios entre los rayos de ese Sol? Lo que demuestra que esta es una historia de los uruguayos. Nuestro Uruguay nunca fue indiferente a nuestra historia, la sintió como algo muy fuerte, muy propio. Hubo gente que rezó por nosotros, que confiaba en que estábamos vivos, y nosotros hicimos todo lo necesario y lo que hizo falta. O sea que esto es algo que lo logramos entre todos. Y si aprendemos a cambiar el "yo" por el "nosotros" en vez de quejarnos, vamos a empezar a agradecer y a hacer un poquito más solidarios y humildes, y a vivir la vida de otra manera".
Enseñanza de vida
En el documental, Adolfo Strauch le dice a su hija que ella es uno de los "brotes" de la supervivencia en Los Andes. Lucas Zerbino, 17 años, hijo de Gustavo, es otro de esos "brotes" y explicó a Espectador.com qué significa su padre para él: "Mi viejo es un referente grande de mi vida. Es como una gran enseñanza en todo y eso es algo que me enorgullece mucho".
La enseñanza de vida que Zerbino le transmite a sus cuatro hijos la plasmó al cierre de su breve, pero muy profundo discurso: "Yo vengo (a Salto) con mis hijos a decirles que la vida es una fiesta a la que venimos sin ser invitados, por lo tanto tenemos que estar al día; aunque nos vamos a ir sin darnos cuenta. Así que hay que disfrutar y compartir un poco más la gratitud con la gente que queremos. Que Dios los bendiga".
El aplauso general, ahora de pie, y los cálidos abrazos de los presentes con Zerbino dieron lugar a la despedida de una jornada que, sin duda, fue de un gran aprendizaje para todos.
El ómnibus esperaba a los periodistas y productores en la puerta del Shopping de Salto para trasladarlos al Aeropuerto Internacional de ese departamento. "Doce y pico salimos", dijo el piloto del avión de la Fuerza Aérea.
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Foto: Adolfo Strauch y Gustavo Zerbino. Gentileza de Improfit
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Fotografías en el avión de la Fuerza Aérea:
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Atardecer desde el avión de la Fuerza Aérea
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Gustavo Zerbino en el avión de la Fuerza Aérea
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Cabina del avión de la Fuerza Aérea
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