Sociedad

El negocio millonario de la recolección de residuos

El negocio millonario de la recolección de residuos

La recolección informal de residuos es hoy una industria que mueve cifras millonarias al año. Este es un negocio de grandes proporciones siempre que existan los clasificadores.


Los recolectores de residuos son fundamentales porque con un individuo que gana poca plata y trabaja en negro, sumado a que los ciudadanos, inconscientemente colaboran con la materia prima, los gastos de la cadena de producción son mucho menores a los de otras industrias.

Los llamados "intermediarios", quienes toman lo que los hurgadores juntan y lo venden a las industrias, tienen, en muchos casos, ganancias de un 150%.

Los clasificadores, en su mayoría, obtienen  de su trabajo unos 100 pesos por día.


A lo largo de la cadena de la basura -que empieza con los llamados "cartoneros" y la recolección y clasificación de los materiales,  que continúa con los galponeros o acopiadores y termina en las empresas de reciclado-, un mundo de precaria legalidad queda al desnudo.

Trabajo infantil, vulnerabilidad , alta exposición a focos infecciosos, mafia, veredas sucias con bolsas de residuos desparramadas, empresarios que aprovechan la informalidad del negocio para ganar más y, hasta el momento, algunas acciones de la Intendencia  y del Ministerio de Desarrollo Social, son las consecuencias en nuestro país de una cadena que existe en muchas partes del mundo, y no ha podido regularizarse.

Cifras que nos proporcionaron desde por la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos ( Ucrus) advierten que en la actualidad hay 8.00 clasificadores que trabajan en Montevideo.

Ellos dicen que como clasificadores, hay más de 3.000 menores trabajando. La cifra se incrementa si nos referimos también a los menores que recorren la ciudad con sus padres en los llamados "carritos".

Sin embargo, según el último censo realizado en 2008, en Montevideo hay unos 5.000 clasificadores de basura.

Algunas medidas ya se han tomado por parte de las autoridades. Además éste fue uno de los temas de campaña electoral para las elecciones departamentales por parte de todos los candidatos.

La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, reconoció antes de asumir que este tema, el de la existencia de clasificadores en las calles,  no se resuelve en dos ni tres años sino que es un largo proceso.

Actualmente existen nueve cooperativas creadas por los clasificadores y siete en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social en las cuales estos trabajadores no deben buscar en las volquetas su sustento de vida, sino que se disponen de un predio donde se realiza el reciclaje.

El negocio de la basura puede traer cifras millonarias, pero no para los clasificadores, que son el eslabón mas débil de esta cadena.

Los clasificadores no tienen aportes ni cobertura de salud. Tampoco facturan los materiales que juntan. Claramente: trabajan en negro.

De esta manera, se constituyen en un sector que, si bien no es aceptado por la población en muchos casos, existe no solamente por la falta de preparación a nivel educativo y la falta de empleo, sino que también por la conveniencia que significan para las industrias que, de regularizarse esta parte de la cadena, perderían buena parte de sus ganancias.


La mayoría de materiales que junta un clasificador son plástico, cartón y papel.

Patricia Gutiérrez, secretaria general de la UCRUS, nos comentó cómo se ganan la vida. "Para hacer $100 tenés que llenar dos carros. Es mucho bulto y poca plata. Un bolsón de plástico pesa 35 kilos y vale $7 cada kilo. Nosotros clasificando traemos la verdura, la carne y el pan. Muchos tenemos clientes fijos y a veces en las ferias traemos ropa. Los fines de semana son fuertes. Depende de cómo esté la semana podés hacer entre $700 y $1.000".
 
Mensualmente, ganan unos 4.000 pesos.

Sobre los precios que los intermediarios les pagan a los propios recicladotes, el plástico se les paga a $7 el kilo, el cartón a $1 , el papel blanco ( limpio) a $2 y el otro tipo de papel $1.

La otra parte de esta cadena, son los intermediaros o "acopiadores".

Nestor Campal, director de Desarrollo Ambiental de la Comuna, nos comentó cómo es que surge esta figura de intermediario.

Los acopiadores, reciben la basura, la clasifican de acuerdo a su tipo y la venden a las industrias que la compactan o directamente la reciclan.

Su tarea es concentrar importantes cantidades de basura ya que las grandes empresas no toman en su mayoría lo que los clasificadores juntan en una jornada.

Estos "empresarios" del barrio facturan a las empresas sus materiales a diferencia de lo que pasa con los "cartoneros".

Las ganancias de estos "intermediaros", dependen y varían mucho de acuerdo a la demanda y la industria a la que venden sus materiales; pero en muchos casos obtienen un 150 % de ganancias.

En el caso del plástico es quizá donde se obtienen menos ganancias. Toman el kilo a $7 y lo venden a la industria acopiadora y procesadora  a unos $9.

En el caso del papel, se toma a $2 y se vende entre $4.50 y $5.

En la actualidad, en nuestro país, hay unas 20 industrias que reciben basura clasificada.

En muchos casos se recicla, en otros se acopia y se procesa en pequeñas partículas y en otros casos, directamente se exporta.

Son empresas, que trabajan en la legalidad, y que en muchos casos, no solamente obtienen su materia prima de los hurgadores sino que también poseen mecanismos propios de recolección para obtener la basura.

La empresa Rotondaro separa el papel del cartón y de otros materiales que pueden venir en el embarque. Luego comienza el proceso de destrucción del material, para de esa forma asegurar que del papel o cartón que viene no pueda reconocerse su procedencia ni su contenido original. Finalmente pasa a la compactadora que comprime al máximo cada tipo de papel o de cartón, saliendo ya enfardado y pronto para ser enviado al proceso industrial.

Ellos compran todo tipo de papel, aunque nos comentaron que actualmente el cartón representa la mitad de lo que se recoge de la calle.

Claudio Rotondaro, directivo de la empresa  nos dijo que el papel blanco, es el más cotizado. Se paga hasta $5 el kilo.

Para Rotondaro, el intermediario "es importante porque es quien realmente clasifica los diferentes tipos de basura".

Esta empresa vende en el mercado interno pero también exporta.

En el caso del plástico, el proceso es diferente. Se compra para reciclar el que es llamado PET. Este es el plástico con el que se fabrican los envases de agua mineral y gaseosa.

Felix Aszyn, directivo de la Ecoplet, una de las empresas que trabajan con este producto,  nos comentó que el precio que pagan por este plástico es de $9 el kilo. "Nosotros hacemos una muy minuciosa selección para que no se mezclen otros tipos plásticos porque a pesar de que todos son plásticos, un tipo perjudica a otro. Los sometemos a un proceso de molienda, en escamas de entre 10 y 12 milímetros y luego se lava con químicos para purificarlo hasta ser apto para su reutilización ".

Nestor Campal, fue hasta hace muy poco director de la división de Desarrollo Ambiental y trabajó y estudió en el tema.

El ex jerarca nos aseguró que si  no existiera esta cadena con estas condiciones,  el balance económico de muchas de las industrias finales, sería negativo. "La clasificación de los residuos es muy beneficiosa para la sociedad; pero tal como se realiza hoy es beneficiosa para una parte muy pequeña de la sociedad y a costa de otra parte. La clasificación es un objetivo primario muy bueno, pero debe ser efectuado en ciertas condiciones. La función de la Intendencia es entender cómo intervenir en este problema, para que la clasificación sea un valor agregado en los residuos, pero repartido proporcionalmente al esfuerzo de los que intervienen".

Foto: www.flickr.com