Limpieza en Montevideo

"El clasificador no es el principal culpable de la basura arrojada alrededor del contendor"

La Intendencia de Montevideo implementó un plan para, finalmente, solucionar el problema de la basura en la ciudad: contenedores herméticos y antivandálicos y zona de exclusión para carritos de clasificadores. En Perspectiva quiso saber la postura de los clasificadores sobre esta medida, por este motivo conversó con Juan Carlos Silva, presidente de la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus). Desde la gremial sostienen que el problema está en la pérdida de sus fuentes de trabajo. "No me resisto a que mi ciudad esté limpia. Quiero trabajar. Pero que la medida que beneficia a unos no perjudique a otros" declaró Silva. También aclaró que rechazan las medidas "de plano" porque son "formas represivas" que "atacan el trabajo".

(emitido a las 8.55 hs.)

EMILIANO COTELO:
En las últimas semanas, la Intendencia de Montevideo dispuso una serie de medidas para impedir la clasificación de residuos en la vía pública. Introdujo nuevos contenedores, herméticos y antivandálicos, y anunció la ampliación de la zona de exclusión para el ingreso de los "carritos", que ahora abarca también a la Ciudad Vieja y pronto se extenderá al Centro, Cordón, barrio Sur, Palermo y Parque Rodó.

De esta manera la comuna ataca uno de los grandes debes de la gestión del Frente Amplio. Pero al mismo tiempo se genera un nuevo dolor de cabeza: los clasificadores anuncian que van a resistir estos cambios porque les bloquean el acceso a buena parte de su materia prima, y, por lo tanto, les reducen sus ingresos. Las alternativas que les ofrece la Comuna no los convencen y por eso preparan una serie de movilizaciones.

Para conocer este punto de vista vamos a conversar con Juan Carlos Silva, presidente de la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus).

JUAN CARLOS SILVA:
Antes que nada quisiera manifestar que si vamos a resistir no es por crear un dolor de cabeza, sino por reclamar las fuentes de trabajo. Con esta zona de exclusión y con esta instalación de los contenedores para impedir el trabajo lo que se está logrando es dejar a un montón de familias sin comida, somos 9.000 clasificadores censados. Entonces lógicamente, como cualquier persona, queremos trabajar y reclamar ese derecho.

Por lo tanto no vamos a crear problemas, sino que estamos reclamando trabajo. Es muy simple, muy básico, pero de tan simple no se escucha. Podríamos haber hecho muchísimas políticas que no quisieron para dar trabajo a la gente sacando los carros de la calle en las zonas donde hay mucho tránsito, como la Ciudad Vieja. Pero no se ha hecho porque no ha habido voluntad política para eso, entonces nosotros sentimos que podríamos hacer las cosas mejor.

EC - Para ubicarnos, ¿qué es Ucrus y cuántos afiliados tiene?

JCS - Andamos arriba de los 2.000 afiliados, 2.600, ahora se están arrimando las personas. Tenemos muchos afiliados, pero el grueso de la gente, que no está afiliada, hoy se está volcando y preguntándonos qué vamos a hacer, cuál va a ser la respuesta.

Nosotros sabemos que la respuesta tiene que servirle a la gente, por eso estamos haciendo consultas en todos los barrios para que la mejor respuesta, la mejor medida de lucha reclamando este trabajo se dé de todos los clasificadores, no que parta de un grupo pequeño de personas. La decisión se toma en conjunto. Veamos cuáles han sido las medidas que hemos tenido antes, si no han dado resultado tenemos que hacer otras totalmente distintas, que ejerzan mayor fuerza para hacer ver que somos uruguayos, tenemos hijos y nietos y necesitamos trabajar.

Es solo eso lo que queremos, que nos den una alternativa, la cual todavía no se ha creado. Y no tenemos tiempo –lo más importante– para esperar por futuras posibles de soluciones. La cosa es ahora, yo tengo que darles de comer a mis hijos hoy, no dentro de equis cantidad de tiempo cuando se vayan elaborando soluciones.

EC - Le preguntaba cuántos afiliados tiene Ucrus, entre otras cosas, porque hay permanentemente diferencias entre la Intendencia y ustedes a la hora de cuantificar de qué "problema" estamos hablando. ¿Por qué es tan complicado pasar en limpio cuántos recicladores hay?

JCS - Acá ha habido informes de la Intendencia que son increíbles, no se los creen ni ellos. Hay una mentira tremenda. Nos llamaron el año pasado para darnos un informe que de 9.000 habíamos bajado a 3.100 y poco según un estudio que le habían encargado a la Universidad de la República (Udelar). En el momento les dijimos: ¿cómo, si tenemos el número 6.000, 7.000, 8.000? ¿Dónde están las fuentes de trabajo que bajamos a menos de la mitad? Y en esa semana mágicamente ocurrieron otros milagros y pasamos a ser 750. La intendenta salió al público a decir eso, y dijimos: esto es increíble, no se la lleva nadie.

¿Qué podemos contestarle? Muy rápidamente, veamos las cifras: 91.000 niños haciendo trabajo infantil, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), y la pobreza del Uruguay, 80.000 tarjetas del Mides (Ministerio de Desarrollo Social) dirigidas a las sectores más pobres, o sea nosotros; ahora sacaron 20.000, están entregando 60.000. Bárbaro.

Entonces, ¿cómo se pretende mentir? Un día le dijimos a la intendenta en una conversación mano a mano: podríamos ir a contar los carros de las ferias de Montevideo a ver si somos 750 o si hay miles de personas en la calle trabajando sin estar incluidas en los beneficios sociales. Y que vean que realmente hay un grupo gigante de personas que no recibieron todos los beneficios, no nos llega el beneficio de los 200 autos por día y no estamos dentro del rango de gente que está con un trabajo fijo. Y necesitamos eso mismo, trabajar solamente.

Por eso es necesario elaborar políticas en lo inmediato. Para dar trabajo a toda la gente, dado que tenemos un invierno muy frío, dos semanas de vacaciones, las escuelas están cerradas, los comedores también y los padres no pueden trabajar porque se lo están impidiendo con la zona de exclusión, con los contenedores antivandálicos y con la quita de carros, con esa represión que se está haciendo. Podría haber sido de otra manera, podrían haberse encaminado mejor las políticas, y por supuesto, están perjudicando a un grupo grande de uruguayos, se les impide circular por ciertas partes de la ciudad.

EC - Para resumir, ¿de cuántas personas estamos hablando?

JCS - Ya se lo dije, 9.000 personas censadas por la Intendencia con chapa y carné.

EC - Ese es el número, 9.000 en Montevideo.

JCS - Sí, claro, el grueso de los trabajadores está en Montevideo.

EC - La Intendencia ha introducido los contenedores antivandálicos, que son herméticos y tienen la ventaja bastante clara de que evitan un inconveniente serio que afecta a la ciudad de Montevideo desde hace años: la basura que se termina acumulando alrededor de los contenedores luego de que pasa el hurgador, se mete en él y saca lo que sirve y lo que no le sirve.

JCS - Ahí hay una discriminación en su calificativo. Yo no soy un hurgador, soy un clasificador, recupero materia prima para la industria.

EC - Está bien, ese es un punto importante que se puede discutir. Ustedes entienden que la definición correcta es "reciclador".

JCS - Exactamente. ¿Por qué me pagan lo que yo llevo? No llevo basura, llevo materia prima que es insertada en distintas industrias. Por eso me la pagan y por eso se exporta a otros países.

EC - Es correcto. La pregunta venía a propósito de esa consecuencia no deseada del trabajo de algunos, no voy a decir todos, de que la basura termine alrededor del contenedor. Había que encarar ese fenómeno de alguna manera y la Intendencia lo ha resuelto con este sistema de contenedores antivandálicos. ¿Para ustedes esa medida está mal?

JCS - No me resisto a que mi ciudad esté limpia. Quiero trabajar. O sea, que la medida que beneficia a unos no perjudique a otros. Esta semana el señor Juan Canessa, director de Desarrollo Ambiental de la IM, dijo en un programa televisivo a nosotros y al público en general que el clasificador no es la primera causa de la basura tirada alrededor del contenedor, estaríamos en el cuarto o quinto lugar. O sea que sabemos que hay varios factores, el clasificador no es el principal culpable de la basura arrojada alrededor del contendor.

De todas formas siempre se pueden pensar políticas mejores para que no ocurran estas cosas. Si yo te molesto en el tránsito, si ves que hay basura tirada alrededor de los contenedores, aparte del interés político que hay en todo este tema, alrededor de la basura, que es innegable, podríamos pensar políticas para que me llevaran la materia prima a otro lugar. Ahí yo no molestaría en el tránsito, no le produciría ningún tipo de inconveniente a nadie y estaría trabajando, y se estaría dando el cometido que está en la Constitución, que es un derecho para todos.

EC - Si entiendo bien, en principio ustedes o usted no rechaza el sistema de los contenedores antivandálicos.

JCS - Lo rechazamos de plano, porque puestos de esta manera son formas de atacar el trabajo y formas represivas que se podrían haber dado ubicando primero a la gente en los lugares de trabajo. ¿Cuál es la zona de exclusión? Ciudad Vieja. Ahí se había censado de mala manera a 46 personas, porque los que no estaban en la vuelta ese día o los días que anduvieron censando no quedaron. Lo mismo ocurrió cuando dieron la cifra de la Udelar de que habíamos bajado a 3.000 y poco. Nadie sabe de dónde sale este censo, porque pregunto en todos lados y en los barrios dicen "acá no vinieron". Eso es así.

Cuando hicieron el censo en Ciudad Vieja, 46 compañeros. Hay cinco trabajando en la planta de La Paloma, en el Cerro, y los demás están por fuera, y si van a trabajar en la Ciudad Vieja les sacan el carro, sufren una represión. Yo he visto compañeros cinchando el caballo caminando, volviendo del Centro hasta su barrio. Entonces podíamos haber hecho lo mismo, pero primero haberle dado trabajo a la gente, haber creado varias posibilidades.

Esperemos que eso pase ahora, con las propuestas que les hemos hecho a los ministros Olesker y Kreimerman, que nos han recibido. Y Kreimerman nos recibe este viernes por el tema de la propuesta de la planta del sindicato Ucrus para 500 personas, parece que nos van a dar para adelante.

Pero no es en lo inmediato, nosotros rechazamos totalmente la instalación de los contenedores porque impiden el trabajo. Está bárbaro que la ciudad esté limpia, pero la gente tiene que comer. Entonces primero había que haber creado los lugares de trabajo y después prohibir. Por eso rechazamos totalmente esta instalación y esta zona de exclusión, que no es solo la Ciudad Vieja. Esto de hecho se había hecho en Carrasco y en Pocitos antes, ya estaban las prohibiciones con carteles de "Prohibidos los clasificadores". Aunque en Pocitos tuvieron que aceptar que volvieran porque todavía no hay fuentes de trabajo para incluir a la gente.

EC - El problema no es el sistema de contenedores antivandálicos en sí, sino el hecho de que la Intendencia lo haya implementado sin ofrecerles a ustedes opciones de trabajo alternativas.

JCS - Exacto, ese es el problema. Porque nosotros no estaríamos con ningún problema, si el contenedor favorece la limpieza de la ciudad estamos de acuerdo, es bárbaro. ¡Pero, negro, a ver, dejame trabajar, dame una puertita de salida! ¿Para dónde voy? ¿Qué hago? ¿Me meto en el cantegril y salgo a robar o me pongo a vender droga? Esa es la problemática.

Las personas que trabajan en el clasificado, que la mayoría no tiene los estudios terminados, o tiene antecedentes penales, o está pasada de edad, o tiene defectos físicos y otros problemas de vicio, tienen que ser insertadas en algún lado. Si me escondés, me negás la cantidad, como la cifra de la Intendencia, y me barrés para abajo de la alfombra, eso va a explotar por otro lado. No tiene ciencia, cualquiera medianamente se da cuenta. Comer yo tengo que comer y darles de comer a mis hijos tengo que darles.

EC - La Intendencia ha ido poniendo en marcha plantas de reciclado en las cuales se incorporan como trabajadores algunos de los uruguayos que hasta ahora venían desempeñando estas tareas de recicladores. ¿Qué opinan de esa línea de acción?

JCS - Quisiéramos que fuera eso, pero no se creó. Es mentira, no se creó ninguna fuente nueva de trabajo. Eternamente teníamos uno 160, 150 compañeros trabajando desde hace muchísimos años en cooperativas. Esos son traslados de las cooperativas para algún beneficio como la intención de incinerar, que viene por debajo, y ahí se sacó a los compañeros de Cofeca (Cooperativa Felipe Cardozo). La más grande, teníamos 157 compañeros en la cantera de Felipe Cardozo. Esa cooperativa se desmembró porque la Intendencia no le entregaba los 30 camiones prometidos por día para 157 personas, y quedó en 40. Los realojaron cerca de camino Maldonado.

En la otra planta tenemos los compañeros de la cooperativa La Esperanza, tenemos gente de La Lucha, después de todo eso trabajando ahí. Son realojos, pero para los 9.000 que estamos en la calle todavía no hay ni un puesto de trabajo. Por eso resistimos esta medida, porque es totalmente contraria a la realidad.

EC - Lo consulto porque esta idea, la de las plantas de reciclado, en principio tiene ventajas bastante claras. Le permite a quien hasta ahora viene desempeñándose con un carrito en las calles pasar a trabajar en condiciones de formalidad, en condiciones de salubridad cuidadas. Parecería que por ahí va el camino.

JCS - Exacto, sí. Pero para eso hay que crear muchos miles de puestos de trabajo, y no se está dando. Esa idea la trajo el sindicato Ucrus en 2004 de Brasil, de Argentina. Nosotros integramos la Red Lacre (Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores) y estamos viendo la realidad latinoamericana. Viajamos a otros países y vemos cómo se ha solucionado esta problemática. Por ejemplo, en Brasil tenemos cooperativas de 10.000 personas; en Argentina el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) tiene 3.500 personas en solo una ciudad.

Hay respuestas distintas, y si están dentro del conjunto de cosas que se podrían hacer el Gobierno apoya con camiones para que entre la gente de los lugares céntricos, como Aduana o Centro, para no molestar, pero se les da la respuesta de trabajo a varios uruguayos. A los trabajadores en otros países se les da esa respuesta y el apoyo al no perder la cancha y no se originan los problemas que tenemos eternamente las cooperativas de falta de materia prima. Ahí ganan un sueldo digno y tienen un abanico de posibilidades, porque nosotros comprendemos todo este tipo de opciones y hemos traído varias cosas que se podrían hacer si se quisiera de forma política.

Hay muchas opciones, no solo la planta, pero ninguna es para lo inmediato. Por lo tanto es difícil decir que las plantas de clasificado en un universo de 9.000… A ver, se cerró una fábrica y dieron trabajo para 68 y con suerte dentro de unos meses tenemos puestos para 128 personas. Y todavía te dicen que te quedes tranquilo, que no hagas nada.

Evidentemente la planta de clasificado no es ninguna solución, con los sueldos bajos, 6.840 pesos en la mano. Y no están aceitados los mecanismos para la venta de los materiales, no están aceitados los mecanismos para surtir la materia prima a las plantas. Es una cosa de locos. Todavía no hay nada, no se empezó nada.

Incluso la tercera planta que se está construyendo en la calle Burgues se hace así, de una manera mala. Dicho por los mismos arquitectos e ingenieros de la Intendencia, en el suelo de la cantera eternamente se ha desechado construir viviendas porque está contaminado con dioxina y plomo y no se hace ningún tipo de tratamiento. Ahí nos van a mandar a los clasificadores de la tercera planta sin ningún tipo de problema, nos vamos a agarrar plomo todos y no hay problema.

EC - Para ustedes, esta idea de las plantas de clasificación, por más que se extienda, no da abasto para satisfacer las necesidades de puestos de trabajo que se generan al impedirles trabajar en la calle. ¿Por dónde van las fórmulas alternativas que ustedes manejan?

JCS - Varias. Por ejemplo, fuimos al encuentro con los cartoneros brasileños hace una semana y poco, a San José, donde están esperando  préstamo del Fondes para comenzar a trabajar y rogando que no les rematen la maquinaria para producir fibra textil para ropa que se exporta a varios países y para surtir la plaza. Esta empresa si comienza va a dar trabajo indirecto a 5.000 personas, en ella van a trabajar 60 compañeros que están esperando reabrir la fábrica. Ya hicieron la prueba con el adelanto del Fondes. Y nosotros seríamos beneficiados con el aumento del precio de la botella plástica si logramos, como le propusimos al ministro Olesker, que nos apoyen para poner una planta de picado, porque eso se está trayendo de Brasil. Esa es una de las propuestas. Hay varias otras que darían para hablar mucho tiempo.

Tenemos una posibilidad si logramos la planta para 500 personas que le propusimos a Mujica. Le propusimos comprarles a los carros, esa es una fibra jurídica, tenemos que ver cómo podemos comprar dentro de la legalidad y las leyes del mercado.

También hay una propuesta del Instituto de Cárceles para volcar los materiales reciclables de Compen y Libertad a la planta y devolverles con un proyecto social muy bueno a los privados de libertad todo lo que sobrara de la planta que serviría para hacer compost.

Hay muchas propuestas más. Está el tema de hacer, como se hace en Paraguay, una chapa de la misma onda de la de dolmenit pero de materia liviana, que sale de la caja de tetrapack, las cajas de vino y de salsa y otras tetrapacks. Hay muchos emprendimientos que podrían hacerse a futuro, con las buenas intenciones que hemos encontrado ahora.

Por ejemplo, el ministro Kreimerman tendría sumo interés de darnos para adelante en el tema de esta planta porque podría congeniar con la economía solidaria, con el emprendimiento binacional de Brasil. Eso sería muy importante, muy beneficioso para todos, pero no da trabajo para todo el mundo.

O sea que hay que pensar varias opciones más para darle trabajo a la gente. En lo inmediato el Mides podría apoyarnos por ejemplo en sacar camiones en cooperativas para los lugares de exclusión. En lo inmediato darles trabajo a todos los compañeros que están censados en esos lugares, que van habitualmente, que puedan salir en los camiones a hacer el mismo trabajo sin molestar en el tránsito, ir a las horas indicadas y no perder esas cosas.

EC - ¿Cómo es esto de los camiones del Mides? ¿En qué consiste esta idea?

JCS - El Mides tenía hace unos años, con el programa PUC (Programa Uruguay Clasifica), un fondo para reconversión de clasificadores. Lo estamos reclamando, no sabemos dónde está o si podría instaurarse en este momento de nuevo para los grupos de clasificadores de las zonas que comenzaron la exclusión. Porque hay un gran peligro de que las zonas de exclusión se amplíen –como querían hacer, y meter cinco zonas de entrada– dejando a muchísima más gente sin trabajo.

Y ahí sí que tenemos un problema social muchísimo más grave, como el que tenemos ahora. Porque una cosa es la realidad y otra cosa la cifra oficial. Solo se están exaltando los beneficios del contenedor antivandálico, pero no se dice que la gente más pobre –hay que mirar para allá, para el lado de los cantegriles– está quedando sin comer, está quedando en la incertidumbre y en la desesperación.

Estamos abriendo puertas hacia la marginación y la delincuencia. Las cifras de violencia aumentan, los niños que están delinquiendo cada vez son más, hay cada vez más gente en ese tema. Nos tendríamos que abrir esas puertas, esas posibilidades. Evidentemente queda mal decir que podríamos ir todos a hacer hechos delictivos, pero ¿qué posibilidades tienen los sectores más bajos de reinsertarse rápidamente en el trabajo si no hay fuentes de trabajo para absorberlos a todos?

EC - No me contestó cómo sería ese sistema de camiones con el Mides del que hablaba antes.

JCS - De repente sería un paliativo en lo inmediato si a las personas que están censadas en los lugares como Ciudad Vieja se les diera por grupos la posibilidad de cooperativas. Pero tendría que ser una respuesta rápida. Que los clasificadores pudiéramos entrar a los lugares adonde vamos a levantar la materia prima, en vez de ir en carro ir en estos vehículos. Con la ayuda del Gobierno hacer el mismo trabajo.

Incluso hay opciones colectivas e individuales. Los cartoneros en Argentina tienen una planta, entonces llevan los bolsones, levantan y después pasa el camión. Cada uno tiene su número, entonces llegan a la planta, se negocian en el día de forma individual los precios con los compradores y cada uno gana lo que trabaja. Esa sería otra opción, si bien creemos que es mejor el emprendimiento cooperativo, la autogestión y todo eso, que es la idea de las plantas de envases, las ONG acompañan por un año. Si se apoyara ese emprendimiento se podría dar alguna respuesta en lo inmediato. Pero si se va avanzando con las zonas de exclusión y se continúan colocando los contenedores antivandálicos cada vez se le impide más a la gente trabajar. Se da un beneficio para un lado y se da un perjuicio para el otro.

EC - Los oyentes también hacen sus preguntas. Por ejemplo, algunos sostienen, como dice Fer: "No se puede esperar todo del Estado. Hace 20 años que estas personas conocen, saben que su actividad no es compatible con el funcionamiento de la ciudad".

Entonces, ¿por qué el reclamo viene a propósito de alternativas laborales como estas, todas vinculadas con la basura? ¿Por qué estas personas que se han dedicado hasta ahora al reciclaje no se han insertado en otros sectores de actividad en que ha habido una buena demanda en todos estos años como, por mencionar un ejemplo nada más, la construcción? ¿Por qué se han aferrado a este rubro, que se sabe que es complicado por todos los problemas de los que estamos hablando?

JCS - ¿Y por qué será que no hay fuentes de trabajo para todos? ¿Usted cree que ahora habría 9.000 o que hace un tiempo hubo una forma de insertarse para toda esta gente? Estamos hablando de los sectores más bajos de la sociedad, que tienen dificultades por el entorno social, por la problemática de educación, de vivienda, de salud, de antecedentes penales, de mil cosas por las cuales se ven impedidos de tener un trabajo formal. En lo individual capaz que alguno se podría reconvertir y entrar a trabajar de guardia de seguridad, en alguna ONG en barrido, en algún tipo de cosas, alguno en la construcción, pero el grueso de la gente no es absorbida porque no hay mercado, no hay plaza para ese tipo de personas.

Nosotros queremos exaltar el trabajo medioambiental que realizamos, el trabajo de recuperar toda la materia prima para la industria. Eso es lo que exigimos de nuestro Gobierno. Como lo hacen los Gobiernos de Brasil, se paga como trabajo medioambiental y se saca a la gente de la calle. Se beneficia al clasificador y se beneficia el país con las divisas. Nosotros no tenemos pozos petroleros, y todos los plásticos y sus derivados, el nailon y otros, no solo la botella plástica, son derivados del petróleo. Entonces tenemos que reciclar. No vamos a hacer papel blanco plantando árboles solo para eso. Lo reciclamos y evitamos dos hectáreas de árboles plantados para hacer una tonelada de papel blanco. Eso es beneficioso para todos y se cumple principalmente el cometido social.

Ni locos podemos compararnos con sociedades como Suecia y otras que queman toda la basura, la incineran, pero no tienen la realidad social que tenemos nosotros. La incineración es totalmente negativa, contamina, es cancerígena y deja a la gente más pobre sin trabajo. Por eso primero habría que crear esos puestos de trabajo. Por ejemplo ahora con la instalación de los contenedores, habría estado bueno que nos dieran laburo, así todos aplaudimos la limpieza de la ciudad y estamos todos contentos. Pero eso no se ha creado, ahora tenemos esta problemática y esta emergencia.

EC - Ustedes están advirtiendo del tipo de movilizaciones que van a llevar adelante. Por ejemplo una acampada frente a la Intendencia de Montevideo, por ejemplo encadenarse como forma de protesta. Antes de eso, ¿qué espacios hay para la negociación, para el diálogo? ¿Qué tienen previsto?

JCS - La semana pasada nos recibieron dos ministros y nos reciben este viernes de nuevo. Hemos buscado apoyo en el PIT-CNT, hemos buscado apoyo en Extensión de la Udelar, que nos brindan ampliamente, apoyan los proyectos con sus técnicos para que los números den, como por ejemplo la propuesta de la planta. Pero no hay en lo inmediato nada para decir "estos compañeros vayan a trabajar ahora en tal lado". No hay un subsidio, no hay una forma de que la persona no se sienta desesperada y diga ¿qué voy a hacer?, ¿adónde voy a ir? Está bárbaro el contenedor, pero yo tengo que comer, tengo que darles de comer a mis hijos, ¿qué hago? ¿Voy a la fila para tomar la sopa de la beneficencia o me dan una fuente de trabajo alternativa? ¿Qué es lo que se plantea? ¿Qué es lo que queremos?

Estamos pidiendo respuestas, estamos en contra de estos contenedores que nos dejan sin trabajo y estamos abiertos al diálogo, estamos participando. Nos recibieron los ediles de la Junta, que te escuchan y no pueden opinar nada, pero colaboran en la política de la Intendencia. Tienen que entender la emergencia social que hay. Esto es gravísimo, es un grupo muy grande de uruguayos –más allá de la discusión de tantos miles para acá o para allá– que quedamos sin trabajo. ¿Qué va a suceder con nosotros?

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Transcripción: María Lila Ltaif