Integración educativa

Héctor Florit: "La escuela pública va a aprender mucho al tener la oportunidad de interactuar de manera cotidiana con los niños sirios"

Hctor Florit. Archivo
Hctor Florit Archivo

La llegada de las familias sirias a Uruguay ha trastocado varios ámbitos. Muchos de los refugiados, por ejemplo, ya comenzaron a tramitar la obtención de la cédula. La búsqueda de vivienda y un trabajo también se suman a las tareas que deben realizar en el correr de los días. Los niños se integrarán con otros chicos uruguayos en centros educativos y el año que viene comenzarán el año lectivo. Para conocer cómo se llevará a cabo, En Perspectiva conversó con Héctor Florit, presidente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, quien manifestó que esto será un gran desafío, porque ahora se vienen ocho semanas basadas en actividades de "socialización, recreación y encuentro" de las cuales hay que aprender.

(emitido a las 7:51 hs.)  

EMILIANO COTELO:
Desde el jueves pasado al mediodía 42 refugiados sirios están entre nosotros. Llegaron dejando atrás la guerra civil que arrasa a su país.

En estos días han estado dando los primeros pasos para su adaptación a su nueva tierra. Por ejemplo, el sábado realizaron los trámites para obtener sus cédulas de identidad. Según consignaba un reporte del diario El País ayer, la Dirección Nacional de Migración abrió sus puertas de manera excepcional para llevar a cabo justamente esos trámites, que se realizaron entre las 10.00 y las 13.30 y que involucraron a unos 15 funcionarios de Migración y 12 de Identificación Civil.

Hoy, lunes, está previsto un nuevo mojón en ese proceso: los niños y adolescentes del grupo tendrán su primera experiencia real de integración con otros chicos uruguayos. Será el comienzo de su inserción en el sistema educativo nacional, un aspecto fundamental para su futuro en Uruguay.

¿De qué se trata? ¿Cómo serán esas jornadas que vienen? Vamos a conversarlo con el presidente del Consejo de Educación Inicial y Primaria, Héctor Florit.

Lo que está previsto es que concurran a la Escuela Experimental de Malvín.

HÉCTOR FLORIT:
Sí, primero una precisión. El primer encuentro, una visita de niños de la Escuela Experimental al Hogar Maristas, se postergó para algún día de esta semana, no va a ser el día de hoy ni el de mañana. Las actividades que vienen desarrollando las coordina la Secretaría de Derechos Humanos, los responsables del proyecto, y resolvió que esta primera visita, que es una invitación de niños uruguayos a los niños sirios a que se incorporen a la Escuela 274 y al jardín 244 de Malvín, se va a realizar probablemente miércoles o jueves.

EC – O sea que se establece un cronograma más lento.

HF – Sí, y pensamos que en el correr de la próxima semana se van a incorporar a las actividades en la escuela.

EC – O sea que lo primero que va a ocurrir es una visita de alumnos de la Escuela Experimental de Malvín al Hogar San José.

HF – Exactamente. Un grupo de niños, creo que son 14 ó 15, que eligió la directora de la Escuela, van a hacer este gesto inicial en la residencia de los niños sirios.

EC – Y después, cuando los chicos comiencen  a asistir a la Escuela, ¿de qué manera lo harán? Obviamente agarran el año casi terminando, ¿entonces?

HF – Es una experiencia de ocho semanas basada en actividades de socialización, recreación, encuentro. La Experimental de Malvín es una escuela que tiene muchas actividades extracurriculares, que están más allá del programa tradicional: danza, música, ajedrez, educación física, inglés por videoconferencia. El equipo de maestros ha venido trabajando en forma muy enfática, yo he participado en dos o tres de estas reuniones que realizaban a partir de las 17.00. Allí todos los maestros del jardín y de la escuela permanecían analizando el tema, recibiendo información, discutiendo cuál era la mejor estrategia para recibirlos.

Eso fue llevando a una propuesta, que yo creo que es muy interesante, incluso han aprendido algunas canciones con el estribillo en árabe y con la profesora de música, hay obras de teatro basadas exclusivamente en mímica, paseos previstos, cuentos con imágenes, salidas didácticas. Hay una serie de actividades en una Escuela que se ha mostrado muy sensible, dispuesta, entusiasta, alegre y comprometida con esta oportunidad.

EC – Esas actividades que van a desarrollar son de utilidad compartida, porque van a servirles a los chicos sirios para empezar a empaparse en la realidad uruguaya y sobre todo en la educación primaria uruguaya. Pero al mismo tiempo los momentos de integración van a ser muy productivos para los escolares uruguayos de ese instituto, ¿no?

HF – Sí, sin duda. Creo que los niños sirios van a aprender mucho de nuestra cultura, de nuestra lengua, de las formas de comunicarnos, de la gestualidad de nuestra sociedad. Pero sin duda la escuela pública va a aprender mucho más al tener la oportunidad de interactuar de manera cotidiana con niños que vienen con una experiencia bien distinta, a partir de la espontaneidad y la alegría de los niños, que supera cualquier barrera. En esto quiero insistir: en el entusiasmo y la disponibilidad, de esta escuela y de todas las que consultamos hace ya dos o tres meses, cuando comenzamos a evaluar cuál era la mejor institución para recibirlos. Con orgullo de maestro y de uruguayo digo que en todos los casos los equipos docentes veían con entusiasmo y expectativa ser elegidos para recibir a los niños sirios.

ROMINA ANDRIOLI:
¿Cómo se trabajó previamente con los niños de la Experimental en el apronte para recibir a los niños sirios? ¿Cómo han sido las reacciones de los niños y de sus padres?

HF – Fueron siempre muy buenas. Tuvimos reuniones con toda la comunidad, ahí participaron desde la inspectora departamental, las inspectoras de primaria de las dos instituciones, el jardín y la escuela, los padres, el equipo de Escuelas Disfrutables -integrado por psicólogos, asistentes sociales, etcétera-, y sobre todo un barrio que ve en esto una posibilidad de practicar solidaridad. También tuvimos un poco de suerte, porque cuando seleccionamos la escuela no sabíamos, por ejemplo, que había un papá de la escuela que es sirio y que ha colaborado muchísimo. Las aulas están identificadas en el alfabeto castellano y el sirio, los baños igual, el teatro, cada espacio está escrito en las dos lenguas, los dos alfabetos.

EC – ¿Eso desde cuándo?

HF – Hace cinco o seis días, están todos los carteles preparados. Se empezó a preparar una acogida que tiene que expresar la mejor disposición y la alegría de recibirlos.

Además es una escuela que ya ha tenido otras experiencias de integración, tuvo una niña hindú, por ejemplo, que también funcionó muy bien. Creo que la mejor acogida es con alegría y con naturalidad.

EC – Está de por medio el desafío del idioma. Estos niños van a aprender español, están empezando, pero todavía no lo dominan.

HF – Va a haber una presencia diaria de uno o dos intérpretes, con lo cual la barrera idiomática va a tener un intermediario. Los niños se van a incorporar en primero (de escuela), tercero, quinto y sexto, de acuerdo a las edades. Son 12 niños en edad escolar, cuatro en el jardín de infantes. La presencia del intérprete va a ser importante, pero sobre todo va a serlo la gestualidad, la alegría, las ganas de compartir. Muchas de estas actividades están pensadas más allá del lenguaje oral.

RA – Ellos van a recibir clases de español en la mañana.

HF – Sí, una de las razones por las que seleccionamos estas instituciones es porque funcionan en el turno vespertino, que fue lo que se nos solicitó desde el equipo responsable del proyecto.

RA – ¿El año que viene sí se incorporan al currículum habitual?

HF – Yo creo que ese es el gran desafío que tiene Primaria. Aprender mucho en estas ocho semanas porque luego van a concurrir en forma regular a la escuela más próxima a donde se radiquen definitivamente. Puede ser en una ciudad del interior, en un entorno rural.

EC – Ese es un buen punto: en la Escuela Experimental de Malvín en estas semanas que quedan antes de fin de año se va a producir su primera aproximación, pero después los chicos van a ir a distintas escuelas.

HF – Sí, yo he insistido mucho en que este es el mayor desafío que tenemos: emplear estas ocho semanas para aprender y establecer recomendaciones, porque acá ha habido un proyecto preparado hasta en los más mínimos detalles, con mucho acompañamiento, pero luego estas familias se van a radicar en diversas localidades. Además va a venir un segundo contingente que probablemente haga el mismo recorrido, unas semanas de adaptación y después radicarse en los lugares definitivos. Eso implica que sean varias las instituciones que sin un acompañamiento tan próximo van a recibir niños y familias que son numerosas. Es importante que en esta etapa aprendamos, como institución, que tengamos la capacidad de transmitir lo que aprendamos para preparara a las escuelas y a los maestros, que pueden estar en cualquier localidad, para acoger a estas familias.

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