Fripur: un "campo de concentración" amparado por todos los gobiernos
El cierre de Fripur marca el fin de una empresa que utilizaba a sus trabajadores como rehenes para que el Estado le diera créditos en forma sistemática, y que prefería emplear a mujeres jefas de hogar, a las que sometía a un verdadero "campo de concentración", según sus exempleados. Recibió millones de dólares de la banca pública para renovar su flota, pero compró barcos de 40 años en estado "calamitoso" y desvío fondos para proyectos eólicos y hasta para un "campo de golf". Ahora se trata de determinar qué pasó con los sucesivos préstamos que recibió Fripur, una empresa que se destacó por financiar varias campañas políticas.
Por Fabián Cambiaso
El miércoles pasado, el día que los casi mil empleados de Fripur se quedaban sin trabajo y comenzaban la ocupación, una delegación sindical concurrió al Parlamento en donde planteó severas denuncias sobre los hermanos Fernández, dueños de la empresa que llegó a ser casi sinónimo de pesca en el Uruguay.
Ante la Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados, el dirigente del Suntma, José Franco, describió el cierre de Fripur como la "crónica de una muerte anunciada".
Dijo que "es el desenlace de un largo proceso de deterioro de esta empresa que, históricamente, ha tenido prebendas, desde los años setenta cuando se inicia y pasando por las distintas administraciones del período democrático".
Sostuvo que "el denominador común en todo este tiempo ha sido la no reinversión en el sector y sí inversiones en otros rubros, llámese parque eólico, tierras, y otros".
Franco señaló que la empresa "ha tenido una gran habilidad para la destrucción sindical, para impedir el desarrollo de la actividad sindical y ha transformado la planta procesadora de pescado en un campo de concentración".
Señaló que desde hace un año se sabía que la empresa estaba en venta. Tuvo históricamente dos mil empleados directos, de los que hoy quedan poco más de 900, el 80% de ellos mujeres, "tomadas sistemáticamente con el perfil de madres solteras o jefas de hogar, lo que las hace más vulnerables".
El dirigente denunció que desarrollaban sus tareas en una "constante situación de acoso, maltrato y represión". Con muchos empleados la empresa mantiene deudas de hasta tres años por salarios y licencias impagas.
Según lo que ha informado el interventor, en caso de liquidación de la empresa se cobrarían primero las hipotecas por parte del Bando República (BROU), luego los acreedores a partir del 1° de agosto de 2014 y recién después los trabajadores, con esperable porcentaje mínimo de lo que se liquide.
Los trabajadores piensan negociar con el futuro síndico que ante cualquier oferta de algún inversor se asegure el ingreso de todos los trabajadores y que, en caso contrario, se cree una bolsa de trabajo para cuando se necesite mano de obra ser los primeros en ser contratados.
El pasivo de la empresa ronda los 70 millones de dólares. De esa cifra, unos 40 millones se le deben a la banca oficial, particularmente el BROU. Pero los trabajadores denunciaron que ese dinero se desviaba para otros fines.
Según aseguró ante los legisladores el dirigente José Umpiérrez, la empresa "pedía créditos para compra de flota nueva, pero compraba barcos en remate que ya no se usaban en Europa. Esto lo hacían encargados o jefes del sector marítima".
El resto de préstamo "se volcaba a la compra de campos en la zona de San José. Había compañeros que eran llevados a realizar tareas como la instalación de riego al estilo francés en campos de vegetales, y fabricación de portones por herreros, con los salarios de la planta, como funcionarios de la empresa".
El dirigente aseguró contar con documentos que prueban "la compra de materiales para el alambrado o para la construcción, que también corrían por cuenta de Fripur".
Según Umpiérrez, "lo más grueso fue cuando se llevó personal del área de la construcción, albañiles, carpinteros y herreros para instalar los molinos. Los compañeros estuvieron tres o cuatro meses, en uso de licencia especial, instalados en uno de los establecimientos del señor Máximo Fernández, en un predio que compró en San José, donde había un campo de golf y una hostería. Nos llegó el aviso de compañeros de administración de que había una inversión de 5.000 dólares mensuales para mantener el césped por parte de un empleado de la hostería".
Los dirigente sindicales apuntaron además que los créditos y préstamos fueron obtenidos "siempre usando la cantidad de funcionarios que tenía como una 'garantía especial', diciendo que de lo contrario tendrá que recortar la plantilla".
Según Franco, los buques de la empresa están en una estado "calamitoso" y tienen un promedio de 40 años de antigüedad. De los 16 de la flota, sólo cuatro estarían en condiciones de seguir operando.
Uno de ellos es un buque cangrejero, ya que Fripur es la única que tiene hoy permisos para la pesca de cangrejo rojo, con un mercado de colocación muy amplio.
El dirigente confío que hasta hace no mucho tiempo "con las exportaciones de tres o cuatro meses se podía cubrir el gasto de todo el año. El resto era todo ganancia".
La Comisión de Legislación de Trabajo tiene intenciones de "investigar" el desvío de fondos denunciado. Para eso convocará al BROU, y a los Ministerios de Economía, Industria y Ganadería.
"Yo no fui"
El sistema político hace por estas horas malabares para tratar de desligarse de los innegables vínculos que casi todos los partidos mantuvieron en el pasado con los hermanos Fernández.
Empezando por el Frente Amplio, cuyo entonces candidato presidencial José Mujica viajó en plena campaña de 2009 a Brasil a reunirse con Lula da Silva en el avión privado de la empresa.
Alberto Fernández le pagó a Mujica la banda presidencial que lució en su asunción en 2010, y fue uno de varios empresarios que donaron 15.000 dólares para financiar el espectáculo artístico que se montó ese día.
Pero Fernández también aparece financiando campañas del Partido Colorado y de algunos candidatos del Partido Nacional.
Parte de esta discusión se dio el miércoles entre varios legisladores, frente a los propios extrabajadores de Fripur.
La mecha la encendió el diputado colorado Fernando Amado, que aseguró estar "bastante harto de empresarios ricos que funden empresas. Yo agarro la mochila de las empresas y de los empresarios que se hicieron ricos y fundieron empresas en gobiernos colorados; la agarro con total frontalidad y me produce la misma sensación".
El legislador agregó: "Se trata de empresarios que logran cierta plasticidad y llegan a relacionarse de tal manera con las autoridades del poder de turno que siempre terminan logrando un trato preferencial, que les da determinadas prebendas o beneficios".
Amado señaló: "Somos todos políticos y nos guste o no sabemos lo que sucede. Me refiero a las personas que ponen plata en las campañas. Este es un dato objetivo de la realidad: son tipos que bancan las campañas de los partidos políticos del Uruguay: del Partido Colorado, del Partido Nacional, del Frente Amplio, de todos".
Acto seguido, se dio el siguiente diálogo con el nacionalista Jaime Trobo:
TROBO .- Usted sabrá lo que pasa en el Partido Colorado.
AMADO .- Sé lo que sucede en el Partido Colorado y también me consta lo que pasa en los otros.
TROBO .- ¡Pruébelo!
AMADO (Fernando).- Puedo hacerlo, pero ahora no tengo ganas.
Terció el frenteamplista Luis Puig, para asegurar que: "Como Partido Por la Victoria del Pueblo, Lista 567, nunca recibimos ni medio peso de un emprendimiento empresarial, ni lo hubiésemos aceptado. Como se pone sobre la mesa, hay que decirlo con absoluta claridad".