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Padres reclaman inclusión responsable

Padres reclaman inclusión responsable

La política presuntamente inclusiva de Primaria es puesta en cuestión por padres de niños que concurren a una escuela pública montevideana y desde hace un año viven casi una tragedia. Tan grave que muchos pequeños se niegan a concurrir a la escuela por temor.

Los padres han golpeado muchísimas puertas pero sin encontrar respuestas. O peor, algunas de las que recibieron de autoridades de Primaria son, sin dudas, lamentables.

Reuniones con el Consejo de Primaria, Inau, Juzgado de Familia, han ocupado muchísimo tiempo a estos padres. Mañana serán recibidos por la Comisión de Educación de Diputados.

TEXTO DE LA CARTA ENVIADA A ROMPKBZAS

Existe una ley de inclusión, con su reglamentación correspondiente, que obliga a todas las instituciones educativas tanto públicas como privadas a incluir a personas con diferentes discapacidades tanto físicas como mentales.

En la inclusión de personas con una discapacidad intelectual, mental o de comportamiento, que es lo que motiva esta carta, la problemática se torna muy compleja, si no es bien evaluada la discapacidad, puede acarrear perjuicios graves vulnerando tanto los derechos del incluido como los del resto de las personas que conviven con el diariamente.

Para eso es fundamental, en todas las áreas que tratan estos temas, contar con el profesionalismo, el trabajo personalizado y responsable, y la sensibilidad de todas las autoridades involucradas.

En nuestro caso en particular que estamos viviendo en la escuela... con la inclusión de un chico en el grupo de nuestros hijos hemos visto y padecido la falta de profesionalismo de todas las partes involucradas. Desde el cuerpo docente, Dirección de la escuela, Inspección de la escuela, Inspección Regional, Escuelas Disfrutables, Consejo de Educación Primaria, Instituto Nacional de Derechos Humanos e INAU, todas carecen de la capacitación y recursos necesarios para hacer de esta ley algo positivo y por lo contrario se transforme en un problema  para el incluido y todos los que lo rodean (compañeros de clase, compañeros de escuela, cuerpo docente y padres).

Para nosotros todo comenzó a mediados de agosto del 2016 con la inclusión de un chico de 11 años en un grupo de 8 años, sin una escolarización previa y con conductas que llamaron enseguida la atención de niños y adultos.

Desde el primer día comenzaron los problemas de este niño mucho más grande en edad y de físico y con notorio desnivel de aprendizaje, muy por debajo del resto del grupo. Golpes, insultos, huidas de clases, apremios físicos son algunas de las cosas que empezaron a padecer nuestro hijos, con los que compartía el grupo, junto con algún chico más de la escuela.

Algunos padres consultamos a la directora acerca de lo que estaba pasando y se nos dijo que fue una orden directa de la Inspectora de la escuela para que lo inscribiera. Preguntando por alguna evaluación psíquica para saber a que estábamos exponiendo a nuestros hijos se nos dijo que no contaba con ello, solo que era un chico de una historia muy triste y con patologías psiquiátricas complejas, que tomaba medicación y que "esto era un experimento" palabras textuales.

Desde ese día y hasta el día de hoy nuestras vidas han cambiado por completo, ya que ir a la escuela a aprender y disfrutar paso a ser un verdadero calvario. Pasaron el mismo grupo en bloque junto con ese chico en teoría para que la relación fuera mejorando, no solo no mejoró sino que empeoró.

Los padres desde la mera observación y relatos sabíamos que no había que ser ningún profesional para darse cuenta de lo que iba a pasar y que estábamos ante algo grave.

Apremios fiscos nuevamente como estrangulación, amenazas con arma blanca, acoso sexual, insultos, gestos obscenos,  intentos de obtener sexo oral, amenazas de muerte a los padres y a los niños, insultos a las maestras, deseos de drogarse en la escuela, amenazas de traer un arma, escaparse de predio de la escuela, pegarle con un palo a su ayudante terapéutica son algunas de las cosas que padecemos sin que en el recaiga ninguna medida o investigación, tan solo salir a tomar un poco de aire y pasar la tarde afuera jugando a la pelota para que se tranquilice; ya que dicho por la directora "no saben en la escuela como manejar una patología de este tipo". El niño decide cuando entra y cuando sale de la clase.

Esta situación es continua y los niños han pasado por estados psicológicos diversos: temores, pesadillas, descargas abruptas de llantos, no querer ir a la escuela, aguantarse de hacer pis para no ingresar al baño, imitación de conductas, etc.

No hay que olvidar que en la escuela hay niños de todas las edades, desde primero hasta sexto con los cuales a llegado a compartir el recreo, música, gimnasia y con los que también acontecieron hechos graves.

La directora y la inspectora de la escuela en una demostración de la falta de preparación y dejando mucho que desear éticamente no fueron capaces de informar a los padres de niños afectados por situaciones gravísimas ocasionadas por el chico "incluido". A modo de ejemplo no fueron capaces de levantar el teléfono para llamar a unos padres y avisarles que su hijo había tenido un evento traumático como el que le pusieran una tijera abierta en el cuello y ser amenazado de que lo iban a matar. Se enteraron por el niño cuando en su casa llorando les dijo que no quería ir mas a la escuela porque lo iban a matar.

Visto las potestades ilimitadas que este chico tiene los padres tuvimos que tomar medidas drásticas para que primaria reaccionara, terminado en denuncias policiales y judiciales, con todo lo que ello conlleva en tiempo y sufrimiento.

La reacción de primaria siempre fue nula o tardía desarrollando mucha teoría que dista mucho de la realidad. Todos los controles fallaron, es mas se dieron cuenta que la ley de inclusión tiene vacíos legales y que cuando quisieron pasar al chico a la escuela que realmente le correspondía por sus patologías (las cuales fueron diagnosticadas tardíamente por primaria), tuvo mas potestades su tutora de dejarlo en la escuela que toda una institución como Primaria.

A modo de ejemplos primaria no tiene control alguno de quienes son los ayudantes terapéuticos que ingresan a la escuela y si están capacitados para contener las patologías puntuales de cada niño que lo necesite. En este caso puntual todas las cosas que acontecieron y acontecen pasan delante de la asistente como si no pasara nada y hasta ocultando hechos ya que no responden a primaria sino a la persona que los contrata.

La maestra de apoyo que en la resolución final de primaria resolvió mandar para toda la escuela y en especial para él, renuncio a la semana, uno de los argumentos fue que eso no era una discapacidad intelectual si no una patología psiquiátrica grave al punto que primaria ahora mando una maestra de apoyo ya no para toda la escuela, si no solo para él.

Se le redujeron los días, las horas de estar en la escuela y aun así sigue con conductas violentas y amenazantes de las que nos enteramos a diario.

La propia directora, asesorada por especialistas de primaria, dice y reconoce que si ese chico tomara la medicación psiquiátrica que tiene que tomar, jamás podría venir en el estado de exaltación con el que viene a la escuela.

Instituciones como el INAU, de donde proviene este niño, tampoco hace un control y seguimiento, ¿no saben lo que esta pasando? ¿tendrá que ver con su tutora responsable, que lo quiere adoptar, y es funcionaria de esa institución?

Los padres estamos perplejos ante las actitudes y las respuestas irresponsables y nos cuesta entender como una psicóloga (tutora mencionada anteriormente), es capaz de desconocer esta realidad, del daño que está realizando y a lo que está exponiendo a todos los alumnos sin que su inclusión represente ningún avance para este chico ni en aprendizaje, ni en socialización. Ni tan siquiera han logrado que el niño venga a la escuela en condiciones de higiene mínima.

Jamás un pedido de disculpas a ningún padre por lo que hace el niño, ni mucho menos un reconocimiento su comportamiento. Además, con embustes malintencionados intenta penalizar a los padres. Lo que implica que no solo están amenazados los chicos en la escuela, sino también los padres con el terror de saber que esta persona es capaz de arruinar la vida de cualquiera.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos al cual concurrimos a denunciar los hechos que estaban aconteciendo, solo se limito a decir que acompañaba lo que primaria resolviera sin hacer ninguna evaluación seria y subestimando lo que le pasa a nuestros hijos hasta el punto de decir que esto era un problema de grandes.

Las autoridades máximas del consejo como el señor Héctor Florit siguen sin darse por enterado acerca de esta problemática, confundiendo problemas de conducta con una patología psiquiátrica grave y violencia en la escuela.

La consejera de primaria Irupé Buzzetti nos dice que ellos no se responsabilizan de la situación ni de los comportamientos del niño y que además lo que les pasa en la escuela les puede ocurrir en la calle, en un parque o en un campo de fútbol. Si no nos gusta que saquemos a nuestros hijos de la escuela.

Cuando golpean o vulneran los derechos de una maestra dentro de la escuela ellas tienen un gremio que las ampara y las defiende y no dudan en tomar decisiones drásticas para que se sepa lo que acontece y tratar de que no vuelva a pasar.

Nuestros hijos no tienen gremio que los ampare, lo único que tienen es la confianza de poder contarles a sus padres lo que les pasa y los padres hacer todo lo posible para que no sean vulnerados en sus derechos.

Nos parece una irresponsabilidad atroz y absoluta que desde una oficina y sin poner los pies en la escuela, las más altas autoridades de primaria decidan la inclusión de un niño como este, con lo delicado del caso, sin un plan de intervención, contención y trabajo previamente definido que evite efectos sobre los demás educandos.

Supuestamente quieren ayudar a un niño y lo único que han obtenido es que este se llene de denuncias en la comisaría, y de padres en los juzgados. ¿O esperaban que nadie dijera nada y tener victimas pasivas? Como pueden negar una realidad con tal de sostener una decisión tomada y obligar a los otros niños a aguantar el padecimiento tortuoso y continuo de la violencia aceptada y avalada por el consejo de primaria.

Exhortamos a la población a tomar conciencia de lo que está pasando y que se animen a negarse a aceptar la violencia dentro de las escuelas públicas. Denuncien por favor todos los hechos que se suscitan tras esta ley de inclusión, en la forma tan IRRESPONSABLE en que fue implementada. Se impone un edicto, desde los ámbitos de poder sin haber hecho un estudio previo de los requerimientos en cada caso, y en cada escuela respecto a lo que se necesita.

Esta escuela ha contado siempre con el apoyo económico y el trabajo  de los padres (en una época llego a ser una escuela ejemplo pero hoy lamentablemente se nos cae a pedazos) que hoy enfrentamos esta situación que la catalogamos como de desinterés, desidia, falta de profesionalismo y, sobre todo, de falta de sensibilidad para resolver estas situaciones con el mayor grado posible de justicia para TODOS los incluidos.