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Dolores, disfonías, várices... problemas frecuentes en los maestros uruguayos

La docencia es una de las actividades que más impactan a las personas que la ejercen. Disfonías, dolores de columna, estrés, várices, son algunos de los trastornos que sufren muchos maestros y profesores. A partir de un estudio regional auspiciado por la Unesco, se puede comenzar a poner cifras a ese problema en Uruguay y, a través de los testimonios, acercarnos a la experiencia de los maestros y conocer qué se piensa hacer para paliar esta problemática. Informe de Mauricio Erramuspe

Forzar constantemente la voz. Estar casi todo el tiempo parados. Salones sin la temperatura adecuada. Además de todo esto, muchos tienen que trabajar en dos escuelas porque los bajos salarios les generan muchos problemas económicos. Por si fuera poco, se enfrentan día a día ante una problemática social cada vez peor frente a la que se sienten impotentes.

Sin duda, el Magisterio dejó de ser aquella profesión inmaculada que muchos vimos sólo en libros. Lejos de eso pelea en la primera línea de fuego y sin las mejores armas.

El informe de la Unesco que antes mencionábamos, "Condiciones de Trabajo y Salud Docente", buscó una aproximación a las condiciones de trabajo de los maestros. Los principales datos se conocieron a raíz de una nota que la periodista Deborah Friedman publicó en El País el 6 de abril. Se puede encontrar una versión completa del documento en Intenet.

Para este estudio, que fue auspiciado por la Oficina Regional de Unesco con sede en Chile, se encuestó a 81 maestros de seis escuelas de Montevideo con más de 500 alumnos cada una. La misma encuesta se realizó en Chile, Ecuador, México, Argentina y Perú y fue de tipo exploratorio, es decir que estadísticamente no busca representar la totalidad del universo docente sino que es una aproximación.

Los datos que arrojó la consulta en Uruguay, en cuanto a los dolores que los maestros dijeron padecer en el año anterior a la encuesta, es decir en 2004, un 65% de los consultados tuvo dolor de espalda, un 46% angustia y un 44% dificultades de concentración.

Respecto a las enfermedades diagnosticadas y tratadas por un médico, la mayor proporción la tuvieron las várices en las piernas (37%), seguidas por las disfonías (35%), enfermedades de columna (27%) y lumbago (13%). Estas dolencias están vinculadas a lo que se denomina problemas ergonómicos, es decir de la postura. El 90% de los maestros señaló que debe permanecer parado todo o casi todo el tiempo de trabajo.

La disfonía es la principal enfermedad asociada a la docencia según vamos a ver más adelante, pero en esta encuesta aparece en segundo lugar en Uruguay como decíamos.

Si habalmos de problemas de salud mental, 34% presentó estrés. En cuanto a la salud en general un 27% tuvo gastritis, 24% resfríos, 17% trastornos ginecológicos y 13% hipertensión arterial.

Vamos a mencionar otros datos que surgen de esta encuesta. El 74% de los maestros dijo tener menos de cinco minutos de descanso durante la jornada de trabajo, para el 54% la violencia es un problema grave, mientras que ocho de cada diez docentes consideran que el material de trabajo es insuficiente.

Para conocer las principales aportes del trabajo, conversamos con el doctor Fernando Tomassina, quien fue el coordinador del trabajo en Uruguay. Además es profesor agregado de salud ocupacional de la Facultad de Medicina. Él nos explicó que el perfil de salud que surge de este estudio "es consistente con las características y las condiciones del trabajo de los docentes". Es decir, buena parte de los males manifestados por los maestros, tiene relación con su tarea.

"El perfil de salud que surge de la encuesta predominan aspectos que hacen a patología del área psicosomática, el dolor de espalda, la sensación de angustia, la angustia como tal y algunos otros aspectos que hacen a la dificultad para concentrarse, como elementos. Como diagnósticos propiamente en primer lugar aparece la disfonía que es bastante esperable en virtud del proceso laboral. Justamente en la encuesta se identifica algunas condiciones materiales –en particular la carencia de aislamiento acústico adecuado en las aulas- y a que obviamente el uso de la voz forma parte del proceso de enseñanza y del proceso laboral. Luego aparece lo que le comentaba: elementos que hablan, de alguna manera expresiones somáticas de lo es la carga del trabajo docente, hay componentes que tienen que ver con las características mismas del alumnado, aspectos que hacen al entorno social del mismo y aparece la gastritis como el segundo diagnóstico realizado en los docentes encuestados. El tercer elemento en este perfil es la patología osteoarticular en particular de columna que seguramente deben estar vinculados también a aspectos que hacen a las características ergonómicas del lugar y del puesto de trabajo que también son relevadas en la encuesta como no adecuadas", explicó Tomassina.

¿Conocen lo que es el "burn out"? ¿Alguna vez lo escucharon mencionar?  Bueno, es otro síndrome de los que se mencionan  en la encuesta, es el síndrome del quemado. Según los números, un 7% de los maestros consultados en Montevideo dijo que lo había padecido. Este síndrome se define como un estrés asociado a la falta de ilusiones, desmotivación, carencias de expectativas en cuanto a la promoción, agotamiento físico y mental y sensación de frustración, entre otros síntomas asociados al trabajo.

Miriam Hiriart es maestra desde hace 28 años y trabaja en una escuela de la zona del Parque Rivera. Hace tres años padeció intensamente ese "síndrome del quemado". "Hasta que lo viví, que hace tres años que me pasó, para mí el estrés era una palabra más. Hace ya te digo tres años, ahora tengo 56, con 53 años en determinado momento me empezó a atacar dolor de cabeza, dolor de oídos, la vista, las encías, las cervicales y llegó un momento en que no podía tragar ningún alimento. Recurrí al médico de la mutualista y no me sabía tratar, no me sabía tratar, no me daba solución, me decía "y... andá a un otorrino" "y... andá a un traumatólogo"... El asunto es que además yo tenía también un cuadro con dificultad en la respiración (...) Mis compañeras, las más acercadas, nunca me habían visto así, yo ya casi no tenía voz y yo cuando venía del trabajo lo único que podía hacer era tirarme en la cama porque en esas condiciones no podía vivir, casi que no podía comer. Llegó un momento en que el dolor era tan intenso que llegaba del trabajo, me tiraba en la cama y mi esposo llega tarde de noche y me dijo "si te duele la cabeza, tomá dorixina" y trató de darme dorixina y le dije "no entendés que no puedo tomar ni un vaso de agua", comentó.

Miriam recurrió a varias consultas en su mutualista en busca de una solución pero los médicos no dieron en la tecla. Ella entiende que la patología laboral no es tenida en cuenta por los profesionales de la salud y eso lo veremos más adelante. Por consejo de una colega, terminó en una clínica que trata el estrés laboral con acupuntura, entre otras técnicas. Allí tras varios meses de dolores y dificultades comenzó a encontrar una solución. Una solución que no ha sido definitiva.

"Mirá una vez que se me instaló y que hice ese cuadro nunca más volví a ser la misma. Es como que yo peleo con un estrés. Yo en las vacaciones por ejemplo varios días tengo dolor de cabeza, oído, cervicales. Una vez que tuve ese cuadro nunca más se me fue. Sí se me alivió pero vuelve, no tan intenso, ahora ya lo conozco", indicó Miriam.

Si bien el caso de Miriam es extremo, ya que se "le juntaron" como dice ella varias dolencias que muchas de sus colegas sufren por separado, los datos de la encuesta señalan que la mayoría de los consultados tuvo algún trastorno producto de su actividad. Y Miriam lo confirma: "Algunas compañeras con las cuales podemos conversar, porque en la escuela no se puede conversar porque no hay tiempo, en general todas presentan, y además ya te digo mucho más jóvenes que yo, presentan algunos de los síntomas que a mí se me juntaron todos, ¿no?(...) Y está el tema de las maestras que trabajan en doble turno. Una amiga mía me dice que tiene la obsesión ya de dejar una escuela, que no da más, que no aguanta más. El trabajo este no son las horas que estás con los chiquilines sino que cuando llegás a tu casa venís a pensar, a estudiar, a elaborar cómo sigo... Son horas de trabajo en tu casa. Entonces, las que trabajan en doble escuela son ponele 10 horas afuera y después las planificaciones, los carné, los proyectos..."

El doctor Tomassina, coordinador del trabajo, tiene algunas hipótesis sobre por qué es baja la presencia del "burn out". Para él, la docencia sigue siendo muy valorizada por la población y por los propios maestros. Esto funcionaría como un mecanismo de preservación, de autodefensa, frente a condiciones de trabajo y resultados de la tarea que, sin duda, distan mucho de ser óptimos.

"En nuestra población, dentro de los 81 maestros encuestados, la presencia del síndrome del `burn out´, del síndrome del quemado, llega a un 7%. No es un valor muy elevado pero habla de alguna manera de que hay docentes que expuestos a esa demanda, o sobre exposición de lo que significa atender un niño y sobre todo determinados niños en determinadas condiciones, agotan los recursos propios del maestro y el maestro percibe esa relación desde una perspectiva a veces de frustración en lo profesional", aseguró Tomassina.

Aunque el informe "Condiciones de Trabajo y Salud Docente", realizado por la Unesco, ya está disponible en Internet, aún no fue presentado oficialmente en Uruguay. El 22, 23 y 24 de junio se realizará un seminario donde se divulgarán estas cifras y se piensa promover el debate sobre el fenómeno y las posibles soluciones.

El doctor Fernando Tomassina, que coordinó el estudio en Uruguay, dijo que cuentan con el aval y el interés del Codicen en esa actividad.

Para ver si las autoridades estaban al tanto de todo esto, la presidenta del Consejo de Educación Primaria, Edith Moraes, dijo que si bien no conocía totalmente el informe, este problema es una constante preocupación. Sin embargo, aún no hay un encare sistemático.

"Vemos que es un tema que aparece como una demanda permanente pero siempre aparece un poco como disfrazado, como tapado, usan algunas metáforas. Las maestras dicen "nosotros tenemos que cuidar a los niños pero quién cuida a los que cuidamos". Esa es una frase que queda resonando, queda resonando, porque es una forma de demandar, de reclamar", destacó Moraes.

Quizá oyendo ese reclamo, el año pasado se realizaron algunos talleres donde los maestros compartían experiencias. Según Moraes, lo más importante de haber trabajado en esos talleres fue el haber abordado este problema de manera grupal. Esa sería una de las líneas de estas estrategias que se están construyendo: "Estamos recién haciendo los primeros abordajes al problema. No tenemos todavía estrategias muy claras sino que estamos construyendo las estrategias. Te diría que estamos en un etapa incipiente, ¿no? Muy incipiente de construcción de estrategias. El problema es evidente, es claro, hay muchos factores que influyen en esto".

El tema es claro y evidente pero aún no tiene abordaje. Por ahora se habla de ideas o posibles líneas: "Nosotros estamos pensando que hay que hacer como un abanico de acciones, no una solamente. Probablemente el Departamento de Salud y Bienestar Estudiantil tenga también un dispositivo para los maestros porque lo tiene para los estudiantes, para los alumnos, pero no existe un dispositivo armado para atender a los maestros. Independiente estoy hablando de lo que es un médico certificador que es otra cosa, ¿no?", comentó.

A nivel de Codicen hay un equipo multidisciplinario trabajando en este tema. Y la reunión de junio, probablemente, sea una oportunidad como para comenzar a atenderlo de manera sistemática.

Esto que se ve en el caso de los maestros, también se da en otras áreas de actividad. En general, no hay mucha conciencia en cuanto al impacto que tienen las condiciones de trabajo en la salud.  Y ese es un problema que tienen los que padecen alguna de estas patologías. El profesor Tomassina comentó que es pobre el abordaje desde los servicios de salud. En general, los médicos no preguntan ni piden detalles sobre las condiciones de trabajo de los pacientes que los consultan. Entonces el diagnóstico termina no contemplando una parte importante de la vida de las personas. Ni más ni menos que el trabajo...

Ese aspecto, para Tomassina, es uno de los principales aportes del estudio. Comenzar a pensar en las condiciones de trabajo, en este caso, de los docentes: "Creo interesante la investigación en este sentido, que además ha sido auspiciada por la oficina regional de Unesco, en el sentido de empezar a explorar otra dimensión que puede estar condicionando los resultados docentes, de aprendizaje de nuestra población. Creemos y eso sí desde el área de la salud ocupacional es algo que nosotros -y desde la Facultad de Medicina en particular hemos hecho mucho hincapié- en la necesidad de un enfoque en salud preventivo, promocional, en el mismo ambiente de trabajo pero sobre todo con un enfoque que esté dirigido a la prevención del riesgo específico. Y el riesgo específico en el trabajo se conoce justamente a través del abordaje de las condiciones de trabajo. En ese sentido creo que esta encuesta de alguna manera demuestra carencias y elementos que no están orientados, es un gran motor, un elemento interesante como para reorientar las políticas de salud en el trabajo en particular en el área docente".

Miriam ha pensado mucho en estos temas a raíz de su enfermedad. Lo económico sin duda es un factor que incide. Los sueldos bajos llevan a que se acumulen tareas: las horas de aula y de trabajo en casa se multiplican hasta puntos casi inmanejables.

Miriam, por ejemplo, ya tiene edad para jubilarse pero hacerlo implicaría reducir a la mitad sus ya bajos ingresos. Por ahora lo está pensando: "Yo ya podría jubilarme y no pidiendo una jubilación adelantada. Estoy elaborando el tema de la jubilación. En mi caso yo creo que esta profesión debería ser siempre hasta... no te digo obligatorio pero sí deberíamos tener siempre la posibilidad de 25 años de trabajo y la posibilidad de jubilarnos. Por lo que veo en mis compañeras jóvenes. Mis compañeras jóvenes ya tiene más conocimiento que yo de lo que es el estrés pero las veo muy agotadas a determinado momento del año (...) Yo tengo compañeras que van y vienen caminando a la escuela porque si no, no les alcanza para otras necesidades básicas (...) Los pobres no son los nenes también los pobres somos los maestros (...) pero aún así en situaciones ideales, compañeras que no tienen problemas económicos, también han hecho cuadros de estrés muy grandes".