El funcionamiento y los proyectos del centro de rehabilitación Sur Palermo
Las personas con problemas psiquiátricos son asociadas con la institucionalización, la internación, la medicación, el aislamiento y el olvido. Pero existen espacios por los que transitan otras que pueden resultar mucho más alentadores. Son los centros de rehabilitación. Hay uno en particular que viene trabajando desde hace décadas en Uruguay: el Sur Palermo. Es un espacio de entrada y de salida que hace hincapié en una experiencia innovadora y efectiva de inserción laboral.
Sur Palermo nació en 1987. Este año, el centro cumple 20 de existencia. Su génesis comienza años antes, cuando René del Castillo, actual coordinadora del equipo técnico vivía en Suiza. Allí se recibió de enfermera psiquiátrica especializada y comenzó a trabajar en una experiencia similar a la que luego armaría en Uruguay. Vuelve al país y junto a otros colegas ponen en marcha el proyecto Sur Palermo, adaptando su experiencia en Suiza a la realidad uruguaya. La idea de una comunidad terapéutica, de rehabilitación de pacientes con trastornos psíquicos ya había surgido en el seno del hospital Vilardebó; fue en el año 72. También hubo una experiencia similar en el Musto, con asambleas con los pacientes de cada cuarto. Pero en aquel tiempo no se conocía mucho sobre rehabilitación de pacientes. Antes, algunos psiquiatras derivaban a rehabilitación a sus pacientes para que estuvieran ocupados. Otros no lo hacían y, simplemente, les recetaban más medicación cuando salían para que el tiempo ocioso fuera más llevadero. Hoy en día, la importancia de los centros de rehabilitación y de inserción social permite no solo que los pacientes tomen menos medicación sino que se convierten en un punto de referencia para los psiquiatras que antes contaban solo con la familia para conocer la evolución del paciente. Sur Palermo es un centro que está a medio camino entre la internación (el momento de descompensación del paciente, cuando atraviesa una crisis) y la inserción social. Es un centro diurno donde la gente va luego de haber pasado una crisis. Son persona que no están descompensadas pero que le faltan ganas, que están desmotivadas. Y es que, si bien, la medicación les saca la sintomatología de la crisis, no ataca otros aspectos como la dificultad para comunicarse o el desgano como subraya René del Castillo. "Puede haber gente que nunca pasó por una etapa de internación, pero, por lo general, son personas que están en tratamiento psiquiátrico. Porque nosotros no hacemos un tratamiento acá, ellos tienen su médico tratante fuera de la institución, porque la idea es que este es un momento dentro de todo un proceso de tratamiento. Entonces cuanto mas recursos la persona tiene afuera, más recursos tiene para la socialización. Si nosotros le ofrecemos todo, la persona va a tender a mantenerse acá, y se va dando una institucionalización", explicó. Sur Palermo arrancó con pocos usuarios, con gente del barrio, pero como había poco centros con sus características, comenzaron a arrimarse personas de otros barrios. Hoy en día trabajan con más de 130 usuarios, así es como denominan a las personas que acuden al centro. Todos los que ingresan al centro, sean técnicos, usuarios o talleristas, lo hacen a través de la Asamblea. Es un acto simbólico para demostrar que el centro es un lugar de tránsito, donde hay una puerta de entrada y una de salida. En las asambleas, integradas por todos los vinculados con el centro y donde se habla todo lo relacionado con el funcionamiento del mismo, es también el lugar donde se celebra el egreso de los usuarios. Por eso el carácter simbólico del ingreso al centro a través de la asamblea, porque ahí se ve que siempre que entra uno, está saliendo otro. Durante el pasaje por el centro, sus responsables buscan potenciar los aspectos sanos de los usuarios. "Trabajamos buscando, en primer lugar, todo lo que son los recursos que tiene la persona, potenciando sus aspectos sanos, y tratando de generar un nuevo equilibrio en el que la persona se puede apoyar más en lo creativo, lo adaptativo y no tanto en sus aspectos más patológicos o enfermos. Y trabajamos mucho con el apoyo de la familia, o sea, la familia es un miembro participante del tratamiento y esa es una de las condiciones dentro del trabajo. Vimos, a lo largo de estos años, que fuimos diferenciando el instrumento terapéutico. Porque había personas que con un período corto de tratamiento, en seguida se insertaba en algo; y otra gente necesitaba una referencia institucional por mucho más tiempo. Personas que tenían muchos años de enfermedad o habían tenido trastornos de la infancia. Creímos que no estaba bien que hubiera gente que se quedara y otros que se fueran, entonces creamos otro grupo que está dirigido a las personas que necesitan más apoyo. Allí se busca que la persona vaya adquiriendo hábitos de la vida cotidiana, aprenda a vivir en comunidad, cosas que no han podido adquirir porque la enfermedad empezó muy tempranamente", según planteó Del Castillo. En el centro se trabaja con tres grupos. En la mañana van las personas con psicosis gravemente evolutiva, psicosis infantil, retrasos leves y moderados. Es un espacio terapéutico de orientación y apoyo para el logro de una mayor autonomía. Se intenta que los usuarios adquieran hábitos sociales y que mejore la calidad de vida. Allí desarrollan talleres de expresión plástica, de lecto-escritura, teatro y labor grupal. En la tarde funciona la comunidad terapéutica, que apunta a la rehabilitación psico-social integral de jóvenes y adultos con severas perturbaciones psíquicas, que afectan su funcionamiento social, familiar y ocupacional. Allí se trata de integrar a los usuarios a un contexto grupal, privilegiando la integración de la familia en el tratamiento y la prevención de crisis. Cuenta con talleres, como el de desarrollo cognitivo para estimular la memoria y la atención, psicoterapia grupal y meriendas comunitarias, donde se organizan las actividades, como la de la feria del Parque Rodó de los domingos, donde los usuarios venden las velas que hacen, con la única supervisión de un pasante de la Facultad de Psicología. Por último, está el grupo de egresados. Es para usuarios que finalizaron su tratamiento en la comunidad terapéutica. Es optativo y allí se los orienta, se realizan reuniones con todos los usuarios y sus familias, seguimiento ocupacional y otras actividades. Pero para que la propuesta sea completa también se necesitan otras herramientas que las detalla Del Castillo: "Cuando ingresa la persona a la comunidad, la principal dificultad es la separación de la familia. Allí lo que se trata es de que la persona aprenda a convivir con otros, porque ha pasado mucho tiempo asilado. Y se habla del grupo en que se está. Y cuando la persona está en el egreso se habla de la dificultades que tiene la persona afuera. Es como pasar a otra instancia. Nos dimos cuenta, a lo largo de estos 20 años, que muchas veces se daba que la persona había logrado la rehabilitación pero no lograba una inserción externa. Entonces, notamos que faltaba un paso intermedio después de la rehabilitación; apoyo a veces para los estudios, para el medio laboral. Ahí surge todo el sistema de los cursos, es una capacitación curricular que busca ayudar a que la persona a integrarse en forma progresiva. Fuimos haciendo cursos de ingles, de teatro, administración, distintas cosas según las demandas. Y después surge el tema laboral, casi desde el inicio. La persona empieza, desde que entra en la institución, con talleres productivos. Hicimos taller de velas, de cestería y teníamos stands de venta afuera. La persona va incorporando el mundo del trabajo. Después hicimos convenios con algunas empresas para hacer pasantías laborales. Así como los jóvenes tienen dificultades para insertarse en el mercado laboral por no tener experiencia, la mayoría de las personas que tienen trastornos o dificultades (...) no ha tenido una experiencia laboral y, además, se sienten muy inseguros porque su enfermedad en general empieza en la adolescencia y le faltan referencias. Entonces, las pasantías les ayudan a bajar la ansiedad, trabajar las expectativas. Es una muy buena experiencia". Además de los cursos y pasantías, Sur Palermo cuenta con otra iniciativa más que interesante e innovadora para los usuarios egresados de ese y otros centros. Se trata de Sur Ya, que nació por una necesidad. En Sur Palermo siempre rondaba la idea de crear algo propio, más allá de las pasantías laborales. Un espacio laboral independiente y autónomo que fuera lo menos protegido posible. Surge un poco por casualidad. A fin de año se les daba a los usuarios las tarjetas de invitación para la fiesta de fin de año y ellos las repartían por la zona. Vieron que funcionaba, que los usuarios respondían favorablemente y es entonces que se propone montar una empresa de distribución de correo dentro del centro. Al principio trabajaban en un cuarto chico dentro del centro, sin infraestructura ni herramientas para desarrollar las tareas de manera más o menos cómoda. Luego, consiguieron una casa en Miguelete y Paullier, en comodato por cinco años lo que les permitió encarar el proyecto con más aire. Corría el año 2002, en plena crisis, cuando decidieron redoblar la apuesta por este proyecto. Hoy en día cuenta con más de 20 empleados, entre carteros y administrativos. La mayoría son derivados de varios centros de rehabilitación, no solo de Sur Palermo. En Sur Ya constantemente hay gente en lista de espera ya que es una experiencia innovadora en Uruguay y casi única. Está entre medio de los talleres protegidos que brinda los diferentes centros y la una empresa común y corriente que se mueve en el mercado. A la hora de arrancar con la empresa se encontraron que la mejor forma de establecerse era como cooperativa de trabajo. Surgía como una mera salida jurídica pero con el tiempo se dieron cuenta que este sistema traía otros beneficios, tal como señalan María Eugenia Cerantes y Fernando Texeira, coordinadores de Sur Ya. "No hubo una intencionalidad de trabajar lo que era el cooperativismo sino que fue una salida jurídica. Pero después surgió el desafío de poder ir apropiándose de eso, se hace una inserción laboral en donde se juega todo lo que tiene que ver con la toma de decisiones, el cooperativismo, las asambleas. Se da como una lógica interna de funcionamiento que habilita otros procesos", dijo Texeira. "Acá tenemos un asamblea semanal en donde se supone que las decisiones se toman en conjunto, se toma en cuenta las opiniones de todos los integrantes de la cooperativa. Se vota, en caso de no llegar a un consenso. Se busca reafirmar el compromiso de cada uno de los integrantes de apropiación del espacio. Todos los que están trabajando acá son dueños de la cooperativa. Esta bueno porque se estimulan cosas que en un principio no te imaginabas que se podían llegar a trabajar", agregó Cerantes. Actualmente, el sistema de reparto llega a todo Montevideo. Al principio, los que se acercaban para contratar el servicio eran personas y empresas amigas. Con el tiempo, y al ver que era una oferta eficiente y muchas veces más barata que otras empresas del ramo, comenzaron a crecer, aunque todavía les faltan clientes. En un principio eran empresas que estaban insertas en el programa que conocía alguien que trabajan en alguna empresa, o en la Sociedad de Psiquiatría que confiaban en esto. Siempre estuvo el respaldo institucional de Sur Palermo como equipo técnico. "Tenemos, por ejemplo, empresas que mandan parte de la correspondencia por acá y otra parte por El Correo. Por un lado, a ellos les sirve tener dos empresas que se dediquen a eso; pero, a veces, al decir las características del programa o de las personas que trabajan acá, se genera ese miedo pero después de haber probado, se ven los resultados y se van sacando las fantasías con respecto a los enfermos psiquiátricos. O después de enterarse que repartimos al rededor de 10.000 cartas por mes, entonces entienden que es un servicio responsable y efectivo para cualquier tipo de empresa", contó Cerantes. Sur Ya se convirtió en parte en una empresa más del medio gracias a un premio que ganaron en el 2004. Se trataba de un proyecto que presentaron al Programa de Capacitación Laboral para la Discapacidad (Procladis), que está junto al Instituto de Desarrollo Humano. El premio consistió de un curso de capacitación, computadoras, una impresora, un software específico para la sistematización del reparto y tres motos. Las motos aun no las pueden usar ya que, por la medicación que reciben los carteros, puede resultar peligroso a la hora de conducir. Sin embargo, algunos se mueven en bicicleta. Otros, con Claudia, lo hacen a pie. Claudia tiene 23 años y vive en Colonia Nicolich, en el departamento de Canelones. Su diagnóstico es esquizofrenia y trastorno bipolar. Ella empezó a trabajar en Sur Ya en marzo de 2006. Llego, al correo desde Sur Palermo donde cursó la rehabilitación durante dos años. Por ser de Colonia Nicolich, no conocía nada de Montevideo. Hoy en día cubre el barrio Sur, Palermo, Centro, Ciudad Vieja, Cordón Norte y Sur. Al principio se aprendió las calles y las numeraciones con María Eugenia y luego comenzó a salir como acompañante para conocer la calle. Cuando se largó sola, la ayudaban en la casa a armar el recorrido. Casi un año después, más precisamente el miércoles pasado, batió su récord de reparto. Claudia contó a Asuntos Pendientes los cambios que vivió desde que entró a Sur Ya, mientras que María Eugenia resalta el valor que tiene este tipo de actividades. "Yo cambié muchísimo. Aprendí una enormidad. Porque ando por todo Montevideo y no me pierdo. Aparte acá adentro hay un grupo humano formidable. Somos todos buenos compañeros, cuando andamos mal nos damos una mano. Los coordinadores, cuando nos notan mal, nos llevan al confesionario. Nosotros le llamamos confesionario al lugar donde vamos a hablar con el coordinador, cuando andamos mal y siempre nos terminan levantando el ánimo y seguimos trabajando", dijo Claudia. "Otras cosas que se aprenden acá tienen que ver con cosas que parecen poco importantes, como el trabajo en equipo o el animarse, pero que para ellos implica un corrimiento del lugar de la enfermedad que para mi es super valioso. Porque la mayoría de los trastornos psiquiátricos tienen el aislamiento y este trabajo implica estar en contando con gente todo el tiempo. Y eso es todo un aprendizaje y sin darse cuenta van habilitándose una forma de vida totalmente diferente a la que podían esperar en otro momento de sí mismos", acotó María Eugenia. Hay una pregunta inevitable que es si los clientes y los receptores no muestran cierta reticencia a apostar por personas con trastornos psiquiátricos para que les hagan su trabajo. La experiencia marca que aquellos que decidieron contratar el servicio quedaron más que satisfechos. Pero siempre sobrevuela ese pensamiento. Si no, escuchen lo que comentaba Claudia a propósito de una vez que fue a entregar una carta. "Le toque timbre a una mujer y me dijo sí, pasá y cuando subí al apartamento no me quería abrir y me empezó a decir que no me iba a abrir porque yo era una ladrona. Entonces, toqué otro timbre donde había un hombre que no me podía abrir y después toque otro más. Ahí salió una señora que me preguntó por qué no le había tocado el timbre que correspondía y le expliqué, entonces me abrió y me fui. Y no le entregué nada", contó Claudia. Sur Ya se amolda al horario de los carteros. Tratan de ajustar los horarios para que ellos puedan desarrollar otras actividades. En el caso de Claudia, quiere terminar el liceo e ir a un taller de música, por lo cual deberá trabajar menos horas, si es que quiere seguir trabajando. El pasaje por el correo muchas veces funciona como plataforma para conseguir otros trabajos. Uno de los problemas que se les está presentando es que aún no logran alcanzar una demanda que les permita ofrecer salarios medianamente razonables como para vivir. Si bien la demanda por sus servicios en cuanto programa de inserción laboral es muy alta, aún necesitan más clientes para poder pagar mejor y poder incorporar más carteros. "El promedio de edad de las personas que están acá es de treinta y pico de años. Son todas personas que están en condiciones psicosociales suficientes como para poder vivir solos, pero a nivel económico no es redituable, el correo no les da esa posibilidad", indicó María Eugenia. "Lo que no ha sorprendido, lo que estamos aprendiendo, es que en los momentos que hemos tenido la oportunidad de trabajar ellos rinden increíblemente. Pero son picos, si tuviéramos más trabajo le podríamos dar otra organización", explicó Texeira. "Es asombroso el esfuerzo, el laburo y compromiso que tienen los carteros y todos los que están trabajando acá, así como Sur Palermo, con el respaldo que nos da, para que esto siga siendo viable. Es una empresa que tiene condiciones como para seguir, pero que necesita del resto de la sociedad", solicitó Cerantes. Para aquellos que deseen contratar los servicios de Sur Ya, pueden comunicarse por el teléfono 4090511 o a través del mail surya@montevideo.com.uy. Y los teléfonos de Sur Palermo son: 9085147 y 9024350. Sur Palermo también ofrecen salidas grupales tres veces por semanas para todas las personas con trastornos psíquicos que quieran aumentar su red social. En el centro también están trabajando en un proyecto de viviendas comunitarias, ya que este es un tema problemático para las personas con trastornos psíquicos y también para sus familiares. Como cierre de este informe, Claudia, quien hizo todo el proceso de rehabilitación desde su ingreso a Sur Palermo hasta llegar a trabajar en Sur Ya, superando mil obstáculos, leyó un poema que escribió hace unas semanas. Resume bastante bien la experiencia que que viven los usuarios de Sur Palermo. "Deja que cambie.
Deja que cambie el tiempo,
con los años aumenta la sabiduría.
Deja que cambie tu rutina,
así la vida será más interesante.
Deja que puedas equivocarte,
así podrás elegir mejor en el futuro.
Ábrete a nuevas a amistades.
Piensa que te enseñarán lo nuevo.
Deja que Dios te oiga,
es la única forma de hacerle valer tus opiniones.
Deja que cambien tus sueños,
quizás sean más intensos de lo que tienes ahora.
Toma los cambios de tu vida como parte tuya,
como parte de tu evolución.
A veces, los cambios no están asimilados,
pero cada uno de ellos significa un nuevo crecimiento,
que fortalece nuestro espíritu.
Deja que cambien tus pensamientos.
Es la única manera de crecer".